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Sentencias curiosas de un juez de menores

| El 26, Ene 2017

Mientras en Argentina se discute un nuevo régimen penal juvenil (o en realidad un régimen porque propiamente no hay y es a discrecionalidad de cada juez lo que torna fácil para algunos encerrar a los pibes) en España se dan soluciones creativas. Veamos.

 

El secador de pelo

Un menor que sustrajo 600 euros y un secador de pelo, tasado en unos 160 euros, de una peluquería granadina, ha sido condenado a aprobar un curso de estilismo de nueve meses. El penado tendrá que aprobar un examen consistente en un corte de pelo, para lo que el propio juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, ha ofrecido su cabeza como voluntaria, explica el Diario La Vanguardia.

Si no lo hace bien, el juez solicitará al fiscal que lo acuse de desobediencia. “No me cortaré el pelo hasta junio, que es cuando termina el curso, así que tendrá que demostrar sus habili­dades. No hay que ponérselo fácil”, comenta el magistrado en la nota citada.

Los hechos probados señalan que el menor, un joven de origen magrebí cuya familia numerosa lleva afincada en España 19 años, entró el pasado 5 de mayo en el es­tablecimiento con la intención de llevarse todo lo que pudiera. “Tras forzar la persiana exterior y romper el cristal de la puerta, accedió al interior, donde se apoderó de 600 euros en efectivo que la propietaria guardaba en una lata y del secador de pelo”, indica la sentencia.

Calatayud revela que el fiscal le pedía cien horas de trabajo en beneficio de la comunidad, “pero al en­terarnos de que quería ser peluquero acordamos que la medida sancionadora fuera aprobar el curso de estilista. Es lo que yo les digo siempre: como no has estudiado por lo civil, vas a estudiar por lo criminal”.


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El magistrado Emilio Calatayud niega que él sea el único juez de menores que dicta sentencias imaginativas en España, “mis compañeros lo hacen a menudo”, aunque reconoce que él ha caído en gracia a los medios de comunicación, a los que también fustiga duramente por sus informaciones en casos donde los protagonistas son menores.

Conocido por sus críticas al poder político, acusa al expresidente Zapatero de suprimir en 2007 “el derecho a corregir de forma razonada a nuestros hijos”, el juez ha levantado polémica con afirmaciones como: “Confundir una colleja con maltrato es una auténtica barbaridad” y abogar por violar la inti­midad de los hijos en lo que se refiere a la utilización del móvil. “Antes nuestros padres nos registraban los cajones, ahora hay que mirar lo que hacen con el móvil”, y recuerda que él ha mandado internamiento para varias niñas “que rompieron la nariz a sus madres porque les casti­garon un día sin móvil”.

Pero no es la única sentencia curiosa e innovadora que ese juez ha dictado. A continuación más ejemplos.

 

 

Condena de cómic

El diario La Vanguardia cita que entre sus resoluciones judiciales más conocidas, destaca la del joven, aficionado al dibujo, que fue condenado a relatar a través de un cómic de 15 páginas los motivos por los que había sido sentenciado, o la de un conductor borracho que fue obligado a visitar durante un día entero a parapléjicos, hablar con ellos y sus familias y explicar la experiencia en una redacción.

En octubre de 2003 Calatayud condenó a un joven de 16 años de la localidad granadina de Darro a acompañar durante 100 horas a una patrulla de la Policía Local. El menor estaba acusado de conducir de manera temeraria y sin carné de conducir por las calles de la localidad, tal como denunciaron varios vecinos.

 

Condenado a patrullar

En aquella ocasión el juez indicó que el objetivo de este tipo de sentencias es que el procesado “pague lo que ha hecho” y, además, “vea las consecuencias” de los accidentes de tráfico. Pero como en la localidad no había centros de traumatología, el magistrado optó por esta sentencia alternativa.

En abril de 2014 Calatayud condenó a un hacker a impartir 100 horas de clase de informática a otros jóvenes en un centro escolar de Madrid, lugar de residencia del acusado. El hacker fue procesado por un delito de revelación de secretos después de haberse introducido en el sistema informático de una empresa de Granada.

 

La sanción: impartir clases

La sentencia establecía una condena de 100 horas de servicios sociales a la comunidad, que en su caso se tradujo en impartir clases de informática, estudios que cursaba en aquel momento el acusado. El juez subrayó en la decisión judicial la colaboración que demostró en todo momento el joven, que reconoció su participación en los hechos.

También es destacable la pena que impuso el magistrado a un menor que quemó papeleras, al que el juez obligó a trabajar durante varios días con bomberos, o el caso del joven que acosó a una anciana y que recibió un castigo poco habitual: trabajar en un centro de rehabilitación.

Fuente: Diario La Vanguardia. // Y este link.

En otros casos, ha ordenado trabajar con los bomberos por haber quemado papeleras, trabajar en un centro de rehabilitación por haber acosado a una anciana, o trabajar 200 horas en una tienda de juguetes por haber robado ropa…

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