Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Arriba

Sin Comentarios

La indemnización laboral a favor de la concubina

| El 06, Abr 2016

Esta historia es sobre un chofer de micro de larga distancia y la realidad del sector. También habla de los derechos laborales de la concubina, tema que el nuevo código civil amplió e institucionalizó pero que ya desde la vieja ley laboral le permite cobrar una indemnización si su esposo llegara a fallecer. Veamos el caso.

Por Sergio Mohadeb

El chofer de micro sobre exigido

Los jueces tuvieron por probado que el chofer realizaba su tarea como chofer “por extensísimas jornadas diarias, sin el debido descanso entre jornada y jornada, y que tal circunstancia que lo sometía a un considerable estrés” (sic), teniendo en cuenta que resulta de público y notorio que manejar por varias horas, es una actividad estresante.

Se probó entonces el incumplimiento del régimen de jornada, y eso determina la existencia de nexo de causalidad adecuado entre el incumplimiento y la patología que tuvo el chofer (un infarto de miocardio).

Uno de los compañeros declaró que

“el sueldo nuestro era de acuerdo a la cantidad de viajes que metíamos, si nosotros metíamos viajes más ganábamos- no era que teníamos un sueldo fijo-,-Respecto de los elementos de trabajo que se les proporcionaban expresa que se les entregaba una hoja de ruta con todas las paradas y destinos que “consistía en un bolsín con un teléfono y las libretas de trabajo”. Que dichas libretas “siempre fueron 4; dos para un viaje y dos para el otro, para el que venía por el tema del descanso”.


PUBLICIDAD

Dichas libretas les eran entregadas el mismo día del viaje “por lógica las del trabajador eran nuestras pero nunca las teníamos en nuestro poder, entonces como llegábamos y volvíamos a salir ese mismo día a cualquier destino, cambiaban las libretas para figurar que recién veníamos de un franco”. Sostiene que dichas libretas eran entregadas “por los chicos que estaban en una mesa ahí en la empresa, que nos proveían ahí todos los papeles de viaje, la gente de administración digamos”…. “y mi compañero en vezde ir a descansar tenía que ir a servir el desayuno”.

Y además dijo: “Era muy difícil tener francos” (!)

Por ende, los jueces concluyeron que la muerte del trabajador tuvo relación causal con las tareas realizadas pues si bien es cierto, que el infarto de miocardio generalmente ha sido relacionado con una incapacitación inculpable, no lo es menos que, cuando las condiciones laborales se manifiestan con claridad como predisponentes de este tipo de padecimientos, debe otorgársele, al menos, carácter laboral a la dolencia.

¿Cuán seguido pasa esto en los micros?

 

El derecho de la concubina

En el caso, la concubina tiene derecho a reclamar la indemnización por daño moral pues a diferencia de sede civil en laboral no se exige que el damnificado por la muerte del trabajador sea pariente del accidentado.

Los jueces agregaron que si bien es cierto que la actora no fue declarada, en sede civil, como heredera del causante, no es menos cierto que este hecho no obsta, a que la accionante sea acreedora de las indemnizaciones reclamadas en la presente causa, máxime, teniendo en cuenta que llega firme a esta alzada su carácter de concubina del causante (arts. 248 de la ley 20744, 53 de la ley 24.241 y 38 de la ley 18037 – modificado por la ley 23.570 en cuanto establecen que la persona conviviente se encuentra legitimada para reclamar los créditos específicos que surgen con el deceso del trabajador (carácter “iure proprio”).

 

Qué derechos tienen los choferes y qué pueden hacer

Los choferes pueden pedir inspecciones a la CNRT y Superintendencia de Riesgos de Trabajo. Ante una situación tan grave como el incumplimiento del régimen de jornada, incluso pueden negarse a cumplir tareas. Para esto ver abogado/a laboralista que envíe intimación y considere otras acciones legales.

 

combi

Nota de opinión

Por Martín Sabadini

En una sentencia de la Sala VII, de la Capital Federal, la Dra. Ferreiros dijo, tres cosas fundamentales. La concubina o compañera del trabajador, tiene el derecho de cobrar su indemnización, en atención a que las leyes laborales y sus cobros deben ser destinadas a la familia más cercana.

Otro dato importante son la condiciones de trabajo en las que se desarrollaba Victor, y por motivos de ellas, lo llevaron a la muerte. Un ambiente sano de trabajo es fundamental, para poder llegar al final del día, cansado, pero no enfermo. Esa enfermedad, como en este caso, producto de las malas condiciones en la tarea, mal trato de los superiores, la imposibilidad de descanso, dio como resultado fatal, el fallecimiento del obrero.

Su “tarea como chofer con extensísimas jornadas diarias, sin el debido descanso entre jornada y jornada, circunstancia que lo sometía a un considerable estrés”, así lo expresa la sentencia y es una síntesis perfecta del mal manejo de personal por parte de la empresa condenada.

Como último comentario, la responsabilidad de la ART, la cual desempeña un papel fundamental en materia de seguridad, y prevención, que en este caso no cumplió, y por esa razón debe responder conjuntamente con el patrón en el pago de la indemnización.

El trabajador debe tener, un ambiente sano y acorde de trabajo, y descanso entre jornadas, no dejes que los problemas te desborden, pedí ayuda, no vale la pena dejar la vida en el trabajo.
http://i.dailymail.co.uk/i/pix/2007/10_04/nationalexpA_468x296.jpg

 

 

Anexo con la sentencia completa

 Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Sala VII, 24-nov-2015, “…a c/ … S.A. y otro s/ accidente -acción Civil”

En la Ciudad de Buenos Aires, a los 24 de noviembre de 2015, para dictar sentencia definitiva en estos autos: “… S.A. y otro s/ Accidente -Acción Civil” se procede a votar en el siguiente orden:

LA DOCTORA ESTELA MILAGROS FERREIROS DIJO:

I- En estos autos se presenta la actora y entabla demanda contra … S.A. y contra Asociart S.A. ART, lo hace en calidad de conviviente del trabajador fallecido Sr. Víctor …

Señala que el Sr. I trabajó bajo las ordenes de G…. S.A., empresa que se dedica a la explotación del servicio de pasajeros de larga distancia, bajo la denominación comercial de Via Tac, Quebus y Via Bariloche.

Refiere que el Sr. I se desempeñó a lo largo de toda la relación laboral como chofer de larga distancia y describe las condiciones, como así también la modalidad en el cumplimiento de sus tareas.

Puntualiza que, la situación de stress laboral, aunada al esfuerzo físico que implicaban las tareas del Sr. I operaron como causa del infarto padecido. Suma a ello, un episodio ocurrido con una pasajera el día 25 de abril de 2.011, con una reunión posterior con el Sr. Tarabelli, el cual sin escucharlo, comienza a gritarle y amenazarlo con que lo iba a despedir.

En consecuencia, procura el cobro de una suma de dinero, fundado en la ley civil y planteando la inconstitucionalidad de algunos de los artículos de la ley de riesgos del trabajo.

A fs. 33/45, contesta demanda Asociart S.A. ART, opone excepción de legitimación pasiva, y niega los hechos relatados en el escrito original, salvo los expresamente reconocidos. Solicita la citación de tercero de Prevención ART S.A.

La demandada … S.A. responde a fs. 77/90.

Realiza una negativa de los hechos narrados en origen, salvo los expresamente reconocidos y, tras algunas consideraciones más, pide el rechazo de la demanda fundada en el art. 1.113 del Código Civil.-

A fs.89 I/101 I, Prevención Aseguradora de Riesgos del Trabajo S.A., contesta la citación, niega todas y cada una de las manifestaciones vertidas, y solicita se rechace la misma in limine.

En la sentencia de primera instancia que obra a fs. 159/162, tras el análisis de los elementos de juicio aportados a la causa, el “a quo” decide en sentido parcialmente favorable a las pretensiones de la actora.

Hay apelación de la demandada …i S.A. (fs. 504/513), de la actora (fs. 514/520), de la tercera citada Prevención Aseguradora de Riesgos del Trabajo (fs. 521/524).

Asimismo apela el perito médico (fs. 503), cuestionando la regulación de sus honorarios.

II. El primer lugar, entiendo corresponde expedirme respecto de la queja de la parte actora, por cuanto la “a quo”, decidió que la accionante, carece de derecho para reclamar los daños y perjuicios materiales que pretende con sustento en los arts. 1.109, 1.113 y 1074.

Como primer punto corresponde señalar, que no llega controvertido a esta alzada, el carácter de concubina de la aquí actora.

Advierto que el tema que se plantea en la presente contienda, ha sido materia de diversas resoluciones, según las distintas corrientes jurisprudenciales.

En este punto resulta oportuno destacar que, si bien es cierto que la actora no fue declarada, en sede civil, como heredera del causante, no es menos cierto que este hecho no obsta, a que la accionante sea acreedora de las indemnizaciones reclamadas en la presente causa, máxime, teniendo en cuenta que llega firme a esta alzada su carácter de concubina del causante.

Me explico: los arts.248 de la L.C.T., 53 de la Ley 24.241 y 38 de la Ley 18.037 – modificado por la Ley 23.570- establecen que la persona conviviente se encuentra legitimada para reclamar los créditos específicos que surgen con el deceso del trabajador (carácter “iure proprio”), mientras que en los supuestos en que se pretenden acreencias “iure successionis” que forman parte del patrimonio del causante a la fecha de su muerte, la concubina carecería de la mentada legitimación (ver Dictamen 42934 del 25/09/06 “Martinez Ángel Norberto c/ Capyna S.A. s/ Dif. Salarios”.

En este sustancial punto, y adviertiendo el especial contexto de la controversia, comparto la tesis jurisprudencial sentada por la Sala IX de la C.N.A.T. en la cual se extrae un criterio general acerca de los derechos de las concubinas, partiendo de una interpretación integradora de los arts. 123, 156, y 248 de la L.C.T. (S.D. 16.146 del 25/03/2010 “Fernandez, Nazaria Estela c/ Coafi S.A. s/ Despido”).

Allí, el Dr. Mario Fera, indicó “.comparto la idea acerca de la coherencia con que corresponde apreciar e integrar la solución legal (reitero, considerando que en ella subyace un criterio general que va más allá de los supuestos específicos previstos), proyectándola a supuestos sustancialmente idénticos a los expresamente contemplados por el legislador (como son las remuneraciones e indemnizaciones reconocidas en el sub examine). Ello es así, pues cabe razonablemente entender que éste ha contemplado a la familia del trabajador como destinataria -en forma directa e inmediata- de los créditos alimentarios, erigiéndola como titular iure propio (cfr., en similar orden de ideas, la opinión expresada la Ley de Contrato de Trabajo comentado por Justo López, Norberto O. Centeno y J.C. Fernández Madrid, Ediciones Contabilidad Mowen, Vuwnoa IEWA, 1987, 2° Edición actualizada, Tomo II, pág. 789) y descartando por lo tanto, cualquier aplicación de normas de derecho común en contrario.A ello conducirían, por lo demás y a todo evento, las claras pautas que prevé la Ley de Contrato en sus artículos 9 y 11.”.

En sentido similar se orienta, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, al establecer que: “Es procedente el reclamo por daño psíquico incoado por la concubina del dependiente que falleció con motivo de un accidente laboral, en tanto el derecho se desprende del art. 1079 del Código civil, el cual no exige que el damnificado por la muerte de otro sea pariente del accidentado, o que ese parentesco sea de algún grado que comporte un deber alimentario, ni tampoco que el accionante sea heredero legitimario del accidentado, sino que lo esencial es demostrar que media un daño cierto” (L., E.L. y otros c/ Provincia de Buenos Aires y otros, 20-06-2007 publicado en IMP 2007-19 octubre, 1834).

Lo antes analizado, sumado a las distitas disposiciones establecidas por los pactos internaciones de carácter constitucional, contra todo acto discriminatorio, (Convención sobre la Eliminación de todas la Formas de Discriminación contra la Mujer, Convención Americana sobre Derechos Humanos, Declaración Universal de Derechos Humanos); me conducen a proponer la modificación del fallo y concluir que el caracte de concubina le otorga a Elena Eufrasia Alvarez, su legitimación procesal para reclamar.

En efecto, teniendo en cuenta los principios rectores de nuestra legislación laboral, orientados a la protección de los derechos de quienes se encuentran en una hiposuficiencia respecto de su contraparte, (trabajador respecto de su empleador) no corresponde negarle a la concubina el derecho a reclamar, por no tener un derecho subjetivo reconocido por la legislación de recibir alimentos, pues ellos nos llevaría a perder de vista el criterio general que prevalece por sobre los supuestos específicos (arts. 123, 156 y 248 de la L.C.T.).

En virtud de lo expuesto, propicio la modificación del fallo en este punto, y rechazar la excepción de falta de legitimación activa interpuesta por la demandada.

III.La parte demandada se agravia por cuanto el juez de grado entendió que la muerte del Sr. III tuvo relación causal con las tareas realizadas.

Previamente a analizar el extremo en cuestión, me referiré en relación de la constitucionalidad del art. 39 de la ley 24.557:

Respecto de ello ya me he expedido en numerosas oportunidades, declarando la inconstitucionalidad del art. 39 de la Ley de Riesgos del Trabajo (ver “Vázquez Camacho, Angel c/ Coniper SA y otros s/ accidente – acción civil”, sent. 38.083 del 25.11.04, “Figueredo, Alberto c/ COTO C.I.C.S.A. s/ accidente-acción civil”, sent. 40.137 del 24.05.07; “Araneda, Adrían Franco A. c/ Esamar S.A. y Otro S/ accidente – acción civil”, sent. 40.731 del 29.02.08, “Velazquez Alejandro Rómulo Mario c/ Mercedes Benz Argentina S.A. s/ accidente-acción civil”, sent. 44.964 del 07-02-13, entre muchos otros) a cuyos fundamentos me remito, todo ello en consonancia con el fallo del Supremo Tribunal “Aquino c/ Cargo Servicios Industriales” (A. 2652 XXXVIII).-

Quedó allí explicitada para siempre una seria discriminación para los trabajadores que se veían impedidos de acudir al derecho común como cualquier ciudadano (cfr. art. 16 de la Constitución Nacional).

De todas maneras, señalo que hoy dicho artículo se encuentra expresamente derogado por el art. 17 de la Ley 26.773.-

Ahora bien, entrando en el análisis del agravio propiamente dicho, adelanto que no le asiste razón.Me explico:

Si bien es cierto, que el infarto de miocardio generalmente ha sido relacionado con una incapacitación inculpable, en la medida que no se acredite una concreta incidencia del trabajo -pues existen un sinnúmero de factores que pueden predisponer su resultado (congénitas, alimenticias, por hábitos nocivos como fumar, situaciones de estrés propias del trabajo o extralaborales, esfuerzos físicos, etc.)-, no lo es menos que, cuando las condiciones laborales se manifiestan con claridad como predisponentes de este tipo de padecimientos, debe otorgársele, al menos, carácter laboral a la dolencia. Tal incapacidad, a su vez, tendrá un vínculo causal o concausal con el padecimiento, si este último puede atribuirse total o parcialmente a presupuestos de responsabilidad emergentes del Código Civil.

En efecto, en el fallo se han analizado las declaraciones testimoniales producidas, del mismo modo que se explicó la razón por la cual resulta ban importantes por aportar datos relevantes Estimo que los testimonios -analizados en su parte sustancial en el fallo- resultan suficientemente convictivos acerca de las modalidades y tareas que realizaba el actor para la demandada; las declaraciones han sido concordantes sin que se adviertan contradicciones y, a mi ver, no logran ser desvirtuadas por las argumentaciones que ensaya la accionada en su recurso.

Digo ello por cuanto el testigo Bazan (fs. 246/250) refirió: “-Destaca que en cada viaje realizado por la empresa demandada iban dos choferes y que mientras uno manejaba, muchas veces no íbamos con el auxiliar y el otro hacía el trabajo del auxiliar cuando uno manejaba y que cuando iba el auxiliar el otro dormía o descansaba-,-el trato de los superiores con el Sr. I era malo y agrega el trato con nosotros era malo, explicando que, nos obligaban a rebotar por miedo del despido o como nosotros cobrábamos por viaje, teníamos miedo que nos corten varios días, lo cual le consta al testigo, porque me lo hacían a mí y a todos-“. Sic.

Posteriormente F (fs. 288) declaró: “. haber sido compañero de trabajo de quien en vida fuera el Sr.Victor I , esposo de la actora-,-el sueldo nuestro era de acuerdo a la cantidad de viajes que metíamos, si nosotros metíamos viajes más ganábamos- no era que teníamos un sueldo fijo-,-Respecto de los elementos de trabajo que se les proporcionaban expresa que se les entregaba una hoja de ruta con todas las paradas y destinos que “consistía en un bolsín con un teléfono y las libretas de trabajo”. Que dichas libretas “siempre fueron 4; dos para un viaje y dos para el otro, para el que venía por el tema del descanso”. Dichas libretas les eran entregadas el mismo día del viaje “por lógica las del trabajador eran nuestras pero nunca las teníamos en nuestro poder, entonces como llegábamos y volvíamos a salir ese mismo día a cualquier destino, cambiaban las libretas para figurar que recién veníamos de un franco”. Sostiene que dichas libretas eran entregadas “por los chicos que estaban en una mesa ahí en la empresa, que nos proveían ahí todos los papeles de viaje, la gente de administración digamos-,-Agrega el testigo que “también teníamos auxiliar de abordo que en épocas de temporada nos tocaba salir sin auxiliar de abordo- teníamos que hacer nosotros de auxiliar- por ejemplo yo salía manejando y mi compañero se encargaba de controlar todo dentro de la unidad digamos el ambiente para los pasajeros y servir la merienda una vez que ya estábamos en ruta”. Destaca que el primer cambio de chofer “lo hacíamos en la localidad de Azul, ahí cambiábamos, subía mi compañero y por lógica yo me tenía que ir a dormir, pero como no teníamos auxiliar tenía que servir la cena porque era con servicio a bordo”. Que lo mismo ocurría con el tema del desayuno, “mi compañero manejaba hasta la localidad de Conesa, donde después de servir la cena yo me tiraba un poco a descansar, me acostaba un rato, agarraba el volante yo y mi compañero en vezde ir a descansar tenía que ir a servir el desayuno-” Sic.

Luego MMM (fs. 300/303) dijo: “- Refiere el testigo haber sido compañero del Sr. Víctor I-,-Expresa que trabajaban “prácticamente todos los días de la semana, salíamos y volvíamos de viaje y volvíamos a salir el mismo día de llegada a Buenos Aires”. Destaca que “acá en Buenos Aires los días que teníamos que volver a salir había pocas horas de descanso”, que aproximadamente eran 6 o 7 horas de descanso-,- Destaca que contaban con dos libretas “porque no alcanzaban las horas de trabajo para una sola libreta”-,- que dichas libretas “son documentos personales de los choferes, pero la empresa nunca se las daba a los choferes, para llevar a casa nosotros no, la empresa se quedaba siempre con las libretas”. Revela que en los destinos apuntados viajaban “dos choferes y una auxiliar- a veces, a veces no salían auxiliares, teníamos que hacer los servicios nosotros, servicios de comidas.,-No recuerda el testigo la fecha del último viaje que realizó junto al actor, pero “la última vuelta fue un día, creo que fue un día antes de que él falleciera”, aclarando que “habíamos salido hacia La Falda”. Respecto de este viaje expresa que “salimos desde Buenos Aires, haciendo el recorrido habitual, llegando creo que fue -. , habíamos ido de pasajeros, sí, porque fue un fin de semana largo ese día, todos los choferes de la empresa volvimos a La Falda, porque nos habíamos ido también de pasajeros y bueno, llegamos y este hubo un problema con el coche nuestro que se había quedado sin gasoil en el galpón dónde lo guardábamos, por problemas que desconocemos y bueno, mi compañero se puso muy nervioso porque teníamos que ir nosotros a cargar gasoil, ese día lo teníamos que encontrar con el tanque lleno para salir y bueno, tuvimos que ir a cargar gasoil para ir a la terminar a tomar servicio, eso fue en Córdoba”. Que en dicha terminal “hay un maletero,pero a veces nosotros también cargamos equipaje” y añade “nosotros controlamos que estén bien ubicados para bajarlos más rápido”. Afirma que “la mayoría de las vueltas, de los viajes”, al momento de la llegada bajan los equipajes aludidos. Expresa además que “en el transcurso del viaje también subimos y bajamos equipajes, en las distintas paradas.,- Respecto del último viaje que realizara junto a I destaca que “tengo entendido que hubo una discusión con una pasajera, no sé bien el motivo, pero yo lo vi muy muy nervioso a I – porque yo estaba controlando también el equipaje y escuché algo como una discusión con la pasajera y después bueno, fui a preguntar qué pasaba y que había terminado la discusión en ese momento”. Sostiene el testigo que “era muy difícil tener francos” y que respecto de I “tendía que ser igual que yo, que tenía 1 o 2 francos por mes”. Destaca que los choferes debían presentarse con dos horas de antelación al horario de partida-,- Desea seguidamente agregar el testigo que “respecto a la última vuelta que dí con I que habíamos salido de la terminal de Córdoba, viaje para Buenos Aires, y más o menos habíamos hecho unos 50 kms a la salida de Córdoba, cuando me dijo que le dolía el pecho, que le agarró un dolor muy fuerte en el pecho, le pregunté si estaba bien, si se sentía bien y me dijo que no muy bien, pero igual iba a seguir manejando porque si se sentía mal me iba a avisar-“. Sic.

Si bien la circunstancia de que los testigos tengan juicio pendiente con la demandada impone considerarlos con mayor estrictez, es claro que este único hecho no enerva su valor convictivo, cuando resultan concordantes entre sí y verosímiles las declaraciones vertidas (art. 386 del C.P.C.C.N.).

Frente a las declaraciones precedentes, tenemos la declaración de D’D(fs.195/198), quien indica que todos los conductores cuentas con doce horas de descanso, mientras que los tres testigos impulsados por la actora -transcriptas sus declaraciones precedentemente-…., declaran en forma diametralmente opuesta.

Respecto de D’…., también se debe ser cuidadoso en la valoración de sus dichos, ya que si bien los primeros, como se dijo generan la estrictez que emana de su condición de testigos con juicio pendiente los dichos de D’adamo, dependiente de la demandada, y ello también significa la necesidad de una interpretación estricta.

Así lo señalo, habida cuenta, que es actual dependiente de la accionada ubicado en una relación asimétrica “Jefe de personal y apoderado”, que humanamente, lo debe haber llevado a perder de vista la consecuencia de su declaración.

En el caso, los testigos que declararon a instancia de la parte actora son concordantes entre sí, han dado cuenta de las particularidades de la relación, en lo que respecta a las cuestiones relevantes de la litis, y en forma coincidente.

En tal sentido, ha quedado demostrado -a mi modo de ver- que el actor realizaba su tarea como chofer por extensísimas jornadas diarias, sin el debido descanso entre jornada y jornada, circunstancia que lo sometía a un considerable estrés, teniendo en cuenta que resulta de público y notorio que manejar por varias horas, es una actividad estresante por la permanente exigencia de atención que imponen el cumplimiento de las señales de tránsito, coordinación, el peligro de provocar accidentes o ser víctimas de robos, etc. (en similar sentido respecto de las tareas de un chofer de colectivos, esta SALA VII, S.D. 30.044 del 11/11/97 “Rivera, Hugo Adel c/ Transportes Río de la Plata S.A. s/ cobro de pesos”).

El cuadro expuesto, me lleva a coincidir con el experto médico (fs. 368/378), en cuanto afirma, que el Sr.III, según constancias aportadas y relatadas, a nivel físico era portador de hipertensión arterial según constancias de carácter leve, sobrepeso, sedentarismo, tabaquismo el trabajo lo realizaba en un estado de alerta permanente, dado las características del mismo, todos factores predisponentes o de riesgo, para una coronariopatía, que le provocó una isquemia de miocardio y el óbito en un poco más de

24 hs. Con respecto a los factores de riesgo aclaro que de las historias clínicas aportadas, no surge que el actor fuera en vida diabético, no surge patología de fondo de ojo para pensar en una hipertensión arterial complicada, no surge que padeciera dislipidemias, etc., del análisis de lo aportado, surge que resultaba apto para la tarea y que todos los años se le realizaba una extenso examen psicofísico, según pautas impuestas por la CNRT que es el ente regulador de la licencia nacional habilitante.

A mi juicio, el experto realiza un informe fundado. Sus conclusiones no logran ser desvirtuadas por las impugnaciones de las partes, de modo que constituye prueba pericial idónea (fs. 386 del Código Procesal).

De este modo, si bien las conclusiones periciales no son vinculantes para el Juez, lo cierto es que por importar las mismas la necesidad de una apreciación científica especifica de la ciencia médica (campo de a ctuación del experto y ajena a los conocimientos del judicante), para apartarse de su dictamen es indispensable acercar a la causa elementos de juicio suficientes que permitan concluir de una manera fehaciente, que el profesional ha incurrido en error; cuestión que no se da en el presente pleito.

Concluyendo, en este caso, noto en la demandada el incumplimiento del régimen de jornada, imponiendo al trabajador periodos de trabajo como chofer que superaban ostensiblemente las legales.

Siendo así, existe un nexo de causalidad adecuado entre el incumplimiento de la empleadora del régimen de jornada (art. 1 ley 11.544, art. 1 dec.16.115/33) y la patología sufrida por el trabajador, sin que sea necesario corroborar los demás elementos aportados, vinculados a la presión de sus superiores que habría padecido el actor el día anterior del infortunio. (art. 386 del C.P.C.C.N.).

Lo antes analizado resulta concluyente, y no tengo duda alguna al afirmar que el factor laboral generó “el daño” como causa eficiente y desencadenante del infortunio de autos, ya que prestó servicio sin las medidas de seguridad que corresponden para la prestación de una actividad sin que la misma implique peligro a la salud de los trabajadores.

Resulta oportuno recordar lo establecido en el art. 1113 C.C. “. En los supuestos de daños causados con las cosas, el dueño o guardián, para eximirse de responsabilidad, deberá demostrar que de su parte no hubo culpa; pero si el daño hubiere sido causado por el riesgo o vicio de la cosa, sólo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad acreditando la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder.”.

Y bien, sentadas las premisas precedentemente expuestas entiendo que han quedado configurados todos los presupuestos para la responsabilidad en los términos del art. 1113 del Código Civil.

IV- Cabe aclarar que para fijar el monto de condena en la vía del derecho común, el Juez se encuentra facultado para determinar de acuerdo con las pautas de la sana crítica y la prudencia, pero no está de modo alguno obligado a utilizar fórmulas o cálculos matemáticos.

En base a tal criterio, se deben valorar las características de cada caso en particular: el tipo de tareas que realizaba, en el caso el fallecimiento del causante, edad (59 años), expectativa de vida, salario percibido.

No escapa a mi consideración el hecho de que ocurrida la muerte de un ser querido, aparece, en los sentimientos una verdadera subversión del orden de los valores naturales.Tampoco que esta indemnización sucedánea es sólo un paliativo ante la imposibilidad de la reparación específica, sin perjuicio de lo cual he de tener en cuenta si se maneja el curso del orden reparativo en el plano humano.

Por tal motivo habida cuenta de que la propia ley presume “iuris et de iure” su daño moral, que cuantifico en la suma de $ 260.000.- y que se suma un monto de $ 1.300.000 impropia pero incuestionablemente abarcativo del daño material.

Asciende así el monto de esta reparación a la suma de $ 1.560.000.- a la que se agregaran intereses de acuerdo a lo establecido en el Acta Nº 2.601, conforme resolución de Cámara del 21-05-2014, que se calcularan desde el 26/04/2.011 y hasta el momento del efectivo pago (art. 622 del Código Civil).

V- En cuanto a la responsabilidad de la codemandada Asociart S.A. Aseguradora de Riesgos del Trabajo, deseo recordar lo señalado por los Dres. Cecilia B. Reybet y Daniel A. Muro, en su trabajo “El régimen de la ley 24.557 y la responsabilidad de las A.R.T. por las contingencias no contempladas en los listados y sus consecuencias para los empleadores” (publicado en ERREPAR – D.L.E. – Nº 202 – JUNIO/02 – T.XVI – 511) es de advertir que las A.R.T. han argumentado reiteradamente que el mero hecho de la suscripción del contrato por la empleadora automáticamente limita su responsabilidad (por consecuencias en la salud psicofísica del trabajador) cuando a su criterio las mismas resulten excluidas de la cobertura.

La interpretación que realizan los autores -que comparto- es que en tanto se le impone al empleador una contratación (afiliación compulsiva a una aseguradora) no puede luego decirse que la co-contratante de dicho sistema no responderá por los daños sufridos por el trabajador en determinadas situaciones.

Ahora bien, entiendo que el fundamento legal de la responsabilidad de la A.R.T. yace en el territorio del art.1074 del Código Civil, donde la responsabilidad contemplada es la que nace de la omisión que ocasiona un daño a otro, cuando una disposición de la ley imponga una obligación.

Más allá de la diversidad de teorías elaboradas en torno al tema, es doctrina mayoritaria en nuestro derecho la que admite la responsabilidad siempre que hubiera una obligación jurídica de obrar y sin que exista por tanto, una disposición expresa que imponga la obligación de cumplir el hecho.

Claro está que no puede soslayarse la forma de apreciación de la culpa en uno y otro caso. Esto es así porque si existe la disposición basta con la omisión para que nazca la responsabilidad, y si no, será necesario un análisis de las circunstancias de lugar, tiempo y persona.

Luego, ambos caminos pueden recorrerse en autos habida cuenta la vigencia de los arts. 7, 8, y 9 de la ley 19.587 y la obligación legal de la empleadora de haber promovido la capacitación del trabajador en materia de seguridad en el trabajo, particularmente en lo relativo a la prevención de los riesgos específicos de las tareas asignadas (art.9 º inc. K). Lo dicho es, sin entrar en el debate técnico de cuál hubiera sido el medio más idóneo de prevención del caso.

Es de recordar que las A.R.T. desempeñan un papel fundamental en materia de seguridad y es esta función la que genera responsabilidad. Están obligadas a asesorar a los empleadores para prevenir y proteger (actividades permanentes de prevención y vigilancia) y la conducta omisiva observada implica una negligencia en su obrar que trajo como consecuencia los daños en la salud del actor. Así el empleador directo es responsable por el daño causado y la ART ha incurrido en una omisión culposa que conlleva la aplicación del mencionado art.1074 por lo que debe responder no acotado al valor de la póliza sino plena e integralmente, en forma solidaria por el crédito reconocido al trabajador.

Así entonces, resulta que el empleador es responsable directo por el daño causado y la A.R.T. ha incurrido en una omisión culposa que conlleva a la aplicación del mencionado art. 1074 del C. Civil por lo que debe responder solidariamente y no sólo en los términos de la póliza.

En este andarivel la C.S.J.N. tiene dicho que es manifiesto que del hecho de ser constitucionalmente inválido que la mentada prestación de la L.R.T. origine la eximición de responsabilidad civil del empleador (art. 39 inc 1), no se sigue que las A.R.T. queden relevadas de satisfacer las obligaciones que han contraído en el marco de la citada ley.

De tal suerte, este pronunciamiento no sólo deja intactos los mentados propósitos del legislador, sino que, a la par, posibilita que el empleador pueda encontrar protección en la medida de su aseguramiento (ver también fallo C.S.J.N. “Torrillo, Atilio Amadeo y otro c/ Gulf Oil Argentina S.A. y otro” , del 31-03-2009; T.205.XLIV).

Por lo antes expuesto propicio modificar el fallo apelado en cuestión y condenar a ambas demandadas solidariamente.

VI- En atención a la modificación del fallo que dejo propuesta y lo normado por el art. 279 del C.P.C.C.N., sugiero efectuar una imposición de costas y una regulación de honorarios en forma originaria, que torna de tratamiento abstracto los recursos incoados al respecto.

VII- En caso de ser compartido mi voto, propicio que las costas de ambas instancias sean declaradas a cargo de las demandas vencidas y respecto de los honorarios de la tercera citada Prevención Aseguradora de Riesgos del Trabajo S.A. a cargo de la demandada Asociart S.A.ART.

VIII- Regular los honorarios de los letrados de la parte actora en el 16%, demandadas en el 14% para cada una de ellas, de la tercera citada en el 12%, del perito médico en el 9%, contador en el 8% y psicólogo en el 7%, sobre el monto definitivo de condena.

IX- En cuanto a los honorarios de alzada propongo se reglen a la representación letrada de la demandadas en un 25% para cada una de ellas, y para el actor en un 35% de los determinados para la instancia anterior.

EL DOCTOR NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO DIJO:

Por compartir sus fundamentos adhiero al voto que antecede.

EL DOCTOR HECTOR CESAR GUISADO: No vota (art. 125 de la Ley 18.345).

A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo el Tribunal RESUELVE: 1) Modificar el fallo y condenar en forma solidaria a Asociart S.A. ART y González Tarabelli S.A. a pagar a Dora Vigo del Valle la suma de $1.560.000 (un millón quinientos sesenta mil pesos), más intereses según se ha fijado en el considerando respectivo. 2) Declarar las costas de ambas instancias a cargo de las demandadas vencidas y los honorarios de la tercera citada Prevención Aseguradora de Riesgos del Trabajo S.A. a cargo de la demandada Asociart S.A. 3) Fijar los honorarios de primera instancia a la representación y patrocinio letrado de la parte actora en el 16% (dieciséis por ciento), de la demandadas en el 14% (catorce por ciento) para cada una de ellas, de la tercera citada en el 12% (doce por ciento), del perito médico en el 9% (nueve por ciento), contador en el 8% (ocho por ciento) y psicólogo en el 7% (siete por ciento), sobre el monto definitivo de condena. 4) Fijar los honorarios de alzada a la representación letrada de las demandadas en un 25% (veinticinco por ciento) para cada una de ellas, y para el actor en un 35% (treinta y cinco por ciento) de los determinados para la instancia anterior.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Dejar un comentario