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Un Comentario

Whatsapp gratis versus neutralidad en la red

| El 05, Dic 2017

Las compañías de celular ofrecen Whatsapp gratis. ¿Por qué Whatsapp y no instagram o Facebook? ¿O Twitter si permite mandar mensajes? ¿Qué dice la ley sobre neutralidad en la red y qué peso tiene esto en el futuro?

Whatsapp gratis

A partir de enero del año 2018, la convergencia tecnológica les permitirá las operadoras de telefonía celular ofrecer paquetes de banda ancha fija, móvil y televisión por cable, y así lanzarían sus productos vía fibra óptica. Esta competencia genera que den algunos incentivos, como Whatsapp gratis.

Personal fue pionera en ofrecer Whatsapp bonificado. Y desde la semana pasada Movistar no cobrará por los mensajes de texto, notas de voz, fotos, videos y GIF, estados y contactos, incluyendo prepagos en esa app. Claro también comenzó a ofrecer Whatsapp sin límites en la modalidad prepago y control, más del 90% del total. Esto se conoce como ‘zero rating’ o tasa cero.

“Ah, bárbaro, Whatsapp a tasa cero, ke má queré”, pensará algún lector. Veamos las implicancias.

 

Detrás de la neutralidad en la red

Internet no es un nuevo medio, es una revolución en el acceso a los discursos de los medios. La frase no es mía sino de Eliseo Verón. “En primer lugar, las condiciones tradicionales de ese siglo XX de construcción de las audiencias. Las audiencias relativamente pasivas que esperaban consumir una información preprogramada van a desaparecer. Eso va a desaparecer”, afirmaba Verón.


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En segundo lugar, como consecuencia de la llamada digitalización es casi una exigencia cotidiana el uso de la totalidad de los soportes técnicos, el texto, la imagen, el sonido, todo tiene que ser usado porque se ha transformado en una especie de exigencia básica de los consumidores. Y esto hace que la producción de la información sea muy cara, decía Verón.

Por eso concluyó que la ley de medios nació obsoleta al multiplicar los obstáculos de las voces existentes cuando lo que hay que enfrentar es una situación de esta complejidad. Y en esta complejidad es donde nace Argentina digital, con un principio básico que es la neutralidad en la red, para que haya justamente acceso plural y no diferenciado. Veamos.

 

 

Dame neutralidad

La neutralidad puede ser interpretada de distintas formas. Para Gustavo Fontanals implica la prohibición de introducir distorsiones (artificiales) en el tráfico de información en internet, para rechazar toda discriminación intencional de contenidos o servicios particulares. La idea es que todo tráfico de datos debe ser tratado en condiciones de igualdad, con el propósito de garantizar a los usuarios la libertad de elección respecto de los contenidos que quieran consumir o transmitir; está en juego el derecho a la libre expresión e información.

Sin embargo, “los más poderosos suelen recurrir a redes de entrega de contenidos (CDN) o suscribir acuerdos de peering o vías especiales para mejorar el tránsito de sus productos. En la práctica, el contenido no se distribuye en internet en condiciones de igualdad. Es por eso que muchos ven más propicio hablar de apertura de la red en vez de neutralidad”, dice Fontanals.

La ley de Argentina Digital garantiza el principio de neutralidad (o apertura) en la red. Más que principio es una regla (sobre la distinción entre principios y reglas ver Robert Alexy). Esta ley dice:

ARTÍCULO 57. — Neutralidad de red. Prohibiciones. Los prestadores de Servicios de TIC no podrán:

a) Bloquear, interferir, discriminar, entorpecer, degradar o restringir la utilización, envío, recepción, ofrecimiento o acceso a cualquier contenido, aplicación, servicio o protocolo salvo orden judicial o expresa solicitud del usuario.

b) Fijar el precio de acceso a Internet en virtud de los contenidos, servicios, protocolos o aplicaciones que vayan a ser utilizados u ofrecidos a través de los respectivos contratos.

c) Limitar arbitrariamente el derecho de un usuario a utilizar cualquier hardware o software para acceder a Internet, siempre que los mismos no dañen o perjudiquen la red.

La neutralidad en la red es una cuestión de grados. Quizás en un extremo, esto pasa en Portugal hoy:

 

 

En Argentina, la norma es bastante amplia, sin ser ultra reguladora. Y como suele suceder, depende de la autoridad de aplicación que la haga cumplir (law enforcement). La ley establece que un proveedor de Internet (fibra óptica, Dial Up o inalámbrica LTE) no puede privilegiar un contenido sobre otro sea mediante una restricción o mediante una mejora o detrimento de la velocidad que es clave. egún estudios, en un teléfono celular, si la página tarda unos segundos en cargar, el lector directamente la cierra.

 

Los modelos de zero rating, ninguno es gratuito

Hay acuerdo entonces en que la neutralidad prohíbe la discriminación. ¿Qué pasa con las medidas de aliento a determinados contenidos? “Esto no es gratuito: alguien asume los costos, sea la propia operadora de red (que puede buscar promover un servicio propio o vinculado o alentar la captación o permanencia de clientes) o la proveedora del contenido (que busca difundir su uso)”, explica Fontanals.

Noruega, Chile, Países Bajos, Finlandia, Islandia, Estonia, Latvia, Lituania, Malta, Japón, Argentina, India y Perú prohíben las prácticas de zero-rating. Estados Unidos y Canadá y la Comunidad Europea (como recomendación) hacen un análisis caso por caso. En Argentina la ley citada es clara, al prohibir explícitamente el cero rating, que es “fijar el precio de acceso en virtud de los contenidos, servicios, protocolos o aplicaciones utilizados” (art. 57:b).

Hay un modelo extremo de zero-rating como el de Internet.org que impulsa Facebook: por acuerdos con operadoras locales —y en varios casos también los gobiernos— ofrece acceso bonificado a versiones reducidas de su propio servicio y de una serie de aplicaciones asociadas de noticias, clima, servicios gubernamentales y de ONG. El modelo, presente en unos 30 países (principalmente en África, Asia y América Latina), no exige la contratación de un plan de datos adicional, con lo que la navegación queda limitada a los contenidos seleccionados; un “jardín vallado“, explica Fontanals.

Otra forma de zero rating es el de las compañías de telecomunicaciones que proveen acceso a Internet y bonifican sus propios servicios de streaming. Otra forma más light de zero-rating es bonificar el acceso a redes sociales o servicios de mensajería. Pero en el contexto argentino estoy es muy problemático, es un caso donde la no intervención puede generar el efecto de jardín vallado.

Si como dijimos la velocidad es fundamental, al favorecer a Whatsapp con el tráfico se penaliza indirectamente el resto de los contenidos, que o pasarán a ser caros o usarán un tráfico de datos relativamente menor. ¿Derecho En Zapatillas deberá entonces abrir un “canal” de Whatsapp? Tal vez. O tal vez el problema sea la raiz del cero rating.

“El problema es que, en general, este esquema se combina con planes con cuotas muy bajas, lo que refuerza el efecto prisión de los contenidos bonificados, y en los que los precios por consumo son desproporcionados en relación con los abonos más grandes (además, a mayores “cuotas o caps” menores los costos marginales de consumo, lo que deprecia el peso de las bonificaciones zero-rating)”, explica Fontanals.

En la práctica, la bonificación a Whatsapp implica una restricción de otros conusmos para los planes con datos más caros, que suelen recaer sobre la población de menores recursos. El recupero de las inversiones en las redes de Internet con el cobro de datos más caros a los consumos no bonificados. Según un estudio, donde se prohíben estas prácticas de zero-rating las operadores tienden a ofrecer planes con mayores cuotas de datos.

Como explicó Enrique Carrier, difícilmente el 96% de los usuarios de smartphones que usan Whatsapp se queje. Tampoco la principal alternativa, el Messenger de Facebook (dueño también de Whatsapp). “Quizás sí podría cuestionar la medida una app como Telegram. Así, muchos de los activos defensores de la neutralidad de la red quizás no se quejen. Además, si el ENACOM decidiera cuestionar estas ofertas y obligar a las operadoras a dar marcha atrás equivaldría a una medida muy impopular…”.

Hasta el momento, el ENACOM no ha anunciado medidas en torno de estos anuncios ni se conoce si lo hizo cuando en su momento Personal fue pionera en esa práctica. Claro, difícilmente para el común de la sociedad restringir la gratuidad se vea como positivo… Pero por eso justamente está la ley que se discutió en el Congreso. A la autoridad de aplicación le corresponde aplicarla, no es opcional.

 

Whatsapp para hoy…

Lo que nos permite ahorrar unos pesos hoy podría salirnos caro mañana. Si bien en el caso de WhatsApp el perjuicio inmediato es para quienes compiten por su mismo mercado (hola, Telegram), lo cuestionable es el zero rating mismo. Es la posibilidad de competir en igualdad de términos lo que hizo posible la explosión del mercado de aplicaciones y servicios digitales. Si WhatsApp, Netflix o Spotify lograron un lugar privilegiado es porque en su origen pudieron competir con aquellos servicios que hoy ni siquiera recordamos. En un contexto donde activamente se busca promocionar el surgimiento de emprendimientos tecnológicos locales, el incumplimiento con la neutralidad en la red termina disuadiendo la innovación”, opina Valentín Muro.

“Hago una última observación. Si uno mira el estado de la infraestructura tecnológica que está generando Internet, no hay ninguna razón para limitar ciertas voces con el pretexto de que vengan otras voces. Todas caben en la situación actual”, remataba Verón cuando cuestionaba la ley de medios. Por ahora… Porque algún proveedor podría restringirlas o favorecer otras. ¿Hasta que punto debe esto permitirse y diferirse al mercado o regularse?

¿O acaso Internet debiera ser como los demás mercados, en los que el acceso es pago? Si imaginamos una ciudad, nadie cobra peaje por entrar a un barrio o a una zona. El precio de un bien (una cartera Gucci o un agua en el super chino) restringe la compra pero todos al menos pueden acceder y mirarla, ¿Pero es esto equiparable a Internet? ¿Es asimilable a la penalización que hacen los bancos de los clientes más pobres (bueno, que pagan un pack más barato), a quienes hacen esperar más? Uno de los problemas es la oferta inelástica, los prestadores no pueden ser ilimitados, y uno de los problemas son los acuerdos que podrían limitar la competencia.

Las discusiones se replican intra plataforma. ¿Debe Twitter privilegiar cierto contenido por sobre otro? ¿Al final Facebook solo nos muestra aquello con lo que tenemos afinidad? ¿Qué impacto tiene esto? Al menos, uno espera transparencia en los algoritmos.

“La idea de una internet abierta apunta a enfocar en los resultados más que en los medios, e implica que todos los usuarios sean tratados de la misma manera (incluyendo a los generadores de contenidos o servicios). Es la igualdad de trato hacia los usuarios la que garantizaría su plena libertad para acceder o transmitir los contenidos que prefieran. Internet como una plataforma abierta, global e interoperable para el libre tránsito de contenidos”, remata Fontanals.

 

 

 

 

Algunas fuentes citadas:

-http://papel.revistafibra.info/la-neutralidad-la-red-zero-rating/

-http://research.rewheel.fi/zero-rating/

-http://www.comentariosblog.com.ar/2017/12/01/de-foe-a-friend/

-http://research.rewheel.fi/insights/?tags=zero-rating

-https://www.theverge.com/2017/11/22/16691506/portugal-meo-internet-packages-net-neutrality-ajit-pai-plan

-http://www.lanacion.com.ar/2088470-el-verdadero-costo-de-tener-whatsapp-gratis

Comentarios

  1. Enrique Augusto Muñoz Soerensen

    Vengo a abrir el debate y diferir absolutamente con esta frase. “En la práctica, la bonificación a Whatsapp implica una restricción de otros conusmos para los planes con datos más caros, que suelen recaer sobre la población de menores recursos.”
    En la práctica, la poblacion de mayores recursos cuenta con planes de datos que raramente agotan, con esta medida no se les mueve el amperímetro. En cambio los de menores recursos muchas veces quedaban incomunicados el último tramo del mes. Bajo esta modalidad los más desfavorecidos pasan a poder usar íntegramente su plan de datos -o la recarga de saldo- para la visualización de otros contenidos teniendo la posibilidad de comunicarse libremente con familiares y amigos.
    Y voy más lejos, no es ningún secreto que servicios que para algunos es un hecho, en los barrios precarios es un lujo, como ejemplo el gas natural para unos y garrafas para otros, en telecomunicaciones se profundiza más la brecha ya que ningún proveedor de servicios alámbricos entra a estas zonas, obligando a los residentes a utilizar servicios inalámbricos más costosos (TV satelital y telefonía móvil). Si se tiene en cuenta eso, cualquier usuario puede entrar en su teléfono y ver el consumo de datos en Wi-Fi que hizo con Whatsapp, y al hacerlo nos damos cuenta como el Zero rating es para ciertos sectores más vulnerables, un auténtico subsidio a un servicio que alguno puede considerar como un derecho adquirido: comunicarse sin límites con familiares y amigos. Y no solo eso, si no que se trata de un subsidio de iniciativa privada, nacido de la competencia de mercado que marcó la ley de portabilidad numérica.

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