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Sobre la prueba en los juicios…

| El 22, Ago 2014

Casi todas las normas que regulan los juicios se ubican en algún punto medio que resuelve esta tensión: encontrar la verdad con un grado razonable de certeza y la necesidad de poner fin a la controversia en un tiempo más o menos breve. Por eso, por ejemplo, se limita la cantidad de testigos (depende del juicio y del lugar , en general máximo cinco) o se admiten ciertas pruebas y no otras. La prueba de los hechos, decía un profesor mío, suele lo más importante de un juicio porque, se supone, que el derecho el juez ya lo conoce. La pregunta que muchas veces hay que hacer no es si hay o no derecho sino “¿Puedo probar que tengo derecho?” De allí también la importancia de los contratos escritos.

En Argentina, cualquier prueba puede ofrecerse, no hay prácticamente más límites que la creatividad. Después el juez deberá evaluar si es admisible o no, pero se puede ofrecer casi de todo. Después cada parte opina y el juez decide. En algunos casos he visto grabaciones, informes de detectives privados o hasta podría ser una pandereta para mostrar la sonoridad del instrumento en un juicio de ruidos molestos, aunque lo más común son lcartero y perroos informes de organismos públicos, los documentos y los testigos, especialistas (por ej. un médico) y la lista sigue, aunque dudo que sean tan abiertos como en Alemania.

En la ciudad de Leer, un cartero fue acusado de exhibicionismo por una señora. El cartero se defendió diciendo que nunca hubiera podido distinguir, con detalle, a su miembro desde la ventana por donde dijo haberlo visto con la bragueta abierta. Así que la jueza ordenó medir el órgano viril del empleado de un servicio de correos privado acusado de exhibicionismo. En Argentina, el exhibicionismo es también una contravención, aclaro.

El abogado defensor había propuesto que la jueza lo inspeccione allí mismo y de inmediato en la sala de audiencias del tribunal. Sin embargo, la jueza negó el pago de una multa voluntaria como forma de dirimir el conflicto y dispuso que un perito médico aclare si pudo ser visible o no. El acusado aún no está seguro si la frase de su amiga, incluso siendo falsa, lo benefició: “Lo tiene demasiado corto”, declaró.

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