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Responsabilidad por pérdida de equipaje

| El 31, Dic 2014

El piloto, la azafata, el pasajero y su amante

(y ahora también el caniche)

«The Wild still lingered in him and the wolf in him merely slept Jack London, White Fang

Actualizada a abril de 2015.

¿Qué cosas pueden llevarse? ¿Cuánto peso? ¿Y cuál es la responsabilidad por pérdida de equipaje?

Hay radio taxis que anuncian al chofer que el pasajero sube con un “animalito doméstico” (y después trae  un ñandú, el avión también podrá hacerlo y desde ahora pasará a ser el único transporte público (en el taxi es opcional) que podrá recibir mascotas. Aerolíneas Argentinas anunció que los perros chiquitos podrán ser llevados en la cabina, hasta cuatro por vuelo pero un perrito por pasajero. Los animales deben tener más de 45 días y un certificado de salud extendido por un veterinario matriculado, con las vacunas al día y la declaración jurada de AFIP con el monotributo canil (esto último todavía no…).

El animalito doméstico deberá trasladarse en un contenedor debajo del asiento delantero del pasajero pero  el reglamento no menciona que haga falta llevar bozal por si el perro ladra… En ese caso el pasajero de al lado podrá reclamar una compensación a la aerolínea por esas molestias. Igual que si el pasajero de atrás usa un aparatito para bloquear que el asiento pueda reclinarse, están de moda y son ilegales.


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Consejos prácticos para despachar el equipaje

El sobrepeso es caro, y es lógico porque el avión consume más combustible. Sin embargo, una resolución permite compensar el peso si viajás con alguien o en grupo, hasta el máximo de lo que puede llevarse (ej. 30 kilos).

¿Adónde va?

Río.

Su valija pesa 24 kilos. Paga sobrepeso.

La de mi novia pesa 8 y por resolución 1532, se compensa, no pago.

[Samba♬♫]

Para despachar el equipaje y en su caso reclamar, acá y acá@SirChandler y @Floxie (de paso les digo que son dos blogs que habitualmente leo) ya escribieron del tema. Algunos de los consejos que me gustaron son tratar de poner la etiqueta en la manija del centro del costado, que soporta mejor el peso y no envolverla en nylon. Si le ponés candadito, yo prefiero, usá alguno homologado. Igual en el micro, siempre pedir la constancia que es la prueba. Y tratá de que no sea negra que se confunde fácil. En la radio, Floxie recomendó ponerle cualquier cosa que la distinga de las demás valijas.

Al llevar algo de valor inusual debe declararse porque de otro modo no son responsables. En un caso un médico llevó equipo y los jueces no le reconocieron indemnización extra, porque no es algo que un pasajero suele embarcar y hay topes. Para eso, sacar un seguro. Y qué sucede con la responsabilidad por pérdida de equipaje, cuánto debe compensar la aerolínea y a partir de cuándo…

(foto vía @jessicacartoon)

(foto vía @jessicacartoon)

“Vuelvo al bosque…”  – Sobre la responsabilidad por pérdida del equipaje

La pérdida o demora o rotura de equipaje puede aparejar una compensación por los gastos. Reclamar en el momento y pedir constancia, después es tarde. Incluso revisar en el aeropuerto si falta algo, porque después la prueba es casi imposible. En efecto, esto dice el código aeronáutico:

La recepción de equipajes y mercancías sin protesta por el destinatario, hará presumir que fueron entregados en buen estado y conforme el título del transporte, salvo prueba en contrario (art. 148).

La norma agrega los plazos para reclamar, más allá de dejar constancia en el momento de que la valija está rota o que falta.

En caso de avería, el destinatario debe dirigir al transportador su protesta dentro de un plazo de tres das para los equipajes y de diez das para las mercancías, a contar desde la fecha de entrega.

En caso de pérdida, destrucción o retardo, la protesta deberá ser hecha dentro de los diez días siguientes a la fecha en que el equipaje o la mercancía debieron ser puestos a disposición del destinatario.

La protesta deberá hacerse por reserva consignada en el documento de transporte o por escrito, dentro de los plazos previstos en los párrafos anteriores.

La falta de protesta en los plazos previstos hace inadmisible toda acción contra el transportador, salvo el caso de fraude de éste.

La sola demora de varias horas (pongamos 6 ó más) ya da derecho a compensación. Y también por la pérdida o rotura. Sobre la responsabilidad por pérdida de equipaje, hay varios casos judiciales, hace poco los jueces fijaron algo de $5.000 indemnización cuando el vuelo se canceló por mal tiempo y la aerolínea recién les entregó el equipaje dos días más tarde, en otro Ibería tuvo que pagar algo más de US$1.500 dólares por el extravío de una valija en Europa (es el tope legal, que se mide en unos 1.100 y pico DEG, derechos de giro del FMI).

En un caso reciente, la aerolínea tuvo que resarcirlo con algo más de $12.000 por daños materiales y $6.000 por daño moral. Podés encontrar la sentencia abajo. Para reclamar por pérdida de equipaje, muchas veces se termina acordando en una mediación extrajudicial o si no debe iniciarse una acción civil con la línea aeŕea, hay que hacer juicio que suele tardar como mínimo un año, aunque después terminan pagando las costas del juicio, intereses y demás. Entre esos juicios, este me pareció curioso.

Néstor fue a Ezeiza para viajar a Madrid en un vuelo de Aerolíneas. Alrededor del mediodía despachó junto con su equipaje a un perro mestizo cruza de ovejero alemán y siberiano llamado “Reo”. Antes de la partida, personal de la empresa “le informó que, ínterin las maniobras de carga, el can había escapado del receptáculo en el que se encontraba embarcado. Fue entonces que se dirigió a la pista de aterrizaje acompañado por dependientes del transportador. Allí lograron divisar al animal justo antes de que se perdiera definitivamente en unos pastizales aledaños.”

Transcurridas dos jornadas de búsqueda sin éxito, viajó finalmente a España a encontrarse con su familia radicada allí meses antes. Debido a la pérdida sufrida Néstor demandó a Aerolíneas por algo más de $20 entre incumplimiento del contrato de transporte y daño moral $ 15.000.

El juez de primera instancia rechazó la demanda por el Protocolo de Montreal (¿Nunca hacen un tratado internacional en el conurbano, che?) que exonera de responsabilidad al transportista cuando los daños al equipaje son causados por el embalaje defectuoso hecho por una persona ajena a la empresa. El juez entendió que el contenedor que Néstor había provisto no tenía la resistencia y seguridad necesarias para transportar a un animal tan fuerte. Claro, la reglamentación exigía que el habitáculo tenga la “calidad”, “resistencia”, “seguridad” y “comodidad” acordes con la talla del animal y que el cierre sea seguro o que “lleve un precinto, sino el transportista puede rechazarlo.

La Cámara de Apelaciones consideró que como Aerolíneas había aceptado al bicho en esa jaula que era casera, se presumía que estaba en condiciones. Algo similar pasó con el bicho. Aerolíneas argumentó que no lo habían sedado, pero los jueces dijeron que si ese era el caso tenían que haberlo advertido. En suma, la compañía no probó que hubo culpa del pasajero, y sí de la Aerolínea. De las ganas del perro no mencionaron nada, de sus ansias de liberarse de la jaula con destino incierto y preferir corretear por el verde de Ezeiza.

 

 

Sentencia sobre responsabilidad por pérdida de equipaje

“N. V. c/ Aerovías de México S.A. de Capital Variable s/ incumplimiento de contrato” – CNCIV Y COMFED – SALA III – 27/11/2014
En Buenos Aires, a los 27 días del mes de noviembre del año dos mil catorce, hallándose reunidos en acuerdo los Señores Vocales de la Sala III de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal a fin de pronunciarse en los autos “N. V. c/ Aerovías de México S.A. de Capital Variable s/ incumplimiento de contrato”, y de acuerdo al orden de sorteo la Dra. Medina dijo:

I. El juez de grado dispuso hacer lugar parcialmente a la demanda interpuesta por V. N. contra Aerovías de México S.A. de Capital Variable con fundamento en la pérdida del equipaje durante el viaje que realizó a la ciudad de México con destino final Buenos Aires y condenó a la demandada al pago de la suma de $ 18.172, con más intereses y costas (ver fs. 250/255).-
Este pronunciamiento fue apelado por la parte actora a fs. 260, recurso que fue concedido a fs. 261. Expresó agravios a fs. 278/281 cuyo traslado fue contestado por la parte actora a fs. 283/287.-
A su vez, median recursos contra la regulación de honorarios (ver fs. 258 y 266/267 y concesiones de fs. 259 y 268) que, en caso de corresponder, serán tratados en conjunto al final del acuerdo.-
La parte actora cuestiona los montos indemnizatorios establecidos en concepto de daño material, daño moral, y la inclusión del daño moral dentro de los límites de responsabilidad.-

II. En lo que respecta al daño material, la apelante sostiene que el juez no debió desestimar la suma de $12.284 correspondiente a los gastos efectuados para reponer los efectos perdidos, aunque del contenido de su presentación no surge con claridad cuál sería la crítica concreta y razonada de la decisión adoptada. Más bien sus expresiones comportan un mero desacuerdo con lo resuelto y en modo alguno se hace cargo del claro enfoque y los elementos utilizados por el a quo para resolver la cuestión controvertida (confr. esta Sala, causa 5233/98 del 22.3.2001; Sala I, causa 500/99 del 29.3.01, entre otras).-
Sin perjuicio de que lo expuesto resulta suficiente para declarar desierto el agravio, me permito señalar que la decisión adoptada en primera instancia parece adecuada. En efecto, el fallo admitió -por considerarlo razonable- el listado de indumentaria, accesorios y demás efectos que se encontraban en la valija y en función de ello estableció una reparación por la pérdida de estos objetos. En este contexto, no se advierte cuál sería el fundamento para que la actora reclame una suma adicional por reposición de dichos objetos.-

III. Se agravia también la actora respecto de la suma de $1.000 establecida en concepto de daño moral, por considerar que la misma no refleja los padecimientos y el desasosiego sufridos por la actora a raíz del extravío de su valija.-
Al respecto, señalo que esta Sala -tras ciertas vacilaciones- se ha inclinado por reconocer la procedencia de ese rubro resarcitorio, meritando no sólo la naturaleza de los efectos perdidos, sino también los trastornos y la pérdida de tiempo que provoca un hecho de esa especie. Esta pérdida de tiempo -que no es otra cosa que “pérdida de vida” y, en esencia, pérdida de la libertad de dedicar ese tramo de vida a menesteres distintos a los que obligan las mortificantes tramitaciones burocráticas- constituye un daño cierto y no conjetural que se desenvuelve indudablemente fuera de la órbita de los daños económicos o patrimoniales: es daño moral puro y, por lo tanto, indemnizable (conf. art. 522 del Código Civil). Esa pérdida de tiempo, motivada por la imprevisión del transportista, ocasiona un daño moral digno de reparación, que no requiere prueba específica de su realidad; ello es así, porque pérdidas de esa especie configuran, de suyo, un obligado sometimiento al poder decisorio del incumplidor o, lo que es lo mismo, un recorte impuesto a la libertad personal (conf. esta Sala, causa 1.757/02 del 30/08/05, y sus citas).-
En el caso que nos ocupa, no se desconoce el momento de angustia por el que atravesó la actora en el momento en el que confirmó que su equipaje no se encontraba en la cinta transportadora del aeropuerto, ni el tiempo que debió invertir en realizar una serie de trámites tendientes no sólo a averiguar el paradero de su valija, sino también a recuperarla.-
Tampoco puede soslayarse que el inconveniente se produjo una vez que el viaje ya había finalizado, circunstancia ésta que no es menor, pues debe diferenciarse esta situación de la de aquellos viajeros que llegan a su destino de vacaciones sin sus pertenencias y deben salir de urgencia a comprar cosas de la más básica necesidad, debiendo realizar una serie de erogaciones que claramente no tenían destinadas a ese fin y malgastando en ello tiempo del viaje (ver causa 15.405/04 del 26/09/13).-
En estas condiciones, propongo al acuerdo elevar la suma en análisis a la de $6.000.-

IV. En cambio no le asiste razón a la apelante cuando pretende la inaplicabilidad del límite de responsabilidad al rubro daño moral.-
En efecto, como he señalado con anterioridad (ver mi voto en causa 10.426/07 del 24/02/11), ya sea que la indemnización sea reclamada a título de perjuicio moral o material o de los dos al mismo tiempo, siempre se encuentra limitada a los topes fijados en la Convención de Varsovia -actualizado por el Protocolo de Montreal-, criterio éste que siguió la Corte Suprema de Justicia de la Nación al fallar en la causa “Alvarez Hilda N. v. British Airways”, del 10/10/2002, (publicado en J. A. 2003-I, p. 445/447; en el mismo sentido, esta Sala, causa 13.632/02 del 1/3/05; Sala I, causa 5.042/06 del 1/07/08). Dicha solución, añado a mayor abundamiento, se aplica salvo que en forma contemporánea o concomitante el transportador incurra en un acto ilícito extracontractual adicional que resulte civilmente resarcible, situación que no se verifica en la causa, toda vez que no está acreditado que la pérdida obedezca a una decisión intencional de la empresa, ni a otra cosa que a simple negligencia (conf. Sala 2, causa 1055/2005 del 10.10.08).-

V. En consecuencia, propongo al acuerdo confirmar el fallo, salvo en lo que respecta a la suma establecida en concepto de daño moral, que debe elevarse a la de $6.000.-

Las costas de primera instancia se imponen a la demandada vencida y las de Alzada 60% a la parte demandada y el 40% restante a la actora.-
Así voto.-

El Dr. Recondo por análogos fundamentos adhiere al voto precedente. Con lo que terminó el acto, de lo que doy fe.-

Buenos Aires, de noviembre de 2014.-

Y VISTO: lo deliberado y las conclusiones a las que se arriba en el Acuerdo precedente, el Tribunal RESUELVE: confirmar el fallo, salvo en lo que respecta a la suma establecida en concepto de daño moral, que debe elevarse a la de pesos SEIS MIL ($6.000).-
Las costas de primera instancia se imponen a la demandada vencida y las de Alzada 60% a la parte demandada y el 40% restante a la actora.-
Una vez que se encuentre firme la liquidación del crédito que se manda pagar y sus intereses, vuelvan las actuaciones a efectos de proceder a fijar los honorarios correspondientes a ambas instancias (art. 279 del Código Procesal).-

El Dr. Antelo no suscribe la presente por hallarse en uso de licencia (art. 109 del RPJN).-

Regístrese, notifíquese, publíquese y devuélvase.-

Fdo.: Graciela Medina – Ricardo Gustavo Recondo

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