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Un Comentario

El derecho a la salud, el trabajo y la menstruación

| El 05, Abr 2017

Generó mucha polémica un título que compartí, acerca de un proyecto de ley para que el Estado provea kits de gestión menstrual. ¿Qué pasa con el día femenino? Hay proyectos de leyes recientes que ponen en debate el derecho a la salud, el presupuesto y la inversión en esa área, además del tema de género, claro.

La menstruación y la ausencia laboral

La semana pasada, la Cámara de Diputados de Italia comenzó a debatir un proyecto de ley una  licencia laboral de tres días para las mujeres que tienen menstruaciones dolorosas. Licencias de este tipo ya existen en Japón y en algunas empresas privadas “progres” del Reino Unido, escribió la periodista Giselle Sousa Diaz en Infobae. La nota se transcribe:

El debate acerca del rendimiento de una mujer mientras menstrúa tuvo su pico de gloria durante los últimos Juegos Olímpicos. Fue cuando una nadadora china le dijo a una entrevistadora, en vivo y mientras se doblaba del dolor de ovarios, que no había podido dar lo mejor de sí porque “le había venido” y se sentía débil y agotada (el video tuvo más de un millón de reproducciones en YouTube). Quienes están de acuerdo con las “licencias laborales por menstruación” se inclinan hacia ese lado: consideran que es una manera de empezar a romper el tabú y de reconocer las diferencias entre hombres y mujeres para lograr la equidad de género.

Quienes no están de acuerdo, en cambio, sostienen que la menstruación no es una enfermedad y que el riesgo de estas licencias es darle argumentos a los empleadores que ven en el trabajo de la mujer otro “costo extra”: mujer que falta cuando se embaraza, cuando se enferman sus hijos y, encima, cada mes, cuando se indispone.

“Lo que hacen estas licencias es adherir al concepto de ‘indispuesta’, es decir, sin disposición (en este caso, para trabajar). Creo que las licencias por menstruación son estigmatizantes porque lo que se está diciendo es que, aunque una mujer tenga la misma formación que un hombre, tiene que faltar a trabajar porque es más débil, tiene un cuerpo menos apto y está en inferioridad de condiciones”.

Quien habla es la comunicadora científica Agostina Mileo, que presentó una ponencia sobre el tema en el último Congreso Iberoamericano de Estudios de género. Y lo que explica es que Japón tiene estas licencias desde 1947 pero “las mujeres no se las toman para no ser catalogadas como débiles y poco competitivas”.


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¿Qué pasa en Argentina? “En Provincia existe una ley de ‘día femenino’ para empleadas estatales y existe en algunos convenios colectivos. Pero es difícil pensar en una ley nacional porque puede desincentivar a algunas empresas que quieran contratar mujeres”, explica a Infobae el abogado Sergio Mohadeb, autor de la web “Derecho en zapatillas”.

“Tengo posturas encontradas”, plantea la ginecóloga y sexóloga Adriana Arias. “Creo que es una particularidad que debería estar reconocida de alguna manera. Una mujer con una menstruación dolorosa es una mujer que ha tenido un pésimo descanso, un dolor que se vuelve protagonista, una jaqueca terrible. Puede tener también depresión, irritabilidad y desajustes emocionales, todo absolutamente ligado a lo hormonal. Eso significa que no puede estar tan lúcida ni tan creativa y que su rendimiento va a estar afectado. Esto es así y si, por pelear por la igualdad, tenemos que negar cuestiones como la maternidad o la menstruación estamos sonadas. Ahora bien, el riesgo es que ese reconocimiento se nos termine volviendo en contra”.

Graciela Lewitan, ginecóloga especialista en niñas y adolescentes, tampoco es pro-licencias: “La menstruación no es una enfermedad y no tiene por qué ser un motivo para faltar al trabajo, hacer actividad física o lo que sea. Además, si hay un dolor que las inhibe lo que hay que hacer es estudiar el por qué”. Y cierra: “Decirle a las mujeres que se queden en casa por eso puede ser muy estigmatizante. Nos muestra débiles e indica que esos días no podemos ser eficientes en el trabajo. En ese sentido, no nos pone en igualdad de condiciones, que es lo que sí queremos”.

 

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El kit menstrual gratuito

Por otro lado, se presentó un proyecto de ley para que el Estado provea kits de gestión menstrual a las mujeres y adolescentes que lo necesiten. Según informa el sitio Economía Feminita:

Se apunta a garantizar la provisión de elementos para la gestión menstrual a toda la población bonaerense que se encuentre entre la pre-adolescencia y el climaterio en ámbitos educativos, de salud y recreativos de la Provincia de Buenos Aires en forma anónima y gratuita, además de prestar asistencia y capacitación al respecto.

Sus defensoras alegan: “Es un proyecto formulado por mujeres que empatizan con las necesidades de otras mujeres con muchas dificultades”, pero la polémica no tardó en llegar. Una chica respondió: “¿Y pasta de dientes, shampoo, crema de enjuague , anti frizz, cera depilatoria y cubre ojeras no? ¡Pîquete!”

El proyecto se fundamenta en el ausentismo que a veces genera la menstruación, sobre todo en sectores vulnerables. Hay, también, una razón de salud. Argumentan que es una de las principales causas de ausentismo y deserción escolar en niñas. Y que una gestión inadecuada puede comprometer la salud reproductiva.

El sitio EcoFeminita brinda mayores fundamentos a al campaña:

La campaña #MenstruAccion se basó, en un primer momento, en la sororidad para juntar productos de gestión menstrual en la marcha del 8M y acercarlos a quienes no pueden comprarlos. Durante toda la tarde del 8 de marzo recibimos toallitas, tampones, toallitas reutilizables y copas menstruales, pero sobre todo apoyo de un montón de personas que nos dijeron que a partir de la campaña empezaron a pensar en qué pasaba si vivís en la calle y menstruás o en que ante catástrofes estos productos jamás figuran entre los que se piden. Durante la campaña, además, investigamos sobre cuánto cuesta menstruar y elaboramos el índice tampón. Hoy #MenstruAcción está creciendo y nuestros reclamos ya forman parte de la agenda política de la Provincia de Buenos Aires.

Pero algunos alegan que esto debería ser costeado vía AUH o con educación, y que el Estado no debe tener ese rol. El problema es que son productos necesarios y para algunas mujeres representar una gran parte del ingreso. Un paquete no baja de los $ 30.- y por mes puede representar de $ 60 a $ 100 mensuales. Esto plantea si no debe haber algún tipo de subsidio, porque usar algodón implica riesgo de enfermedades.

Desde ya que todo debate es interesante al respecto, veremos cómo se desenvuelve.

 

 

Comentarios

  1. Más allá de mis opiniones personales sobre el rol del Estado, sólo quiero informar que hay toallitas femeninas MUY económicas. Aproximadamente $12 el paquete de 8/10 toallitas.
    Nada. Eso.

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