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Apuntes para constituir una sociedad en la Provincia de Buenos Aires

| El 26, Jul 2017

En esta oportunidad comparto información fundamental para la apertura de un negocio, tener el vehículo de inversión que es la sociedad. La sociedad es el marco jurídico que estructura una empresa. Los detalles para constituirla.

 Constituir sociedades en la provincia de Buenos Aires

Por Ariel Giménez*

Las sociedades son herramientas que permiten organizar emprendimientos bajo una forma que ordena los aportes, derechos y obligaciones de los socios. Para constituir regularmente una sociedad, debes celebrar un contrato, el cual se inscribe en un registro público. En la Provincia de Buenos Aires, ése registro es la Dirección Provincial de Personas Jurídicas (símil de IGJ en CABA).

Un menú para elegir – qué tipos de sociedades existen

Existen varios tipos de sociedades. Las diferencias centrales entre ellos pasan por la complejidad de su organización y requisitos de constitución, y la responsabilidad que asumen los socios por las obligaciones de la sociedad. Podríamos decir que hay una relación inversa entre estos aspectos. A menor complejidad y requisitos, mayor responsabilidad, y a mayor complejidad y requisitos, mayor separación entre el patrimonio de la sociedad y el de los socios.

1) La sociedad colectiva: Su organización es mínima, los socios responden solidariamente por las deudas de la sociedad. Como regla, todos los socios pueden administrar la sociedad. Este tipo social es poco utilizado por la responsabilidad que extiende a los socios.

2) La sociedad en comandita simple: Hay dos categorías de socios: Los comanditados, que administran la sociedad y responden como los de la sociedad colectiva, y los comanditarios que limitan su responsabilidad al aporte que comprometieron. Estos últimos no pueden administrar la sociedad, si lo hacen pasan a responder como comanditados. Como se advierte, la división apunta a distinguir entre administradores del negocio y capitalistas.


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3) La sociedad de capital e industria: Similar a la anterior, en el sentido de las dos categorías de socios. En este caso, el socio capitalista aporta bienes, y responde como el de la sociedad colectiva, mientras que el industrial aporta su saber, técnica o arte. No se utiliza porque la justicia laboral considera al socio industrial como un empleado.

4) La sociedad de responsabilidad limitada: Uno de los tipos más utilizados. Puede constituirse por un contrato privado. Admite hasta 50 socios, cuya responsabilidad está limitada al capital comprometido. Es administrada y representada por uno o más gerentes (socios o no)

5) Las sociedades por acciones:

a. La sociedad anónima: El tipo más complejo por su organización interna. Debe constituirse por escritura pública. No hay limitación a la cantidad de socios, como en la SRL, y responden sólo por el aporte comprometido por cada uno. Es administrada por un directorio (de socios o no), y representada por su presidente.

b. La sociedad anónima unipersonal: Incorporada por la ley que sancionó el Nuevo Código Civil y Comercial, funciona como la Sociedad Anónima, pero puede ser constituida por un solo socio. Sin embargo, debe tener al menos tres administradores, y tres síndicos que la controlen (unipersonalidad de seis).

c. La sociedad por acciones simplificada: Incorporada por la ley 27.349, de apoyo al capital emprendedor, es un híbrido entre la Sociedad Anónima y la Sociedad de Responsabilidad Limitada.

d. La sociedad en comandita por acciones: Similar a la sociedad en comandita simple, con la salvedad de que los socios comanditarios (capitalistas) tienen su capital representado en acciones.

Ya vimos los gustos, ahora vamos a los criterios para elegir alguna.

Qué tipo de sociedad conviene constituir

Si bien, como vimos, existen varios tipos de sociedades, las más utilizadas son las Sociedades de Responsabilidad Limitada y la Sociedad Anónima, ya que la responsabilidad de los socios por las deudas de la sociedad se encuentra más restringida que en los demás tipos.

Entre estas dos, las diferencias son pocas, pero relevantes desde lo operativo.La SRL ofrece ventajas en el plano de los costos, ya que al no necesitarse una escritura pública para su constitución y al no tener un capital mínimo, el desembolso inicial para organizarla es menor. Otra ventaja es que los gerentes pueden ser designados por todo el tiempo de duración de la sociedad. Tal vez su mayor inconveniente pasa por la necesidad de inscribir en el registro la transferencia de las cuotas sociales, lo que hace engorroso transferir la participación.

La sociedad anónima, por su parte, es más costosa, ya que debe constituirse por escritura y su capital mínimo es de $100.000. Los administradores deben renovase cada 3 años (o menos), y esto debe inscribirse. A diferencia de la SRL, en la SA la transferencia de acciones no debe inscribirse, y sólo se asienta en un registro interno, lo que hace más fácil el denominado “cash out” (su traducción sería “hacer plata mi participación”, en el marco de una salida).

 

Cómo inscribo una sociedad en la Provincia de Buenos Aires

Como dijimos, el registro público para la inscripción de sociedades es, en la Provincia de Buenos Aires, la Dirección Provincial de Personas Jurídicas, dependiente del Ministerio de Justicia.
El trámite puede iniciarse en la sede central del organismo, o en las numerosas delegaciones que tiene en el interior de la provincia.
Para realizar el trámite, es obligatoria la intervención profesional de un abogado, escribano o contador con matrícula en la jurisdicción.

 

Cuándo tendré lista la sociedad

Desde que es ingresado al organismo, el trámite demora entre tres y veinte días hábiles. El plazo varía en función de la complejidad del trámite, y del arancel abonado (hay distintos aranceles por distintos plazos).

 

Cuánto cuesta constituir una sociedad

No hay una respuesta exacta a ésta pregunta, ya que hay muchos parámetros que inciden en la determinación de los costos.  Si tomamos como base un emprendimiento pequeño o mediano (PyME), con dos socios, hoy constituir una SRL puede estar en el rango de los $25.000, y una SA más cerca de los $ 30.000.

Se deben considerar gastos de escribanos y abogados (honorarios), tasas de constitución, libros y publicación de edictos. Los temas impositivos y contables se deben sumar, y son aparte, porque una sociedad sin CUIT no puede prácticamente operar.

 

Puntos que siempre conviene considerar

Cuando constituimos una sociedad, se suele recurrir a estatutos modelo cuya aceptación es bastante uniforme, y no tienen mayores problemas a la hora de ser inscriptos en el registro público. Sin embargo, estos estatutos suelen tener pocas soluciones específicas para el caso.
Es por ello que resulta conveniente tomar ciertas previsiones y adaptar los estatutos a las necesidades de cada caso, ya que si bien la Ley General de Sociedades tiene previsiones por defecto, es de buena práctica contemplarlas específicamente.

1) Solución de conflictos. Cuando constituimos una sociedad, todos somos amigos, o por lo menos nos llevamos bien. Estamos planeando negocios en común, y la expectativa está acompañada por la armonía. Sin embargo, el devenir de los acontecimientos puede desembocar en diferencias que los socios no pueden resolver por sí mismo. Para estos casos, es importante que se determine cómo se resolverán los conflictos internos con la sociedad o entre los socios. Puede definirse en qué jurisdicción deberán hacerse los juicios relativos a estos temas, o incluso establecer un sistema de arbitraje.

2) La transferencia de las participaciones. Uno de los temas más complejos se presenta cuando uno de los socios quiere dejar la sociedad. Por lo general, los demás socios no desean incorporar a un desconocido, pero a su vez tampoco quieren pagar al socio saliente lo que pretende por su participación. Para esto es bueno tener un sistema ya previsto, tanto para comunicar la intención de venta, como para la adecuada valuación de las participaciones. Incluso se pueden prever alternativas de pago.

3) Los temas familiares: La mayoría de las sociedades en nuestro país caen en el molde de las denominadas “empresas familiares”. Esto significa que las tareas comerciales están atravesadas por los vínculos personales, lo que suele ser fuente de conflictos. Para ello se recurre al instrumento conocido como protocolo familiar, que regula temas tales como:
a. La incorporación de miembros de la familia como socios de la sociedad.
b. Los préstamos de dinero de la sociedad hacia los miembros de la familia.
c. Las garantías personales de los miembros de la familia hacia la sociedad (típico caso de hipotecar la casa familiar para el préstamo bancario que necesita la empresa para hacer alguna inversión).
d. El inicio de nuevos emprendimientos por parte de la empresa familiar.
e. La incorporación a la empresa familiar de los familiares políticos.
f. El reemplazo de los administradores.
g. Límites de edad mínimos y máximos para que los miembros de la familia puedan trabajar en la empresa.
h. La utilización de los bienes de la sociedad por parte de la familia.

Recomendaciones básicas 

1) Asesorarse con un profesional que se dedique a temas societarios.
2) Explicarle claramente el negocio o emprendimiento, para que pueda traducirlo en los contratos y demás documentos correspondientes.
3) Explicarle el contexto en el que se realizará el negocio o emprendimiento. Quiénes son los socios, qué aportará cada uno, qué tareas desarrollará, cuál es el mercado al que se apunta.
4) Informarse de todo: Si bien pueden dejarse los temas técnicos en manos de los profesionales, es muy bueno comprender lo más posible los derechos y obligaciones que se asumen. Preguntar todo (costos, gastos, impuestos, riesgos, etc.) es fundamental.

* Especial para Derecho En Zapatillas. El autor es abogado. En Twitter lo encuentran en @afgimenez 

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