Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Arriba

Sin Comentarios

Renta financiera: qué es, cuál es la situación actual y qué se propone

| El 24, Nov 2016

En su momento escribimos para el sitio Chequeado una nota sobre la renta financiera. Finalmente la ley se aprobó y abajo se describe la situación vigente. Ahora buscan derogarla y que no se graven los dividendos ni los resultados por comprar y vender acciones. Hay algunos mitos legales en torno de esto, así que creo que es bueno clarificar un poco el tema y ver que cada reforma tributaria debe analizarse en conjunto.

Por Sergio Mohadeb (@dzapatillas) y Bastiana Locurscio*

Lo que en su momento se discutio para gravar la renta financiera

El Congreso comenzará a discutir mañana un aprobó proyecto para gravar la venta de acciones y títulos y el reparto de dividendos. Una nota sobre el concepto de “renta financiera”, las rentas no exentas/alcanzadas y los proyectos al respecto.

A partir del año 2014, finalmente se modifica el Impuesto a las Ganancias y grava con un 15% las utilidades por venta de acciones y títulos que no cotizan en Bolsa, y con el 10% el reparto de dividendos que las empresas realizan entre socios y accionistas.

Estos conceptos suelen ser incluidos bajo el término de “renta financiera”, pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de “renta financiera”? ¿Todas las rentas de este tipo se encuentran exentas/alcanzadas en la Argentina actualmente? Y, ¿qué proponen las iniciativas presentadas en el Congreso?

 


PUBLICIDAD

¿Cómo trataba la Ley del Impuesto a las Ganancias a la “renta financiera”?

El Impuesto a las Ganancias grava las rentas que tengan cierta periodicidad (entre otros requisitos y con excepciones) de los individuos residentes en la Argentina. Para ello, el impuesto se calcula restando a los ingresos, los gastos relacionados con su obtención y las deducciones legales. Sobre ese resultado se aplica una escala progresiva. Con relación a las sociedades, en la mayoría de los casos las ganancias de su balance impositivo se gravan al 35 por ciento.

La “renta financiera” es la que resulta de la valorización de una inversión a lo largo del tiempo. En general son rentas “pasivas”; la persona invierte y espera. Hoy se cobra o no Ganancias a la renta financiera dependiendo del concepto de que se trate, como por ejemplo:

–Intereses de plazos fijos. Los intereses que obtenga un individuo no pagan el impuesto. Por el contrario, los intereses por depósitos en cuentas en el exterior y los ganados por una SA o SRL, por ejemplo, sí lo hacen. 

–Ganancias por los resultados de la venta de acciones, títulos y bonos. Un individuo que compra acciones para invertir, pero que no se dedica a esta actividad, no paga el impuesto por la diferencia que obtenga al venderlas. Esto es así porque las personas físicas pagan el impuesto, en general, sólo por aquellas rentas potencialmente periódicas. En el caso de personas que sí se dedican a este tipo de operaciones, la cuestión requiere de un análisis puntual.

Las ganancias por operaciones de venta de acciones, bonos y demás títulos valores de un beneficiario del exterior (por ejemplo, un residente en los Estados Unidos que negocia títulos en la Argentina), no pagan el impuesto, según estableció un decreto de 1991. A diferencia de ello, las sociedades locales sí pagan el gravamen por este tipo de resultados.

–Dividendos. Salvo que se aplique el “impuesto de igualación”, el impuesto no pesa sobre los dividendos recibidos de una sociedad argentina. El fundamento es que la sociedad ya pagó el gravamen sobre esas ganancias. Los dividendos recibidos por inversiones en el exterior sí están alcanzados por el tributo.

–Resultados de la compraventa e intereses de obligaciones negociables colocadas en oferta pública. Estos resultados se encuentran exentos para las personas físicas residentes en la Argentina -no así para las personas jurídicas- y para los beneficiarios del exterior.

–Resultados de la compraventa e intereses de ciertos valores fiduciarios con cotización pública y relacionados con activos. Los individuos residentes en la Argentina -no así las personas jurídicas- y los residentes del exterior no pagan el impuesto por tales resultados, de acuerdo con la Ley 24.441.

En general, la renta derivada de las diferencias por la venta de títulos públicos está exenta.

 

¿Es cierto, entonces, que toda la renta financiera está exenta de pagar el Impuesto a las Ganancias?

No, existe un grupo de rentas financieras alcanzadas por el impuesto. No obstante, casi la totalidad de esas rentas generadas en la Argentina no está sujeta al impuesto cuando las gana un individuo.

¿Qué consecuencias trae que ciertas rentas financieras no estén gravadas y cuáles son las propuestas legislativas para modificar el actual régimen?

La “renta financiera” tiene un trato más favorable -al estar varios conceptos exentos/no alcanzados- que el de la renta obtenida por el trabajo personal. Esto genera una asimetría que varios proyectos de ley pretenden modificar.

El proyecto que envió el oficialismo al Congreso, como se mencionó (finalmente aprobado), grava algunas distribuciones de dividendos a una alícuota del 10%, y la venta de ciertas acciones y títulos que no cotizan en Bolsa en un 15%, entre otras ganancias.

De esta manera, el Gobierno nacional busca compensar parte de los ingresos que dejará de percibir por la deducción especial para los que ganan hasta $15.001 mensuales brutos, entre otras medidas incluidas en el Decreto 1242/13.

Pero existen otras iniciativas al respecto. El proyecto de Carlos Heller (Nuevo Encuentro), por ejemplo, propone alcanzar con el impuesto a ciertas rentas financieras de personas físicas, siempre que superen los 100.000 pesos.

Otras iniciativas, como la impulsada por Sergio Massa (Frente Renovador) o la de Francisco De Narváez (Unidos por la Libertad y el Trabajo), no establecen un mínimo de imposición y varían en el alcance de las rentas financieras que pagarían.

La “renta financiera”, sin embargo, no es la única ganancia que recibe un trato excepcional. Lo tienen también, por ejemplo, las remuneraciones de la actividad petrolera y de ciertos cargos del Poder Judicial, que no pagan Impuesto a las Ganancias.

Por último, cabría ponderar los efectos de incluir rentas financieras en una escala progresiva que agrupe a otras rentas. Tomamos, por ejemplo, el caso de Carlos, que trabaja en relación de dependencia y, además, tiene ahorros en un plazo fijo y algunas acciones.

En cambio, Adrián prefiere no trabajar y vivir de sus rentas (tiene un plazo fijo y acciones, en forma similar a Carlos). El efecto de incorporar todo a una escala será que, posiblemente, la renta financiera de Carlos pague más impuestos que la de Adrián.

* Abogados especialistas en Derecho Tributario. Sergio Mohadeb es integrante del programa de radio Derecho en Zapatillas. La nota fue originalmente publicada en el sitio web Chequeado.

 

meeting-boardroom-professionals

 

Cómo es la reforma del impuesto a la renta financiera, vigente hoy

Por Sergio Mohadeb

Ahora los dividendos pasan a estar gravados por el Impuesto a las Ganancias

Por una ley de hace unos años, debe pagarse el Impuesto a las Ganancias por los dividendos y las utilidades distribuidas por sociedades. Esto incluye dividendos y utilidades de sociedades anónimas, unipersonales, sociedades en comandita por acciones, sociedades de responsabilidad limitada, sociedades en Resultado de imagencomandita simple, asociaciones civiles y fundaciones, fideicomisos constituidos en el país, fondos comunes de inversión y establecimientos comerciales, industriales, agropecuarios, mineros o de cualquier otro tipo organizados en forma de empresa estable, pertenecientes a asociaciones, sociedades o empresas, constituidas en el extranjero o a personas físicas residentes en el exterior.

A nivel corporativo, la sociedad tributó. Pero este impuesto grava la renta oootra vez, y recae sobre el socio o accionista.

La alícuota del Impuesto a las Ganancias que se aplica sobre las distribuciones de utilidades es del 10%. No interesa la distribución sino la fecha en que se ponen a disposición los dividendos.

Y también las transferencias de participaciones societarias, compraventas de acciones

Además, a partir de la ley 26893 quedan alcanzados por el Impuesto a las Ganancias los resultados provenientes de la enajenación de acciones, cuotas y participaciones sociales, obtenidas por personas físicas residentes y sucesiones indivisas, siempre que no coticen en bolsa. Están gravados, por ejemplo, las transferencias de acciones y de cuotas partes de SRL.

Se tributa sobre la diferencia entre el precio de venta (en valores actuales) con el valor de costo impositivo original. El problema es que al no haber ajuste por inflación, se genera un resultado abultado…

Por el momento, no están gravadas por el Impuesto a las Ganancias las transferencias de acciones que cotizan en bolsa y de títulos públicos, realizadas por personas físicas. La ley exime de Ganancias a la venta de acciones que coticen en Bolsa pero el reglamento lo limita a los mercados locales y aplica la escala de la alícuota de 35%. Es decir, por las acciones del exterior sí se pagaría.

La reforma propuesta

El oficialismo busca derogar los impuestos a la compraventa de acciones y a los dividendos, descriptos en el título anterior. Si bien el fisco deja de recaudar, la presión tributaria en Argentina está entre las más altas del mundo y en el caso de los dividendos es importante decir que la sociedad ya tributó Ganancias y a la alícuota máxima del 35%.

La ventaja de un impuesto a los dividendos, hay que decirlo, es que fomenta la reinversión. Al gravar el reparto (o la puesta a disposición, mejor dicho) la sociedad tiene un interés mayor en acumularlos y usarlo como capital para la empresa.

Desde el oficialismo manifestaron que es preferible “no hacer cosas que los demás países no hacen y garantizar un marco tributario acorde para que no se vayan los capitales del país”.

Derogar este impuesto es parte del paquete en discusión. Por ahora, la decisión está en manos del Senado de la nación.

 

Gravar la renta financiera perjudica el ahorro

Según publicó Mariano Deagusto, en el sitio El Economista, gravar la renta financiera perjudica el ahorro y por ende la inversión. Se transcriben sus argumentos:

Por Mariano Deagusto

“Es cierto que en muchos países este tipo de impuesto es común, incluso en algunos de América Latina. Pero estos países cuentan con mercados de capitales más desarrollados que el argentino. A modo de ejemplo, la capitalización de las empresas argentinas que cotizan en Bolsa, en porcentaje del PIB, alcanzó el 9,6% en 2015, según el Banco Mundial. Muy por debajo de países de la región como Chile (79,2%), Brasil (27,6%), Colombia (29,4%) y Perú (29,4%). De hecho, la iniciativa se contrapone con el proyecto de Ley de Reforma del Mercado de Capitales, presentada por el Gobierno, que busca estimular el mercado local a través de algunas exenciones impositivas y eliminación de regulaciones. Sumarle una mayor carga tributaria a un sector con tan poca profundidad sería ponerle un cepo que complique su evolución.”

“Por otro lado, la oposición critica la dureza de la política monetaria del BCRA porque afecta el crédito privado. Sin embargo, un impuesto a los intereses de los depósitos no haría otra cosa que elevar aún más la tasa de interés y desincentivaría a nuevos depositantes ya que su retorno efectivo sería menor. Esto se traduce en préstamos más caros para la sociedad. En Argentina, el crédito interno al sector privado es equivalente al 14,7% del PIB, detrás de Brasil (67,8%), Chile (111,2%) e incluso Paraguay (57,1%), también según el Banco Mundial. Además, la medida tendría una aplicación polémica: este año, un depósito a plazo fijo pagó menos de 30% anual, con una inflación cercana al 40%, ¿el impuesto se cobraría sobre ese 30% aun cuando el ahorrista perdiera 10% en términos reales? Recordemos que las empresas tienen prohibido ajustar sus balances por inflación.”

“Por el lado del impacto en la recaudación, las cifras son aún menos convincentes. La exención de Ganancias a los intereses de Títulos Públicos y de depósitos bancarios representa $ 20.000 millones según el Frente Renovador, lo que equivale a menos del 0,8% de la recaudación estimada en el Presupuesto 2017. Además, con esa suma más un impuesto especial a los juegos de azar, los legisladores opositores desean cubrir a la vez los baches fiscales que provocarían la modificación del Impuesto a las Ganancias y la Ley de Emergencia Social, algo matemáticamente imposible.”

“Habrá que esperar para ver si este proyecto prospera y de qué forma lo hace. Sería deseable que la sociedad no permita que el Estado siga aumentando la ya elevadísima presión tributaria, además de dañar el ahorro y la inversión, motores del crecimiento económico. La responsabilidad fiscal, tanto a la hora de recaudar como de gastar, debe ser prioritaria para alcanzar un proceso de desarrollo sostenible en el tiempo.”

Mariano Deagusto es economista y analista de la Fundación Libertad y Progreso.

 

Había pensado que el sueldo bruto que le habían ofrecido iba a ser cercano al neto pero vió su recibo…

Una foto publicada por Sergio (@derechoenzapatillas) el

 

Anexo con la ley que grava la renta financiera

IMPUESTO A LAS GANANCIAS

Ley 26.893

Ley de Impuesto a las Ganancias. Modificaciones.

Sancionada: Septiembre 12 de 2013

Promulgada: Septiembre 20 de 2013

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de

Ley:

ARTICULO 1° — Sustitúyese el punto 3 del artículo 2° de la Ley de Impuesto a las Ganancias, texto ordenado en 1997 y sus modificaciones, por el siguiente:

3. Los resultados provenientes de la enajenación de bienes muebles amortizables, acciones, cuotas y participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores, cualquiera fuera el sujeto que las obtenga.

ARTICULO 2° — Sustitúyese el inciso w) del primer párrafo del artículo 20 de la Ley de Impuesto a las Ganancias, texto ordenado en 1997 y sus modificaciones, por el siguiente:

w) Los resultados provenientes de operaciones de compraventa, cambio, permuta, o disposición de acciones, cuotas y participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores, obtenidos por personas físicas residentes y sucesiones indivisas radicadas en el país, en tanto no resulten comprendidas en las previsiones del inciso c) del artículo 49, excluidos los originados en las citadas operaciones, que tengan por objeto acciones, cuotas y participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores, que no coticen en bolsas o mercados de valores y/o que no tengan autorización de oferta pública.

La exención a la que se refiere este inciso procederá también para las sociedades de inversión, fiduciarios y otros entes que posean el carácter de sujetos del gravamen y/o de la obligación tributaria, constituidos como producto de procesos de privatización, de conformidad con las previsiones del Capítulo II de la ley 23.696 y normas concordantes, en tanto se trate de operaciones con acciones originadas en programas de propiedad participada, implementadas en el marco del Capítulo III de la misma ley.

ARTICULO 3° — Sustitúyese el inciso k) del artículo 45 de la Ley de Impuesto a las Ganancias, texto ordenado en 1997 y sus modificaciones, por el siguiente:

k) Los resultados provenientes de la compraventa, cambio, permuta o disposición de acciones, cuotas y participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores.

ARTICULO 4° — Sustitúyense los párrafos segundo y tercero del artículo 90 de la Ley de Impuesto a las Ganancias, texto ordenado en 1997 y sus modificaciones, por los siguientes:

Cuando la determinación de la ganancia neta de los sujetos comprendidos en este artículo, incluya resultados provenientes de operaciones de compraventa, cambio, permuta o disposición de acciones, cuotas y participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores, los mismos quedarán alcanzados por el impuesto a la alícuota del quince por ciento (15%).

Idéntico tratamiento deberá otorgarse cuando la titularidad de las acciones, cuotas y participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores, corresponda a sociedades, empresas, establecimientos estables, patrimonios o explotaciones, domiciliados o, en su caso, radicados en el exterior.

En tal supuesto, dichos sujetos, quedarán alcanzados por las disposiciones contenidas en el inciso h) del primer párrafo y en el segundo párrafo del artículo 93, a la alícuota establecida en el segundo párrafo de este artículo.

Asimismo, cuando la titularidad corresponda a un sujeto del exterior, y el adquirente también sea una persona —física o jurídica— del exterior, el ingreso del impuesto correspondiente estará a cargo del comprador de las acciones, cuotas y participaciones sociales y demás valores que se enajenen.

Tratándose de dividendos o utilidades, en dinero o en especie —excepto en acciones o cuotas partes—, que distribuyan los sujetos mencionados en el inciso a), apartados 1, 2, 3, 6 y 7 e inciso b), del artículo 69, no serán de aplicación la disposición del artículo 46 y la excepción del artículo 91, primer párrafo y estarán alcanzados por el impuesto a la alícuota del diez por ciento (10%), con carácter de pago único y definitivo, sin perjuicio de la retención del treinta y cinco por ciento (35%), que establece el artículo sin número incorporado a continuación del artículo 69, si correspondiere.

ARTICULO 5° — Derógase el artículo 78 del decreto 2.284 del 31 de octubre de 1991 y sus modificaciones, ratificado por la ley 24.307.

ARTICULO 6° — Las disposiciones de la presente ley entrarán en vigencia a partir de su publicación en el Boletín Oficial y serán de aplicación a los hechos imponibles que se perfeccionen a partir de la citada vigencia.

ARTICULO 7° — Comuníquese al Poder Ejecutivo nacional.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS DOCE DIAS DEL MES DE SEPTIEMBRE DEL AÑO DOS MIL TRECE.

— REGISTRADA BAJO EL Nº 26.893 —

AMADO BOUDOU. — JULIAN A. DOMINGUEZ. — Gervasio Bozzano. — Juan H. Estrada.

Dejar un comentario