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SA o SRL: qué sociedad conviene para desarrollar un emprendimiento

Un grupo de emprendedores empieza a delinear un proyecto comercial. Buscan darle forma a una idea, lo consiguen, piensan en las maneras de implementarla, en el plan de negocios. Y allí surge las alternativas: “¿Hay que inscribirse? ¿Como una sociedad? ¿Qué tipo de sociedad?”

Por Ariel Basile. Especial para Derecho En Zapatillas. Con la colaboración de Daniel Marturano y Sergio Mohadeb

Definir el vehículo de inversión es una cuestión central para el destino del emprendimiento. Cuáles son las implicancias de elegir una sociedad anónima (SA), sociedad de responsabilidad limitada (SRL) o sociedad de hecho (SH) según el tipo de proyecto, la recepción de inversiones, la rotación de socios, sus responsabilidades e impuestos a pagar.

Quedarse como están, una sociedad de hecho

Si se tienen en cuenta los numerosos emprendimientos existentes que funcionan como empresas unipersonales o bien como las conocidas y denominadas sociedades de hecho, cabe preguntarse: ¿conviene formalizar un emprendimiento bajo algún tipo social, ya sea SA o SRL?

Lo aconsejable es salir del estado de informalidad, pero ante los cambios jurídicos a raíz de la sanción de la Ley 26.994 que unificó el Código Civil y Comercial, puede decirse que seguir en la “informalidad” como SH presenta un régimen menos desfavorable. Hay consecuencias jurídicas en la nueva Ley de Sociedades para las SH.

En primer lugar, son sociedades que pueden tener un contrato social. De ser así, sus cláusulas pueden ser invocadas entre socios, ante terceros y por los terceros (en el régimen anterior esto no era así). En segundo lugar, cualquier socio ya no representa a la SH, ya que ahora valen las cláusulas referentes a la administración y representación. Es decir que quien celebra negocios ya no son más los socios de la SH, sino la mismísima SH. En tercer lugar, se despeja toda duda acerca de los bienes registrables. Este ha sido tema de numerosos debates y enfrentamientos doctrinarios. Anteriormente se consideraba que una SH no tenía personalidad jurídica para ser titular de bienes registrables (casas, barcos, propiedades) o para realizar actos de disposición patrimonial (préstamos, garantías, contragarantías) y que eran sus socios quienes los realizaban a título personal. Ahora las S.H. tienen capacidad y facultad de realizar estos actos.


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A partir de estas consideraciones, lo aconsejable es, si la decisión es continuar con la SH, redactar ante un escribano un contrato social a efectos de que tengan valor sus términos, cláusulas, derechos y defensas.

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SA o SRL: costos

Para dar un paso más en la formalización del emprendimiento, hay que poner en la balanza una serie de cuestiones ligadas a la naturaleza del proyecto para prever cuánto habrá que desembolsar para crear la sociedad.

¿Cuántas personas están involucradas? ¿Puede haber cambios rápidamente? La SRL se divide en cuotas y tiene un límite de hasta 50 socios. La SA se divide en acciones: no hay límite y la incorporación de nuevos accionistas no requiere una modificación del estatuto, como tampoco la transferencia de acciones. En las SRL, los cambios deben informarse ante el Registro de Personas Jurídicas (IGJ en la Ciudad de Buenos Aires), con una modificación al estatuto y nueva publicación de edictos, lo que acarrea costos para la empresa. Las acciones que componen el capital de una SA son de libre transmisibilidad, mientras que las cuotas de la SRL requieren conformidad por reunión de socios.

Respecto a los valores, constituir una SRL cuesta entre 30% y 50% menos que una SA. En primer lugar, las SA requieren obligatoriamente de un instrumento público, con los correspondientes cargos de escribanía. Las SRL pueden constituirse por instrumento privado, sólo con firmas certificadas por escribano público. Además, no están obligadas a pagar la tasa de fiscalización en la IGJ como sí lo están las SA. En términos administrativo-contables ocurre algo similar: la SA deben presentar balances anuales ante la IGJ, no así las SRL.

En cuanto a la inversión inicial, si bien no existe para la constitución de una SRL un capital legal mínimo, lo aconsejable es que sea de no menos de $25.000 para evitar objeciones del ente regulador. Para una SA, el capital mínimo obligatorio es $100.000.

Las SA también tiene una mayor carga impositiva: si existen retiros de los socios, la AFIP puede aplicar intereses presuntos, algo que no ocurre en las SRL. Estos intereses, si efectivamente son presuntos, no podrán ser deducidos por los socios y también implica un mayor costo en Ganancias.

La SH, por su parte, por la informalidad de los procesos, tiene menores costos de inscripción. A nivel impositivo, tiene condición de sujeto responsable inscripto frente al IVA. No así frente al Impuesto a las Ganancias. Además, posee la viabilidad de ser sujeto adherido al monotributo siempre y cuando sean hasta tres socios. No están incluidas en el pago del impuesto a las ganancias del 10% sobre los dividendos cobrados.

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¿Por qué una SA?

Entonces, si los costos son menores y se pueden evitar los balances, ¿por qué constituir una SA en vez de una SRL? En primer lugar, para un proyecto de magnitud, una SA puede cotizar en la Bolsa de Comercio ya que, como se dijo, sus acciones son negociables y transferibles de forma más rápida y menos burocrática. Además, una SA puede ser parte de otra compañía, o adquirirla totalmente. Y, de acuerdo al proyecto, en la SA se pueden emitir diferentes clases de acciones. Esto puede dar a un grupo de accionistas mayor poder político, a través de la emisión de acciones preferenciales, o bien mayores beneficios económicos, a través de la emisión de acciones preferidas. En las SRL, todas las cuotas-partes dan derecho a un voto y a ninguna clase de beneficios en la distribución de utilidades.

Otro punto importante es la responsabilidad de los socios en cada tipo societario. En ambos casos, está limitada al capital aportado. Pero hay que tener en cuenta una salvedad: en las SRL la responsabilidad de los socios se extiende solidaria e ilimitadamente mientras el capital esté suscripto pero no integrado (la diferencia entre suscripto e integrado es que el primero es el capital prometido y el segundo es el capital efectivamente aportado).

De todos modos es importante tener en cuenta y destacar lo que se llama “corrimiento del velo societario” ya que amplía la responsabilidad de los socios. La Ley de Sociedades 19.550 regula esta cuestión en su artículo 54, y hace responsable solidaria e ilimitadamente a los socios (de una SA o una SRL) cuando la personalidad de la sociedad sea empleada para llevar a cabo actos fraudulentos o abusivos, y en esos casos se imputa directamente a los socios.

Si bien en ambos casos la personalidad de la sociedad es independiente de la de sus socios (es decir, la suerte de la sociedad no compromete a los individuos), los límites están más claros en la SA. De hecho, hay fallos sobre SRL que extienden a los socios la responsabilidad de la empresa.

Crédito y gobierno

Las SA están mejor vistas a la hora de tomar crédito. Cuentas con mayores facilidades, en parte por la mayor exigencia contable que recae sobre ellas. También hay que tener en cuenta que la mayor parte los programas de incentivos tanto industriales como comerciales están destinados a SA, dado que su estructura permite una mayor capacidad de concentración de capitales. Esto es un tema no menor, al igual que la mayor facilidad en una SA para abrir el negocio a inversores y terceros, que en una SRL enfrenta trabas burocráticas.

En cuanto a la forma de administración y gobierno, la SRL tiene gerentes cuyas funciones se prolongan indefinidamente y las decisiones se toman en reuniones de socios. Las SA está administrada por un directorio (la duración de los cargos de los directores es de tres años) y las decisiones las toma la asamblea de accionistas.

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Caso emprendedor

Autominuto.com es una web de contenidos que toma el concepto del Marketplace, un lugar de compra venta digital, para el mercado automotor de post venta. Ejemplos de Marketplace son MercadoLibre, Booking, DeMotores, entre otros. En este caso, se enfoca en repuestos y servicios de mecánica, con una guía inteligente y un comparador de presupuestos automotrices en lugares cercanos, con talleres que ofrecen sus servicio de forma digital y con posibilidades de pagar on line.

El proyecto comenzó como una Sociedad de Hecho, pero con el tiempo necesitaron captar inversiones para ganar escalabilidad, un requisito básico de las startup: generar con pocos recursos un aumento sustancial del producto.

Bajo el asesoramiento de un estudio jurídico, optaron por la forma de SRL. En primer lugar por el costo inicial: mientras que para una SA debían desembolsar alrededor de $30 mil, para una SRL el cargo osciló en $20 mil. Además, el manejo contable para el funcionamiento administrativo también lo estipulan menos oneroso. Por otra parte, el emprendimiento no tiene pensado un flujo continuo de socios, uno de los rasgos decisivos para optar por uno u otro tipo de sociedad. En la creación establecieron el derecho de preferencia en caso de que un socio quisiera desprenderse de su cuota-parte. Es decir, antes de ofrecérsela a un tercero está obligado a realizar primero la oferta a los otros socios.

Por último, otro punto que los llevó a optar por una SRL fue la de evitar lo complejo de una estructura de directorio y de asambleas de accionistas para llevar una gestión más ágil a través de los gerentes.

Una elección dinámica

Por todo lo expuesto, en general, el formato de SRL es más conveniente para emprendimientos chicos, de pocos socios y que no tienen intenciones en el corto plazo de comprar otras empresas o negociar sus cuotas-parte. Es una buena opción para Pymes que quieren ahorrar en los costos iniciales.

La SA, por su parte, parece ser la solución para emprendimientos de mayor magnitud, que tengan libertad para transferir sus acciones con mayor facilidad y que requieran de una demanda de asistencia crediticia más fluida.

Respecto a la inversión extranjera en el país, la forma jurídica preferida por los inversores es la SA. Argentina es el cuarto país sudamericano en stock de inversión extranjera y el sexto en flujos entrantes. De acuerdo con el índice elaborado por el Banco Mundial que mide las facilidades para hacer negocios, Argentina terminó 2015 considerada 121º entre 189 países del mundo, una posición relegada pese a tener el índice de desarrollo humano más elevado de la región, según la ONU.

El control del Estado (que no se puede resignar, en especial en lo concerniente a normativas anti lavado), las tasas bancarias y la percepción de los inversores, son otros puntos importantes para impulsar los desarrollos de nuevas empresas.

 

tabla con tipos de sociedades

 

Extra: la sociedad unipersonal

Por Sergio Mohadeb

Una opción adicional es la sociedad unipersonal, para aquellos que prefieran no tener socios ni socias. El capital debe ser suscripto en su totalidad en el acto constitutivo. Como en el resto, debe haber un estatuto por instrumento público (en general un escribano redacta la escritura o protocoliza lo actuado por un abogado/a).

Estas sociedades se abrevian SAU, sociedad anónima unipersonal: “La denominación social puede incluir el nombre de una o más personas de existencia visible y debe contener la expresión “sociedad anónima”, su abreviatura o la sigla S.A. En caso de sociedad anónima unipersonal deberá contener la expresión “sociedad anónima unipersonal”, su abreviatura o la sigla S.A.U.”, dice la ley. Las SAU serán sociedades anónimas.

Con estas sociedades se busca que la persona no recurriera al fraude de tener que encontrar un socio, pero se las obliga a tener un directorio plural con un mínimo de tres miembros y un órgano fiscalizador, expresó Daniel Vítolo, abogado especialista en derecho comercial a La Voz del Interior.

Ahora, la ley aclaró que puede haber un solo síndico, pero continúa la exigencia de que exista un directorio, que percibirá honorarios. Como toda sociedad sujeta a fiscalización estatal permanente, deben presentarse balances y pagar las tasas respectivas, además de llevar los libros comunes a toda entidad, lo cual representa un costo.

 

Ley de sociedades:

“Artículo 284.- Está a cargo de uno o más síndicos designados por la asamblea de accionistas. Se elegirá igual número de síndicos suplentes.
Cuando la sociedad estuviere comprendida en el artículo 299 —excepto en los casos previstos en los incisos 2 y 7— la sindicatura debe ser colegiada en número impar.
Cada acción dará en todos los casos derechos a un sólo voto para la elección y remoción de los síndicos, sin perjuicio de la aplicación del artículo 288.
Es nula cualquier cláusula en contrario.
Prescindencia.
Las sociedades que no estén comprendidas en ninguno de los supuestos a que se refiere el artículo 299, podrán prescindir de la sindicatura cuando así esté previsto en el estatuto. En tal caso los socios poseen el derecho de contralor que confiere el artículo 55. Cuando por aumento de capital resultare excedido el monto indicado la asamblea que así lo resolviere debe designar síndico, sin que sea necesaria reforma de estatuto.”

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