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Las salchichas y el cigarrillo

“Con las leyes estatales pasa como con las salchichas, es mejor no ver como se hacen.” Otto von Bismarck.

Los nutricionistas ya recomendaban moderar el consumo de salchichas y fiambres por su alto contenido de grasa y sodio. Ahora, el Instituto del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud ha elevado el nivel de riesgo para la salud que conlleva el consumo de carne procesada, como las salchichas y bacon. Para el IARC, en ciertas cantidades incrementan el riesgo, pero en modo alguno serían tan nocivas como el cigarrillo. Veamos.

 

Preliminar – las leyes de las salchichas

En Argentina,  las hamburguesas, albóndigas, empanadas, salchichas y choris tienen que cocinarse al menos a 71ºC (disposición ANMAT, por higiene). Para saber las leyes del chori, click acá. Para saber la diferencia entre la hamburguesa y el medallón de carne, acá. #ConElChoriNo

Desde ya, si el alimento está contaminado, deben resarcir, como da cuenta la sentencia de abajo en que los padres de un chico intoxicado demandaron al supermercado por un paquete de salchichas. Los jueces ordenaron resarcirlo por los gastos médicos y el daño moral.

Hace unos años, el INTI hacía testeos de productos, entre ellos salchichas, sería bueno si los retoman (acá el informe_salchichas_viena). Para el código alimentario, solo pueden llamar a algo “salchicha” si es un embutido fresco, elaborado sobre la base de carne de cerdo y vacuno, con el agregado de tocino, sal, salitre y especias. Hay Salchicha tipo Frankfurt, Salchicha tipo Viena, Salchichón con jamón y  Salchicha de carne sobreasada.


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Hace unos años permitieronel agregado de texturizado de soja como extensor, hasta un máximo de 10% en base seca en el producto terminado, debiendo declararse este agregado en la denominación del producto (por ej.: salchichas con soja, hamburguesas con soja) con caracteres de igual tamaño y su porcentaje en la lista de ingredientes, con caracteres de buen tamaño realce y visibilidad“. Para conocer los aditivos y sus códigos, ver el código alimentario – chacinados.

El tema es que para la agencia IARC, comer diariamente 50 gramos de carne procesada (salchichas, fiambres, etc.). aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.

 


 

Comunicado del IARC sobre las salchichas, fiambres y la carne procesada

Lyon, Francia, 26 de octubre 2015 – La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), la agencia de cáncer de la Organización Mundial de la Salud, ha evaluado la carcinogenicidad del consumo de carne roja y carne procesada.

Después de revisar a fondo la literatura científica acumulada, un grupo de trabajo de 22 expertos de 10 países convocados por el Programa de Monografías IARC clasificó el consumo de carne roja como probable carcinógeno para los humanos (Grupo 2A), basado en evidencia limitada de que el consumo de rojo carne causa cáncer en los seres humanos y una fuerte evidencia de que activan mecanismos cancerígenos.

La carne procesada es “la que se ha transformado a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación“. Ejemplos de carne procesada incluyen perros calientes (Salchichas), jamón, salchichas, carne en conserva, y cecina o carne seca, así como carne en conserva y preparados a base de carne y salsas.

En tanto, la carne roja se refiere a todos los tipos de carne de músculo de mamíferos, tales como carne de res, ternera, cerdo, cordero, cordero, caballo, y la cabra. Carne procesada se refiere a la carne que se ha transformado a través de salazón, el curado, la fermentación, el tabaquismo, u otros procesos para mejorar el sabor o mejorar su conservación. Carnes más procesados ​​contienen carne de cerdo o carne de res, pero las carnes procesadas también pueden contener otras carnes rojas, aves, despojos o subproductos cárnicos tales como la sangre.

Esta asociación se observó principalmente para el cáncer colorrectal, pero asociaciones también se observaron para el cáncer de páncreas y cáncer de próstata. Los productos cárnicos fueron clasificado como carcinógenos para los humanos (Grupo 1), sobre la base de pruebas suficientes.

El consumo de carne varía mucho entre países, con el de un pequeño porcentaje de hasta el 100% de las personas que comen carne roja, dependiendo del país, y las proporciones algo más bajos que comen carne procesada. Los expertos concluyeron que cada porción de 50 gramos de carne procesada comido diaria aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. Para un individuo, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal debido a su consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero este riesgo aumenta con la cantidad de carne que se consume“, dice el Dr. Kurt Straif, Jefe del Programa de Monografías IARC. En vista de la gran cantidad de personas que consumen carne procesada, el impacto global sobre la incidencia de cáncer es de importancia para la salud pública.”

El Grupo de Trabajo de IARC considera más de 800 estudios que investigaron las asociaciones de más de una docena de tipos de cáncer con el consumo de carne roja o carne procesada en muchos países y poblaciones con diversas dietas. La evidencia más influyente vino de grandes estudios de cohorte prospectivos realizados en los últimos 20 años. La salud pública “Estos resultados apoyan aún más las actuales recomendaciones de salud pública para limitar el consumo de carne” dice el Dr. Christopher Wild, director del IARC.

Al mismo tiempo, la carne roja tiene valor nutricional. Por lo tanto, estos resultados son importantes para que los gobiernos y los organismos reguladores internacionales para llevar a cabo las evaluaciones de riesgos, con el fin de equilibrar los riesgos y beneficios de comer carne roja y carne procesada y para proporcionar las mejores posibles recomendaciones dietéticas“.


Los datos del IARC, son 150 Cours Albert Thomas, 69372 Lyon CEDEX 08, Francia – Tel: 33 (0) 4 72 73 84 85. Un resumen de las evaluaciones finales está disponible en línea en The Lancet Oncology, y las evaluaciones detalladas se publicará como volumen 114 de las monografías de la IARC.

¿Es cierto que son tan nocivas como el cigarrillo?

El portal VoxPopuli lo explica de este modo:  «¿Significa esto que el riesgo de consumir carne procesada es equivalente al de fumar o tomar el sol sin protección? Definitivamente NO, y la OMS es contundente en este aspecto.

Este estudio “NO quiere decir que sean igualmente peligrosos”, insisten. “Las clasificaciones de la IARC describen la fuerza de la evidencia científica sobre un agente de ser una causa de cáncer, más que de evaluar el nivel de riesgo”. “La OMS ni pretende decir eso ni lo dirá jamás”, insiste Alfonso Carrascosa, científico del CSIC y experto en seguridad  alimentaria consultado por Next. Hay evidencias de que el consumo de este tipo de carne puede ser la causa de que se dé el cáncer en humanos, afirma, pero esto quiere decir que aumenta la frecuencia, no determina la aparición. “La OMS no dice que porque te comas una cecina de león ahumada te vaya a dar cáncer; es una cuestión de dosis, de dieta y de riesgos”. “Por entendernos”, añade, “las bebidas alcohólicas o el sol también están en el Grupo 1 y por eso nadie deja de salir a la calle o de tomar una cerveza”».

En líneas generales, la OMS viene a confirmar algo que se sospechaba y que estaba en todas las recomendaciones de alimentación: que comer mucha carne en exceso es un factor de riesgo. De hecho, la IARC habla de “pequeños aumentos en el riesgo de cáncer” y estima que cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en aproximadamente un 18% mientras que el riesgo de cáncer colorrectal podría aumentar en un 17% por cada porción de 100 gramos de carne roja consumida diariamente. #ConElAsadoNo

 

paquete-de-salchichas

 

Anexo con sentencia completa sobre salchichas contaminadas

Cámara 5a de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributaria de Mendoza,

2ª Instancia.— Mendoza, diciembre 28 de 2010.

1ª Es justa la sentencia apelada? 2ª Costas.

1ª cuestión.— El doctor Martínez Ferreyra dijo:

I. La sentencia recurrida hace lugar a la demanda entablada por los señores Juan Alberto …y Graciela … en representación de su hijo F. R. R., en contra de [cadena de supermercado] S.A., condenando a la accionada al pago de la suma de $ 2.063,09, con más intereses.

A fin de llegar a tal conclusión la señora Juez a quo encuadra la cuestión planteada en los términos de los Artículos 40, 53 y ccs. de la Ley 24.240, dando por acreditado el hecho dañoso, en tanto el paquete de salchichas fue adquirido en el local comercial de la accionada; su contenido no estaba en condiciones de consumo y que el menor ingirió el mismo. Tales cuestiones no han sido apeladas por la accionada en esta Instancia, por lo que su detalle aparece como sobreabundante.

A la hora de otorgar las indemnizaciones pretendidas por la parte actora, hace lugar al reclamo por gastos médicos, por la suma de $ 63,09 y, respecto del daño moral por el que se peticionó la suma de $ 14.936,91 (o sea la diferencia hasta los $ 15.000 reclamados como total de la pretensión), otorga la suma de $ 2.000.

II. Que, al fundar su recurso, la parte actora se agravia por la indemnización por daño moral, argumentando que se ha reducido siete veces un importe que su parte estima sensato, siendo que del detalle que de los padecimientos sufridos hace, entiende corresponde una indemnización acorde.

Agrega que la sentencia debe tener un efecto ejemplificador, mas aún cuando la condena se dirige contra el explotador de una cadena de supermercados y el caso se encuadra en la Ley de Defensa del Consumidor.

II. Que, adelantando opinión y a los fines de ordenar la exposición del presente voto, diré que entiendo el recurso en trato debe ser admitido parcialmente, incrementándose el monto otorgado en concepto de indemnización por daño moral.

Este daño, agravio o perjuicio ha sido conceptualizado jurídicamente por la doctrina al decir “Hay agravio sólo cuando el conjunto de derechos que componen la esfera jurídica de una persona aparece menoscabada por el hecho de otra. Hecho ilícito, relación causal, imputabilidad, no son más que etapas lógicas de la vía que elige el Derecho para determinar cuando una persona ha sufrido la violación de la garantía establecida a su favor por la norma jurídica y cuando deberán entrar a funcionar, en consecuencia, las medidas que ésta arbitra para reparar los Edición. efectos del acto agraviante” (Roberto Brebbia. “El Daño Moral” 2 Orbir 1967. p.26). También Orgaz lo ha definido en su obra “El Daño Resarcible” como la “ofensa o lesión de un derecho o de un bien jurídico cualquiera”

En cuanto al daño moral, entendiendo al mismo a “…aquella especie de agravio constituida por la violación de alguno de los derechos inherentes a la personalidad…” (Brebbia, ob. cit. p. 82) y que el mismo tiene carácter resarcitorio, no necesita ser demostrado por encontrarse siempre junto a cierta clase de hechos lesivos, debiendo en este caso el juzgador merituar en primer lugar la relación de causalidad adecuada existente entre las consecuencias propias del evento lesivo y el daño moral denunciado para, luego, proceder a su valuación conforme las facultades otorgadas por el Artículo 90 inc. 7 del Código Procesal Civil.

Ello no significa mensurar el bien ofendido que el derecho protege, es un resarcimiento aproximativo o por satisfacción o satisfactorio siendo que la moneda se proyecta en este caso como medio para obtener goces más o menos compensatorios de los sufrimientos soportados.

En tal tarea tengo presente, en primer lugar, que el menor ingiere el alimento en mal estado el día 12 de marzo, comenzando a sentirse mal en horas de la mañana del domingo 13, descompostura que continua (con fiebre, estómago hinchado, sin querer comer y demás síntomas que los actores relatan a fs. 30 vta.) los días 14, 15 y 16, siendo que recién el día jueves 17 sus padres lo llevan a un consultorio médico. El día 18 (según el mismo relato) se “notó la mejoría del cuadro clínico del niño” y “Para el 23 de marzo de 2005 la recuperación del niño era total”

De manera tal que si tomáramos el total de los días en que la víctima padece su descompostura, y por lo que se pretende indemnización por daño moral, tenemos dos posibilidades: a) del día 13 al 18, o sea 6 días en total, o bien hasta el día anterior a su mejoría, 22, con lo que tales término sería de diez días.

En cualquiera de los dos casos, de lo que los actores no se hacen cargo es que durante cuatro días no realizan la acción concreta que la situación requería, cual es la de llevar a su hijo a un médico el primer día en que se presenta el cuadro que, según se relata a fs. 30 in fine, no era sólo de dolor de estómago, sino que existían otros síntomas que debían alertarlos de un origen preocupante. Así es que se pierden, o se gastan, cuatro importantes días, hasta el jueves 17, en que la facultativa que lo revisa da su diagnóstico y, medicación por medio, la mejoría aparece ya al día siguiente. Y es en este punto donde le asiste razón a la apelante cuando dice que el juzgador debe ponerse el en lugar de un padre frente a la enfermedad de su hijo, a lo cual agrego que esta composición de lugar debe serlo tanto en cuanto a ver el sufrimiento del hijo, como en cuanto a las medidas que se deben tomar.

Esto nos lleva a que, sin negar que la descompostura tuvo su origen en el alimento en mal estado, no es menos cierto que la decisión de los progenitores de no realizar la consulta profesional en tiempo oportuno hace que el malestar del menor se prolongue en el tiempo y, con ello, el padecimiento espiritual del mismo, lo que no puede cargarse en la obligación indemnizatoria de la demandada, en tanto dicha prolongación no encuentra debida relación de causalidad entre su conducta reprochable y el resultado obtenido.

Por ello es que, sin negar que el menor debe —seguramente— haber sufrido espiritualmente durante todos los días en que se sintió descompuesto, lo cierto es que de haber sido atendido el mismo día domingo, la mejoría podría haberse empezado a notar al día siguiente, obteniéndose su total recuperación mucho antes. No obstante ello, no puedo dejar de merituar que se encuentra debidamente probado el hecho mismo del daño y el padecimiento que, por poco tiempo que fuere, es evidente que afecta la paz y tranquilidad de espíritu de la víctima y que, desde esta óptica, la suma acordada aparece como escasa.

En tales condiciones y conforme las facultades que otorga el Artículo 90 inc. 7 del Código Procesal Civil entiendo debe admitirse parcialmente el recurso intentado, elevándose el monto indemnizatorio a la sumad de $ 5.000.

Sin perjuicio de lo dicho, tengo también presente que no resulta parámetro para evaluar el monto indemnizatorio la diferencia (o porcentaje) que pudiera existir entre lo pretendido por la víctima y lo otorgado por el juzgador, tal como lo dice la apelante en su memorial. No puede dejar de advertirse que el pretendiente hace una estimación del valor en metálico de su daño, basado no sólo en la escasa prueba que, se supone, puede contar al momento de promover la acción, sino que esta estimación es dable pensar también está influenciada por parámetros subjetivos que la mas de las veces hace que los montos que se consignan resulten ser superiores frente a un mismo análisis absolutamente objetivo. Por su parte, la estimación jurisdiccional, no sólo aparece como objetiva sino que la misma se efectúa luego del devenir procesal, en el que se han acumulado suficientes pruebas como para proceder a fijar tal indemnización.

Por otra parte, tampoco puede accederse a la pretensión de la apelante, en tanto debe incrementarse el monto indemnizatorio por aplicación de lo normado por el Artículo 52 bis de la Ley de Defensa al Consumidor en tanto no cabe considerar esta denominada “multa civil” por una conducta anterior a la vigencia de la ley que incorpora ese instituto a nuestro derecho, pues la figura del daño punitivo es de carácter excepcional, no rutinario, y debe ser empleada con sumo cuidado, en tanto se trata de un instituto importado del derecho anglosajón, extraño a nuestro sistema jurídico. (cf.: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala F, fallo del 18/11/2009 in re “Partes: Cañadas Pérez María c. Bank Boston NA”, La Ley 23/12/2009)

En efecto, tengo presente que el hecho dañoso ocurre en el mes de marzo de 2005, siendo que el Artículo 52 bis de la Ley 24.240 fue introducido por el Artículo 25 de la Ley 26.361, la cual fue sancionada el 12 de marzo de 2008 y promulgada parcialmente el día 3 de abril de 2008, por lo que cabe aplicar el principio de irretroactividad de las leyes previsto por el Artículo 3 del Código Civil.

Así voto.

Por el mérito del voto que antecede el doctor Serra Quiroga adhiere al mismo.

2ª cuestión.— El doctor Martínez Ferreyra dijo:

Que atento al resultado de la cuestión que antecede corresponde que las costas de la Alzada sean soportadas por la parte demandada, de conformidad a lo normado por el Artículo 36 inc. I del Código Procesal Civil, debiendo calcularse los honorarios profesionales sobre la suma de $ 3.000 que es el éxito obtenido en la Alzada.

Así voto.

Por el mérito del voto que antecede el doctor Serra Quiroga adhiere al mismo.

Por el mérito que resulta del acuerdo precedente, el Tribunal resuelve: 1) Hacer lugar al recurso de apelación deducido por la parte actora a fs. 340 en contra de la sentencia obrante a fs. 324/328 y, en consecuencia revocar la misma en sus resolutivos I y III que quedan con el siguiente texto: “I- Hacer lugar a la demanda entablada por los señores Juan Alberto Rodríguez y Graciela Alejandra Ross en representación de su hijo menor F. R. R. en contra de Disco S.A. y en consecuencia condenar a ésta para que en el plazo de diez días de quedar firme y ejecutoriada la presente sentencia pague al actor la suma de Pesos cinco mil sesenta y tres con nueve centavos ($ 5.063,09) con más los intereses moratorios determinados en los considerandos IV y V”. “III. Regular los honorarios correspondientes a los Dres. R. H. Z., L. S., P. P., J. P. M. y A. G. en la suma de Pesos novecientos once con treinta y cinco centavos ($ 911,35) en conjunto y a la Procuradora M. P. T. y a los Dres. S. T., G. M., M. S. M. y M. A. en la suma de Pesos seiscientos treinta y siete con noventa y cuatro centavos ($ 637,94) en conjunto y sin perjuicio de los honorarios complementarios que se regulen oportunamente. (Artículos 2, 3, 13 y 31 de la Ley 3641)”. 2) Imponer las costas de la Alzada a la demandada vencida. 3) Regular honorarios profesionales a los Dres. S. T., G. M. y A. E. G., en las sumas de Pesos ciento cuarenta y cuatro ($ 144), cuarenta y tres con veinte centavos ($ 43,20) y cien con ochenta centavos ($ 100,80) respectivamente. (Artículos 15 y 31 de la Ley 3641).— Oscar A. Martínez Ferreyra.— Juan E. Serra.

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