¿Me pueden prohibir el celular en la escuela o en el trabajo?

Reglamentación del uso del celular en ámbito escolar y laboral

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En Argentina hay más de un celular por habitante, es un país muy rico ¿? Desde una edad más temprana se comienza a usar y hoy ya no son celulares sino computadoras móviles, smartphones, cuyo uso plantea dilemas tanto a nivel educativo como laboral. ¿Pueden prohibir el uso del celular en el trabajo o en la escuela?

 

Reglamentación del uso del celular en la escuela

En una escuela de Arrecifes (Provincia de Buenos Aires) se prohibió el uso de teléfonos celulares. Los alumnos deberán dejarlo en una caja antes de entrar al aula. “Hace años venimos trabajando en enseñarles a los alumnos cuándo se puede usar y en que momento no es necesario”, explicó al medio TN Laura Lema, la vicedirectora de la escuela. Al respecto, la vicedirectora indicó que muchas veces son los propios alumnos quienes padecen diferentes problemas relacionados a la publicación de contenido en las redes sin su consentimiento.

“Los chicos estaban disconformes porque se tomaban fotos y se usaban de una forma que no correspondía”

 

la prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas públicas del país, una de las promesas de campaña del presidente Emmanuel Macron, pero que la oposición considera inútil. ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, calificó el texto de “ley para el siglo XXI, una ley sobre la revolución digital”, dijo en el Parlamento.   alumnos de entre 6 y 15 años en los recreos, los pasillos, en el horario de almuerzo y cada momento de esparcimiento que se presente.
La ley es una respuesta a muchos padres, preocupados porque sus hijos se pasan horas mirando las pantallas de sus teléfonos y por el aumento de los casos de acoso a través de internet.

En Argentina la educación se regula a nivel provincial, con lineamientos federales, con un umbral mínimo. Así, cada provincia regula el uso del celular en la escuela. Misiones, Santa Fe y Mendoza básicamente mandan a tener apagado el celular durante el horario de clase. Santa Fe implementó un programa educativo llamado “Tramas Digitales” en la incorporación de las tecnología en el aula. Pero la mayoría de las provincias no tienen reglamentación, y tampoco impiden el uso del celular. A nivel privado varía si hay un reglamento escolar.

En la ciudad de Buenos Aires no hay restricción expresa para usar el celular dentro del aula. Incluso algunas escuelas han optado por integrarlo a las actividades escolares. Finalmente, la Provincia de Buenos Aires derogó la Resolución N° 1728/2006 que limitó el uso de equipos móviles y dispositivos tecnológicos en horario escolar. Por ende, estaría permitido.

En Olavarría, escuela primaria 81, los alumnos de 5° año aprenden fracciones a través de juegos grupales que incluyeron el uso del celular en su clase de matemática.  Los chicos escanean con su celular un código QR pegado al pizarrón donde les aparece una operación a resolver y tres soluciones posibles asociadas a distintos lugares de la escuela. Si la resolución de los alumnos es la correcta, se los guía a un siguiente puesto en el que deben volver a escanear un código QR y continuar con los ejercicios, reportaron desde la Provincia.

Un prestigioso docente de química dio su testimonio a Derecho En Zapatillas: “Yo no permito si se distraen, pero a veces pido que lo usen para buscar algo o alguna cuenta o juego”, es decir, trata de integrarlo con las actividades del aula adonde se desempeña. Muchas escuelas optan por darle libertad, bajo ciertos parámetros, a cada profesor/a.

 

Regulación del celular en el ámbito laboral, ¿Pueden prohibir el smartphone en la oficina?

 

Lo primero a analizar es la razonabilidad. El trabajador tiene una serie de obligaciones laborales que varían según su puesto y empresa. Por ejemplo, un piloto debe estar atento a la cabina, un chofer ni hablar, hay regulación específica de ANAC y de tránsito. Un mozo en general debe prestarle atención a los comensales (ponele…). Y lo mismo un vendedor a quien entra.

Ahora bien, también es cierto que los momentos de ocio y de distracción incluso juegan a favor del trabajador, porque después podrían permitirle estar más concentrado. En tareas que no involucren la atención al público ni conducción de equipos sensibles (choferes por ejemplo), restringir el celular en lugar de medir el desempeño por otras variables podría ser perjudicial.

La regla entonces es la libertad: salvo que haya un reglamento específico de empresa o convenio colectivo, comunicado a los trabajadores en forma general, el trabajador puede usar libremente el celular en el ámbito laboral. Siempre y cuando cumpla con los objetivos y tareas a su cargo, porque de lo contrario ya es otro cantar.

En suma, es importante que cada empresa tenga un reglamento interno que especifique el uso adecuado del celular en el trabajo, con ciertas pautas de convivencia que incluso pueden incluir volumen de música, horarios, pausas y demás. Comunicarse e informarse es un derecho y salvo restricción expresa basada en un fin específico de su tarea (ej. cirujano) el trabajador debe poder hacerlo.

Un tema aparte es para los empleados y trabajadores gastronómicos, porque tocar el celular mientras cocinan implicaría volver a tener que lavarse las manos y demás. Por eso, salvo urgencia, muchos restoranes no lo permiten. Y para los mozos para que estén atentos y por un tema de presencia e imagen del lugar.

A nivel internacional, la Corte de Tenerife decidió que nada le prohíbe a los empleadores imponer restricciones para el uso de celulares por parte de sus empleados en los diferentes puestos de trabajo. Lo que sí es inadmisible para esa corporación es que al operario se le haya impuesto la máxima sanción sin que siquiera se demostrara que había afectado los rendimientos de la empresa por el uso de su teléfono móvil.

“(…) La empresa no valoró la situación personal del accionante ni su situación familiar, sino que optó por una irreflexiva prohibición e impuso la más severa sanción laboral. Además, no hubo un grado de correspondencia mínima entre la conducta y la severidad de la sanción”, dice la sentencia. Es decir, debe haber razonabilidad.

 

 

 

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