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El ciclista se equipara al peatón

| El 23, Oct 2014

Cuáles son los derechos del ciclista al circular en bicicleta por la Argentina, qué dice la ley sobre los accidentes de tránsito y la responsabilidad civil del conductor. ¿El ciclista se equipara al peatón? Actualizado a octubre de 2016.

La teoría de la responsabilidad civil

En la charla que Lorenzetti dio sobre el nuevo código civil y comercial remarcaba que la Argentina está entre los países del mundo donde más desarrollo tiene la teoría de la responsabilidad civil. Claro, los chanchullos terminan en tribunales y los jueces tienen que buscarle la vuelta al derecho para encontrar la solución que ponga fin al conflicto. Pero esto llega tarde, cuando el daño se produjo.

El nuevo código civil incorpora una acción para prevenir el daño. Se me ocurre, por ejemplo, cuando un servicio (un parripollo, ponele) se presta en forma deficiente (con una chimenea tambaleante), poniendo en peligro la vida o la salud.

bondi

El código dice algo así: “La acción preventiva procede cuando una acción u omisión antijurídica hace previsible la producción de un daño, su continuación o agravamiento… El juez tiene atribuciones para  aplicar, a petición de parte, con fines disuasivos, una sanción pecuniaria a quien actúa con grave menosprecio hacia los derechos de incidencia colectiva. Pueden peticionarla loslegitimados para defender dichos derechos. Su monto se fija prudencialmente, tomando en consideración las circunstancias del caso, en especial la gravedad de la  conducta del sancionado, su repercusión social, los beneficios que obtuvo o pudo  obtener, los efectos disuasivos de la medida, el patrimonio del dañador, y la posible existencia de otras sanciones penales o administrativas.”

Mientras tanto, se siguen reparando los daños, incluso los irreparables, como es la pérdida de la vida de un ciclista que cuenta en este caso. Los jueces trataron al ciclista como peatón (aunque por ley es vehículo y por eso puede circular no solo por ciclovías -cuando hay es obligatorio usarlas- aunque no por autopistas, 9 de julio central y vías rápidas).


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Los derechos del ciclista que se equipara al peatón

El penalista Daniel Schurjin se preguntaba si no hay una contradicción al considerar, entonces, al ciclista como peatón. Lo seguro es que es la parte más débil y por eso, frente a un daño, fue el colectivero el que debió probar que no pudo evitarlo, que fue culpa de otro. Y como eso no pasó, la familia del ciclista ganó el juicio. Algunos extractos de la sentencia, adaptada, abajo.

caja negra

Me pregunto si a partir de estos casos, la autoridad de tránsito tomará nota y armará algún esquema para que nunca más se repitan lesiones o pérdidas de vidas, esencialmente evitables, si no se podría trabajar en qué falló, más allá de las responsabilidades, para que evitar que en ese mismo lugar vuelva a pasar lo mismo (¿El chofer estaba apurado?

¿Por qué? ¿Por qué no vio al ciclista? ¿Se puede mejorar la señalización o pintura del asfalto? ¿Hay que poner algún protector? ¿Cómo se puede proteger la vida?), como en Costanera, cuando hace unos días vi un taxi acelerar a más de 100 km/hora y pasar en rojo. Sin controles, el sistema estará incompleto, pedirlos es responsabilidad de todos.

En el caso de abajo, el tribunal equiparó al ciclista al peatón, a los fines de la responsabilidad civil por un hecho de tránsito con un colectivo. Podés leerla completa abajo y dejar tu comentario.

 

El ciclista y la puerta saltona

Abrió la puerta sin mirar hacia atrás, lo que hizo que un ciclista chocara. Ni siquiera pudo anticipar la puerta por lo súbito de la situación…

Los jueces lo inhabilitaron para conducir 18 meses, y además tiene una multa de $ 3.000. A esto se suma la indemnización (responsabilidad civil) de la cual seguramente se ocupe el seguro, que no se discutió en este caso.

Siempre, siempre, mirar hacia atrás antes de abrir la puerta. Está en juego la vida, y ocurren muchos accidentes por esto. Lo importante, son evitables si tomamos conciencia.

 


 

 

ciclista

 

Anexo con sentencia completa sobre derechos del ciclista, equiparación al peatón y responsabilidad civil

En Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los días del mes de septiembre de dos mil catorce, reunidos en Acuerdo los señores jueces de la Excma. Cámara Nacional de la Apelaciones en lo Civil, Sala “D”, para conocer en los recursos interpuestos en los autos caratulados “SSS, Pedro Walter c/ CCC José Rubén y otros s/ Daños y Perjuicios”…

Contra la sentencia que admite la demanda promovida por PPP se alza  [apela] la familia del damnificado, los demandados y la citada en garantía [seguro].

Se reclaman los daños y perjuicios que el actor alega haber sufrido a raíz del accidente en el que su hijo Tomás al llegar a la esquina de las Avenidas Independencia y Paseo Colón, de esta Capital Federal, intentó el cruce de esta última por la senda peatonal junto a su bicicleta cuando ya estaba por finalizar su cometido, a escasos metros de la plazoleta emplazada en la avenida fue embestido por un colectivo de la línea …. conducido por el demandado XXX y perteneciente a la empresa Microómnibus …SACIF. Expresa que como consecuencia del impacto su hijo y la bicicleta volaron varios metros cayendo sobre la cinta asfáltica, falleciendo luego de algunos minutos a raíz de los traumatismos sufridos.

La demandada Microómnibus …. y la compañía de seguros Mutual Rivadavia del Seguro del Transporte Público de Pasajeros contestaron demanda en los mismos términos. Manifiestan que el día 12 de …de 2006 siendo aproximadamente 19:30hs.el ómnibus,,,,circulaba por la Avenida Paseo Colón en dirección hacia el norte a velocidad reducida y en cumplimiento de la normativa de tránsito respectiva cuando al arribar a la intersección de la Avenida Paseo Colón e Independencia, efectuó el cruce por encontrarse habilitado por la luz verde del semáforo, haciéndolo por el carril central, ya que sobre la derecha se encontraba detenido un vehículo de transporte público descendiendo pasajeros. En esas circunstancias, sostiene que un ciclista en forma totalmente antirreglamentaria e intempestiva, a aproximadamente 20 metros de la esquina cruzó desde la vereda derecha hacia la izquierda, provocando el siniestro. A su turno la citada en garantía además denuncia la existencia de una franquicia a cargo del asegurado de $40.000.

La [jueza] admitió la demanda promovida por PPPP contra XXX, Microómnibus Quilmes SACIF y Mutual Rivadavia del Seguro de Transporte Público de Pasajeros, condenándolos a abonar al actor la cantidad de $122.100 con más los intereses y las costas del juicio, por entender probados los hechos alegados.

Coincido con el juez de primera instancia en que tratándose de una colisión entre un rodado y una bicicleta resulta de aplicación lo dispuesto por el art. 1113, 2º párrafo del Código Civil [esta norma dice: “En los supuestos de daños causados con las cosas, el dueño o guardián, para eximirse de responsabilidad, deberá demostrar que de su parte no hubo culpa; pero si el daño hubiere sido causado por el riesgo o vicio de la cosa, sólo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad acreditando la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder”], pues las bicicletas por marchar mediante el esfuerzo muscular no son automotores y por la disparidad de entidad entre tales vehículos, cabe considerarlas asimiladas al peatón. En efecto, la diferencia de masa de los rodados (bicicleta y automóvil) en un accidente de tránsito, lleva a examinar la colisión a la luz de la norma legal citada, resultando de allí la inversión de la carga de la prueba.

De ahí que a la víctima sólo le incumbe la prueba del hecho y se encuentra a cargo de quien resulte imputado demostrar las circunstancias excepcionales previstas para exonerarse de la obligación resarcitoria.-(CNCiv.Sala K, 23-03-99, “Otorguez Rosa c. Pereira Blanco Manuel, L.L. 2000-A,618,J- Agrup. caso 14.780).

En el caso, y estando ambas partes contestes en la producción del accidente motivo de litis, la parte demandada tenía sobre sí la carga de acreditar la fractura del nexo causal, probando la culpa de la víctima [ciclista] o de un tercero por el que no debe responder y, adelanto en concordancia con lo decidido por el juez de grado, que a tenor de las pruebas producidas en autos, dicha carga no ha sido cumplimentada por la parte demandada.

Existen sustancial diferencia entre la versión que surge de la declaración que brindó el chofer demandado en sede penal y los términos de la contestación de la demanda que lucen en estos actuados.

A fs. 176/8 de la causa penal el imputado CCC dijo “venía de Berazategui circulando por la Avda. Paseo Colón en dirección al Correo Central a fin de tomar el servicio, lo hacía por el carril Nº 3 rápido con onda verde. Al cruzar la intersección con Independencia observó a otro colectivo de color rojo que sería de la línea 62 un poco más adelantado que él y traspasando unos veinte metros la bocacalle de dicha intersección. Ese colectivo rojo rozó o tocó levemente al sujeto que circulaba en bicicleta y lo lanzó en dirección a la unidad que él tripulaba, no teniendo tiempo de reaccionar e impactándolo con la parte delantera derecha, rompiendo el parabrisas. En el momento e instintivamente dio un volantazo se vuelca hacia la izquierda e impacta levemente contra el rodado Fiat Duna que se encontraba estacionado sobre la plazoleta central ubicada en Paseo Colón. Que no apreció de dónde salió el sujeto ni lo vio venir. Que no venía de frente porque sino lo hubiera visto.Que el sujeto salió de mitad de cuadra, suponiendo que intentaría cruzar la plazoleta central de la Avenida Paseo Colón, es decir donde se encontraba el rodado que golpeó. Que el dicente venía a una velocidad permitida en el carril rápido es de 45 km. Que al momento de parar, luego de impactar el sujeto perdió de vista al colectivo rojo. Que supone que el sujeto venía como acomodándose en la bicicleta sin levantar aún velocidad.”

En esta sede civil el demandado contestó la acción en los siguientes términos: el día 12 de Octubre de 2006 siendo aproximadamente 19:30hs. el ómnibus interno 332 de la línea 159 circulaba por la Avenida Paseo Colón en dirección hacia el norte a velocidad reducida y en cumplimiento de la normativa de tránsito respectiva cuando al arribar a la intersección de la Avenida Paseo Colón e Independencia, efectuó el cruce por encontrarse habilitado por la luz verde del semáforo, haciéndolo por el carril central, ya que sobre la derecha se encontraba detenido un vehículo de transporte público descendiendo pasajeros. En esas circunstancias, sostiene que un ciclista en forma totalmente antirreglamentaria e intempestiva, a aproximadamente 20 metros de la esquina cruzó desde la vereda derecha hacia la izquierda, provocando el siniestro.

Nótese que aquí menciona que sobre su derecha había un vehículo de transporte público detenido descendiendo pasajeros, mientras que en la causa penal claramente señala que ese colectivo al que identifica de color rojo y de la línea 62 circulaba adelantado a su derecha fue el que tocó o rozó al ciclista “lanzándolo” hacia el ómnibus por él conducido.Pero al contestar la acción no invoca la intervención de un tercero, ni siquiera lo menciona como partícipe activo del accidente, con la importancia que según el relato del imputado tuvo la intervención de este ómnibus.

Además de ello indica que circulaba por el carril central de la avenida en cuestión mientras que en la causa penal dijo que circulaba por el tercer carril, es decir el rápido, cuestión que llama la atención a la suscripta en tanto la causa penal tramitaba con mucha antelación al inicio de estos obrados.

Por otra parte la única testigo que vio el accidente fue Gabriela Domenech quien según declaración de fs. 10 de la causa represiva se encontraba a bordo del colectivo demandado en su carácter de amiga del conductor. Relató que se encontraba conversando con el chofer, parada en la escalera de descenso de pasajeros, cuando circulando por la Avenida Paseo Colón al llegar a la intersección con Independencia, con semáforo con onda verde, en un momento determinado a metros de la intersección mencionada se cruzó por delante en forma imprevista un masculino que tripulaba una bicicleta y producto de tal situación José (chofer del colectivo) por esquivar y tratar de no colisionarlo chocó levemente la parte trasera de un vehículo del cual no puede aportar datos.Continúa su relato explicando que el masculino en bicicleta impacta en la parte lateral derecha de un colectivo de la línea 62 de color rojo el que venía circulando en la misma dirección y al costado del coche en el cual viajaba, impactando el masculino con éste, siendo expulsado por la velocidad nuevamente hacia el coche donde viajaba la dicente, impactando en la parte delantera de éste rompiendo el parabrisas del mencionado.

De esta declaración también se advierte la presencia activa de otro colectivo, más nada de ello mencionaron y mucho menos probaron los demandados.

Por otra parte mientras CCC señala que este colectivo rojo se hallaba circulando, Domenech dice que estaba detenido en la parada de la Facultad de Ingeniería (ver declaración de fs. 112/3 de la causa penal) pero no se comprende como la misma después afirma que el masculino en bicicleta impactó en el ómnibus dado que según el croquis que realiza a fs. 111 de la causa penal ubica al ciclista muy alejado del micro que indica con el número 1 y que lo habría impactado en primer término.

Por último obsérvese que el conductor del colectivo demandado dijo no ver al ciclista, que apareció de improviso: “que no apreció de dónde salió el sujeto ni lo vio venir. Que no venía de frente porque sino lo hubiera visto. Que el sujeto salió de mitad de cuadra, suponiendo que intentaría cruzar la plazoleta central de la Avenida Paseo Colón.” mientras que su compañera de viaje Gabriela Domenech sostuvo “al llegar a la esquina, antes de cruzar vi al muchacho en bicicleta que desde la esquina de Av. Independencia intentó cruzar Paseo Colón en diagonal, hacia la mano que va hacia Av.San Juan.”

Es decir que aquí tampoco queda claro si el ciclista se hallaba a mitad de la cuadra o más cerca de la esquina como relató la testigo, y obviamente al respecto nada esbozaron las accionadas en las contestaciones de demanda en este expediente.

Por lo demás, coincido con el juez de primera instancia en que a tenor de las fotografías de fs. 70/71, el lugar donde quedó el cuerpo la bicicleta de la víctima y el impacto que el colectivo de XXX proporcionó al automóvil estacionado en la mano izquierda, al que le arrancó el paragolpe delantero, la velocidad del demandado evidentemente era superior a la denunciada por él en la causa penal (20 o 30 km/h) tal como lo ha señalado el perito mecánico a fs. 220 y a todas luces contribuyó a no poder evitar el siniestro.

En definitiva, la versión de los hechos brindada por los accionados en esta sede dista muchísimo de las recabas en sede penal y, dado que se encuentra reconocido la producción del siniestro que nos ocupa y que los demandados ni la citada en garantía de manera alguna han acreditado que el hecho se produjo por la culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba responder, en los términos de la norma legal citada precedentemente, deberá responder en su caso por las consecuencias dañosas derivadas del evento en estudio, por lo que no cabe más que desestimar los agravios vertidos al respecto.

b) Rubros Indemnizatorios:

1) Valor Vida.

Es criterio reiterado de este tribunal que la vida humana no tiene valor económico por sí misma sino en consideración a lo que produce o puede producir; por ello la indemnización no se debe a título de lucro cesante sino de reparación del daño emergente que el hecho produce al damnificado, al privarle de la compañía de quien contribuía al sostén familiar y atendía a las necesidades morales y materiales de la vida en común. Tratándose de hijo fallecido, la reparación a título de chance resulta admitida por la amplia norma en cuanto al daño patrimonial del art. 1079 del Código Civil.-

En el caso del padre, es sabido que el mismo tiene la expectativa de acompañamiento por los hijos, desde luego, afectivo, pero también en orden a la seguridad económica e integral. Correlativamente, la muerte del hijo genera un riesgo de inseguridad, por la eliminación de quien podría y se esperaba que fuera más adelante un sostén ante cualquier contingencia problemática, cuya posibilidad aumenta con el correr de los años. Ese riesgo es resarcible no como un daño consumado pero si como pérdida de chance (CNCiv. esta Sala “D” en antigua composición, 24/9/97 “Bergutz Saúl c/ Contardo Valentín s/daños y perjuicios”).

En el caso la parte actora se queja de la partida asignada por el sentenciante que asciende a $80.000 pretendiendo su elevación a $100.000 por considerarla sumamente reducida sin mencionar puntualmente cuales serían las cuestiones que la suscripta tendría que valorar para elevar la indemnización.

Ya lo ha dicho el primer juzgador que no se ha acreditado de manera alguna las tareas que llamadas “changas” realizaba el occiso ni cuanto dinero percibía por ellas. Tampoco a cuanto ascendía la ayuda económica que le proporcionaba al padre.

Es por ello que atendiendo a estas circunstancias, no existiendo en autos elemento alguno del cual surja indubitadamente la cuantía de la indemnización, en los términos del art. 165 del C. Procesal considero ajustada la suma acordada por el juez en la sentencia de primera instancia y propicio su confirmación.

2) Franquicia.

La citada en garantía se queja de lo decidido en torno a la franquicia toda vez que el Sr. Juez de primera instancia falló conforme lo establecido en el plenario “Obarrio” de fecha 13-12-06 cuya aplicación consideró obligatoria en virtud de lo normado por el art. 303 del CPCC [según esta sentencia, la aseguradora solo está obligada según el conrato, se respeta la franquicia y el damnificado no puede exigir más del seguro, pero sí de la empresa]. Consecuentemente desestimó la pretensión de la compañía aseguradora en torno a la aplicación de la franquicia contenida en el contrato de seguro celebrado entre ésta y la empresa de transporte y declaró la inoponibilidad de aquella respecto de la víctima. [Confirma la sentencia de primera instancia y dijo que la franquicia le es oponible].

Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede, se resuelve: 1) Desestimar los agravios formulados por las partes y confirmar la sentencia en todo lo que fue materia de apelación y agravios. Víctor Fernando Liberman. Patricia Barbieri. Ana María Brilla de Serrat.

 

Anexo con sentencia sobre responsabilidad civil por apertura de puerta a ciclista

Sentencia:

Salta, septiembre de 2013
Y VISTOS: Estos autos caratulados “C/C XXX, ANTOLIN – RECURSO DE CASACIÓN” (Expte. Nº CJS 35.660/12), y
________________________ CONSIDERANDO:
1º) Que a fs. 89/94, el Dr. Roberto …, ejerciendo la asistencia técnica de Antolin XXX, interpone recurso de casación contra la sentencia del Juzgado Correccional y de Garantías y de Menores de Segunda Nominación del Distrito Judicial Orán, de fs. 75 vta./76, cuyos fundamentos obran a fs. 82/85 vta., en cuanto condena al nombrado a la pena de multa de tres mil pesos e inhabilitación especial para conducir vehículos automotores por el término de dieciocho meses, como autor del delito de lesiones culposas graves, de conformidad al art. 94 2da. parte del C.P.
Se agravia la defensa al considerar que en el fallo impugnado el tribunal incurrió en una errónea valoración de la prueba, lo que a su vez condujo a una equivocada interpretación de la ley sustantiva en los términos del art. 94 del C.P., dado que para condenar a su representado se tomó exclusivamente como prueba la declaración de la víctima.
En ese sentido, señala que el tribunal “a quo” no tuvo en cuenta el relato del imputado, que refirió que se encontraba buscando unos papeles dentro del automóvil con la puerta abierta, pero pegada a su cuerpo, y que fue la ciclista quien circulando por la calle colisionó con el elemento. Destaca que la conducta imprudente de ésta fue en realidad la determinante, ya que el rodado no contaba con elemento sonoro alguno, como exige la reglamentación, que le permitiera avisar del adelantamiento al vehículo que se encontraba estacionado. Se agravia asimismo, de haberse descontextualizado lo dicho por XXX de que no vio a la ciclista, cuando en realidad se estaba refiriendo a instantes previos cuando bajó de su rodado, cruzando la calle, para luego volver a buscar los papeles.
Al momento de ampliar los fundamentos ante esta Corte (fs. 104/107 vta.), agrega que el fallo impugnado adolece del vicio de falta de motivación, porque el relato de la denunciante no se encuentra corroborado por otras pruebas, amén que se achaca impericia al conductor cuando su conducta no tuvo nada que ver con el golpe y caída que sufrió la damnificada. Es decir que se atribuyó responsabilidad penal a XXX simplemente a partir del resultado y no de la acción de aquél. Por todo ello, solicita que se revoque la decisión condenatoria y se disponga en reemplazo la absolución del acusado.
Producido informe por el Sr. Fiscal ante la Corte nº 2 a fs. 112/113, éste propugna el rechazo de la impetración en virtud de que el discurso crítico ensayado carece de efectividad para descalificar el fallo condenatorio como acto jurisdiccional válido. Ello porque los fundamentos del decisorio, si bien remiten a los dichos de la víctima para reconstruir el hecho y determinar la responsabilidad del acusado, han sido debidamente evaluados a partir de los beneficios de la inmediatez y conjugados con otros elementos, como el informe policial de fs. 6 y el informe médico de fs. 8. Agrega que la evaluación de la prueba producida ha sido acorde a las pautas de razonabilidad en la formación de la convicción, produciéndose una correcta aplicación del derecho de fondo. En esa inteligencia, la responsabilidad a título de culpa se corresponde con el actuar reprochado al encartado, consistente en abrir una de las puertas del vehículo sin los mínimos recaudos de previsión, siendo ésta la causa preponderante de las lesiones producidas a la ciclista, amén de que la conducción desaprensiva del velocípedo, aducida por la defensa, carece de todo sustento probatorio. En consecuencia, estima que no debe hacerse lugar al recurso de casación presentado.
2º) Que otorgada la correspondiente intervención a todos los interesados, en tanto el recurso fue oportunamente concedido (v. fs. 95 y vta.), previo a expedirse sobre los motivos invocados por el recurrente incumbe a esta Corte en la presente instancia efectuar un control de los recaudos de orden formal a los que la ley subordina su admisibilidad (art. 36 de la Ley 7716).
A ese respecto, se observa que ha sido presentado en término y por parte legitimada (v. fs. 86 y 94 vta.); además la resolución resulta objetivamente impugnable y los motivos expuestos encuentran adecuación legal (art. 466 incs. 1º y 3º, 469 inc. 1º y cc. del C.P.P. -texto según Ley 6345 y modificatorias-). Razón por la cual, cabe ingresar al examen de la cuestión planteada en el recurso.
3º) Que el Juez Correccional determinó fundamentar la sentencia en la declaración de la víctima -ponderada a partir de los principios de la inmediación-, y en su correspondencia con el tipo de lesión recibida y la versión dada por el imputado en un primer momento al oficial policial actuante, arribando a la certeza de que fue la conducta culposa del acusado de abrir la puerta sin mirar para atrás, la que ocasionó que obstruyera la trayectoria de la bicicleta y su conductora colisionara con ese elemento de la carrocería.
Esa conclusión es el producto del análisis de la prueba que, en base a la sana crítica racional del juez “a quo”, logró esclarecer el acontecer histórico de los hechos. En esa dirección, la víctima refiere de manera categórica que fue la apertura sorpresiva de la puerta, que le impidió cualquier maniobra o posibilidad de frenado, y ello explica la magnitud del impacto que le ocasionó una grave lesión (fractura de tibia).
De este modo, el tribunal logró determinar que la causa que produjo el resultado lesivo en la persona de Pastora Berta Álvarez, fue la acción imprudente y negligente de Antolin XXX de abrir la puerta de su vehículo sin tomar la previsión de mirar hacia atrás a fin de descartar la existencia de riesgo alguno para terceros, conducta que importa, a los fines de la asignación de culpabilidad, un claro descuido calificable del injusto imputado y previsto en el art. 94, segundo párrafo del C.P., pues le era exigible en esas circunstancias obrar de otra manera, vale decir, de conformidad con las pretensiones del orden jurídico, explicitado mediante las normas de tránsito.
Sobre la responsabilidad culposa en este tipo de situaciones se tiene dicho que “La conducción de un vehículo en la vía pública exige la adopción de resguardos que no sólo atañen a la propia circulación vehicular sino que, en general, aparecen también referidos a acciones que necesariamente la preceden o que siendo consecuentes forman parte de obligaciones de cuidado inherentes al conductor. La forma en que éste abre la puerta para descender de su vehículo, el lugar donde lo deja estacionado o la revisión previa de las condiciones de su estado, por dar algunos ejemplos, permiten, en cuanto pueden ser causa de accidente, exigir a quien lo introduce en la vía pública que actúe con el debido cuidado, no obstante que ocasionalmente su vehículo se encuentre detenido” (Tribunal de Casación Penal de Bs.As., Sala II, 19-07-2001, in re “G.D” causa 2331, fallo citado por Edgardo Alberto Donna en “El Código Penal y su interpretación en la jurisprudencia”, Tomo II, pág. 376, Ed. Rubinzal Culzoni).
De lo expuesto se deriva lo erróneo de las argumentaciones defensivas que pretenden cargar la responsabilidad sobre la víctima, dado que al encontrarse el automóvil del acusado detenido y estacionado, la principal obligación de no afectar la circulación vehicular se encontraba a cargo de aquél y no en la conductora de la bicicleta, y lejos está de tratarse de una situación de “sobrepaso entre vehículos” como se aduce en los agravios, en un vano intento de aplicar reglas que rigen para otro tipo de situaciones.
4º) Que siendo ello así, todo el discurso argumental de la defensa sobre la falta de prueba o de fundamentación, resulta ineficiente para invalidar la sentencia, y queda reducido a la emisión de una apreciación discrepante sobre el valor de la prueba agregada a la causa, que no fulmina la coherencia de la motivación del fallo.
La sentencia es válida porque en sus fundamentos se ha cumplido una ponderación completa del hecho, estableciéndose que la conducta del acusado superó el límite del cuidado objetivamente impuesto, pues supuso una trasgresión de los deberes de cuidado que debía observar en tanto conductor de un vehículo automotor y que esa omisión lo llevó a efectuar un aporte causal indispensable para que se concrete el resultado que se atribuye.
5º) Que en razón de lo expuesto, debe desestimarse el recurso de casación interpuesto por la defensa de Antolín XXX.
Por ello,
_______________________LA CORTE DE JUSTICIA,
____________________________RESUELVE:
I. NO HACER LUGAR al recurso de casación interpuesto a fs. 89/94.
II. MANDAR que se registre, notifique y, oportunamente, bajen los autos.
(Fdo.: Dres. Guillermo A. Posadas -Presidente-, Guillermo A. Catalano, Guillermo Félix Díaz, Abel Cornejo, Gustavo A. Ferraris, Susana Graciela Kauffman de Martinelli y Sergio Fabián Vittar -Jueces de Corte-. Ante mí: Dra. Mónica Vasile de Alonso –Secretaria de Corte de Actuación-).

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