Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Arriba

Sin Comentarios

Ya se usa la tecnología para escanear el cerebro de los trabajadores

| El 01, May 2018

“Olvidate del escándalo de Facebook”, titula el South China Morning Post. Ahora están minando datos a escala industrial directamente de los cerebros de los trabajadores. Con los nuevos cascos, se puede conocer el estado emocional del empleado en la línea de producción, en el ejército o como conductor de trenes.

El control y monitoreo al trabajador

Según un modelo de management el trabajador precisa estar controlado, ser una pieza del engranaje y responder a las órdenes de la empresa u organización. Para otro es mejor que tenga mayor libertad. Pero cuánto de ese control es legal y afecta su intimidad es fruto de disputas y más ahora cuando la tecnología ha avanzado un paso más allá.

Ahora China aprobó el uso de cascos para monitorear la actividad cerebral del trabajador y así conocer su estado de ánimo, relata el periodista Stephen Chen en el diario South China Morning Post. Estos datos permitirán ajustar el ritmo de producción y rediseñar los procesos de la compañía en pos de una mayor eficiencia, para reducir las pausas y el stress.

Hangzhou Zhongheng Electric es solo un ejemplo de una aplicación de vigilancia cerebral a gran escala; los dispositivos se esconden bajo un casco de seguridad común o gorras que forman parte del uniforme, pasan desapercibidos, pero su bajo peso no les impide monitorerar en forma permanente las ondas cerebrales del trabajador y transmitirlas a la computadora central.

Allí se analizan los patrones de datos recolectados por los sensores del casco del trabajador y con la ayuda de una computadora precargada con algoritimos e inteligencia artificial se puede conocer los picos emocionales, depresión, ansiedad o furia que un trabajador experimenta.

La tecnología se usa ya en el mundo pero al parecer China es la primera en aplicarla a una escala sin precedentes en fábricas, transporte público y empresas estatales, para garantizar la seguridad y mejorar la eficiencia y competitividad en la producción. 

Por ejemplo, esta tecnología de monitoreo del estado del ánimo del trabajador ya se usa en la empresa distribidora eléctrica de Hangzhou, Zhejiang Electric Power, adonde ha incrementado las ganancias a 2 billiones de yuans (US$ 315 milliones) desde el año 2014, según el funcionario a cargo del “programa de vigilancia emocional” de esa compañía. Así cumplimos estándares más altos, pero se negó a dar mayores detalles del programa.

Zhao, un gerente de Ningbo Shenyang Logistics, también reconoció que su empresa usa dispositivos para monitorear la capacitación de los nuevos trabajadores; los sensores cerebrales se integran a su casco para simular distintos escenarios que pueden encontrar en sus tareas diarias:

“Esto redujo significativamente el número de errores que nuestros trabajadores cometen”, aclaró el funcionario, “porque mejora el entendimiento entre la empresa y la compañía”, al explicar su sistema de control y realidad virtual.

Uno de los principales centros de investigación y desarrollo es la compañía Neuro Cap, aparentemente ligada a las neurociencias, fundada por el Estado chino, en la Universidad de Ningbo. De allí el programa de vigilancia cerebral se implementó a una docena de fábricas y negocios.

Una profesora explicó que un empleado con un estado emocional alterado que esté en un puesto clave podría afectar la línea de producción entera y así afectar su seguridad así como la de otros, lo que justifica, según su visión, el programa de vigilancia:

“Cuando el sistema detecta una anomalía emite una alerta, y el gerente le pide al trabajador que se tome el día o lo traslada a otro puesto. Algunos trabajos requieren alta concentración, no hay lugar a errores”, expresó la profesora.

Si bien algunos trabajadores expresaron desconfianza al creer que podían leer sus mentes, y generó cierta resistencia al principio, luego se acostumbraron al dispositivo en el casco, ya ni lo notan; “tras un tiempo se adaptaron, se ve y siente solo como un casco de seguridad, así que lo visten toda la  jornada laboral”.

 

 

El dipositivo también se aplica a pilotos, conductores de trenes (motormans) y áreas de transporte: “Esto significa que los pilotos tendrán que sacrificar algo de su privacidad en aras de la seguridad pública”.

Qiao Zhian, un profesor de psicología aplicada al management  en la Universidad de Beijing expresó que si bien la tecnología de vigilancia cerebral podría tornar al trabajador y a la industria más competitiva también podría ser un mecanismo de abuso al violar la privacidad, como una policía del pensamiento:

“Al momento no hay ley o regulación que limite el uso de estos equipos en China. El empleador puede tener un fuerte incentivo para maximizar sus ganancias, y usualmente los trabajadores están en una posición débil como para negarse”, dijo. “Vender los datos de Facebook ya es bastante malo pero esta vigilancia cerebral puede llevar el abuso a un nuevo nivel”.

Los legisladores deberían empoderar a los trabajadores para limitar esta tecnología de vigilancia y control emocional, en protección de sus intereses, opinó el profesor Qiao. “Esto no debería usarse para obtener ganancias”. Fuente.

En Argentina, una tecnología de ese tipo violaría aspectos básicos que hacen a la privacidad del trabajador. Por el momento ya hay limitaciones para instalar cámaras de vigilancia y micrófonos en el puesto de trabajo, y con mayor razón una medida tan invasiva como la descripta.

Desde ya, un sistema así no es compatible con las reglas y principios de la normativa laboral argentina por un tema de razonabilidad: se pueden obtener resultados pero sin ese nivel de afectación a la privacidad de un trabajador.

Dejar un comentario