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El Conurbano sufre una invasión de ardillas que contagian enfermedades

| El 06, Ago 2018

Por si algo faltaba en estas latitudes sureñas, entre causas judiciales resonantes, inflación y una caída en la actividad económica es la invasión de ardillas asiáticas con leptospirosis que ahora pululan en el conurbano bonaerense.

La plaga de las ardillas conurbas

En los años ’70, trajeron a Luján la ardilla de vientre rojo (Callosciurus erythraeus). Pero se escaparon de las jaulas y se reprodujeron. Si bien son simpáticas, estos roedores transmiten parásitos y enfermedades graves. Pero no solo tiene en vilo a médicos sino a empresas de cable (porque roe el cableado) y a productores hortícolas (les encanta masticar la corteza de árboles y plantaciones frutales).

Ahora este animal exótico se ha dispersado en distintos puntos del país y como no tiene depreadoras naturales también reside en Escobar, Arrecifes, 25 de Mayo, Capitán Sarmiento, Salto, San Miguel, Daireaux, San Antonio de Areco, Berazategui, Moreno y Lobos.

Según estudios del Grupo de Ecología de Mamíferos Introducidos de la Universidad Nacional de Luján, la población de esta ardilla supera los 100 mil individuos a lo largo de 2186 kilómetros cuadrados, un área que equivale a diez veces la Ciudad de Buenos Aires. También se detectó en parques de la Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Córdoba y Santa Fé.

El traslado y liberación de ardillas es ilegal y, por lo tanto, es considerado un delito. Las ardillas también colonizan nuevas áreas por sus propios medios, moviéndose fundamentalmente por áreas arboladas, incluyendo cortinas de árboles, y cables.

 

 

Las ardillas de Pallas son diurnas y construyen dos nidos de hojas de 7 a 18 metros sobre el suelo, y, con menor frecuencia, madrigueras subterráneas. Al igual que muchas otras ardillas, se ha observado que almacenan bellotas en el otoño. Las ardillas hacen llamadas para advertir a los vecinos de los depredadores. Las ardillas macho también hacen fuertes llamadas antes y después del apareamiento. Ver más acá.

 

fuente: OPDS

 

Un potencial problema es que las ardillas transmiten la enfermedad bacteriana leptospirosis. Por tal motivo, en caso de ver alguna, no tocarla ni alimentarla. La bacteria se contagia or estar en contacto directo con la orina de un animal infectado, o con agua y/o ambientes contaminados con ese fluído, alerta el organismo encargado de la protección del medio ambiente en la PBA.

Pero como la bacteria sobrevive en lugares húmedos y protegidos de la luz, el riesgo de contraerla aumenta si se producen inundaciones o al desarrollar actividades recreativas en ríos, lagos, lagunas, arroyos (como nadar, pescar, acampar, o realizar deportes náuticos). Si se percibe un cuadro gripal y se estuvo en zona de riesgo, ver al médico. En caso de avistar ardillas de vientre rojo informar en el municipio o llamar al 0800-222-1362 (OPDS), 0221-429-5206 o 429-5236. O por email a florayfauna@maa.gba.gov.ar

En general la ardilla de vientre rojo se alimenta de semillas y frutos, muchos de los cuales son producidos para consumo humano, como cítricos, nueces, duraznos, higos, kiwis, manzanas y peras. También roeen los sistemas de riego y cableado, ya que con sus filosos dientes carcomen mangueras, cables de electricidad, televisión y telefonía y transformadores eléctricos.

 

 

 

 

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