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Violencia familiar: colocaron en Córdoba la primera tobillera electrónica a un presunto agresor

| El 05, Feb 2017

Entre las medidas que pueden tomarse para proteger a una mujer en peligro, frente a una denuncia de violencia de género y riesgo fundado (tras un pre informe) está la tobillera electrónica, que ya empezó a implementarse.

 

Tobillera electrónica para afrontar la violencia de género

Una jueza cordobesa con competencia en Violencia Familiar y de Género dictó una medida cautelar para que el hombre use una tobillera. Fue en el marco de una causa en la que se investigan las denuncias formuladas por una mujer contra su ex pareja.

Por primera vez en Córdoba se impuso a un agresor una tobillera, como se denomina al dispositivo dual de protección a la vida y a la integridad psicofísica de las víctimas de violencia familiar o de género. La medida cautelar fue dispuesta por la jueza con competencia en Violencia Familiar y de Género, Laila Córdoba, en el marco de una causa en la que se investigan las denuncias formuladas por una mujer contra su expareja (de 37 años).

En virtud de lo resuelto por la magistrada, a la víctima se le entregó un equipo electrónico (similar a un teléfono celular) que permite registrar cualquier acercamiento; mientras tanto, el denunciado deberá llevar consigo, en todo momento, otro equipo. Esto posibilitará que, si se detectara que media una proximidad inferior a los 1.500 metros entre la denunciante y el denunciado, el dispositivo dual emitirá una alerta a un centro de monitoreo a cargo de la Policía provincial, que intervendrá inmediatamente.

Sobre el denunciado ya pesaba una orden de restricción y a la mujer se le había otorgado un botón antipánico. No obstante, a raíz de una nueva denuncia formulada por la mujer, la magistrada consideró que tal mecanismo era insuficiente y, por ende, por las particularidades del caso, resolvió que resultaba más seguro disponer el empleo de la tobillera, en forma cautelar, durante 90 días. Este plazo, eventualmente, podrá prorrogarse si las circunstancias así lo aconsejaran.


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Este sistema de protección no reemplaza al botón antipánico, sino que ofrece a los órganos judiciales un nuevo recurso para garantizar la seguridad de las personas que denuncian episodios de violencia, informó la oficina de prensa del TSJ cordobés.

El protocolo para la implementación de este mecanismo había sido autorizado, en diciembre pasado, por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), mediante el Acuerdo Reglamentario n.º 144. Este establece que, como experiencia piloto, la entrega de los dispositivos duales será determinada por un juez con competencia en Violencia Familiar y de Género, que deberá evaluar los indicadores de gravedad, registrados en el anexo del formulario de denuncia; las constancias de la causa; y el informe de riesgo elaborado por los Equipos Técnicos del Poder Judicial.

 

 

La tobillera al gato

Desde ya, el sistema de tobillera no es infalible pero puede ayudar a que la manda de restricción se cumpla.  En otros lugares ya se implementa, pero un hombre le colocó la tobillera al gato.

Por una alerta que emitió el aparato electrónico, autoridades llegaron a la casa del sujeto y se encontraron con la sorpresa: el gato tenía puesto la tobillera electrónica en el cuello y el detenido no se encontraba en el domicilio.

El gato estaba sobre un mueble y tenía atado a su cuello el dispositivo de seguridad que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia le había asignado a un hombre en el año 2015, condenado por los delitos de hurto agravado y tráfico de armas, informó Noticias Caracol.

El delincuente escapó de su vivienda, ubicada en la localidad colombiana de Ciudad Bolívar, y aún no se ha logrado determinar el tiempo que la mascota llevaba con el brazalete. También, se desconoce el paradero del detenido.

“Hoy nos encontramos con la tapa de lo que podría pasar con los brazaletes, en una inspección que se hizo a un interno que tiene uno de estos aparatos. El brazalete emitió una señal y cuando se fue a verificar el brazalete se encontraba en el cuello de un gato. Aquí hay evidencias de que se pueden manipular, se los pueden quitar y ya llegamos al colmo del descaro”.

 

 

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