Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Arriba

Sin Comentarios

¿Qué tan beneficiosos son los probióticos?

| El 02, Ago 2018

Al hablar de probióticos se asume de inmediato que su ingesta trae beneficios para la  salud, de hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) los define como “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud en el huésped. Sin embargo, ciertas investigaciones han demostrado que los probióticos pueden no ser tan inocuos en ciertas poblaciones vulnerables.

Beneficios de los probióticos

Los probióticos son básicamente “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud en los humanos que los “hospedamos” [1]. Los probióticos están regulados en el código alimentario argentino y comprenden diversas bacterias de los géneros Lactobacillus, Streptococcus, Enterococcus, Bifidofacterium y Bacillus, además de hongos como Saccharomyces [2].

El probiótico más común es el yogur. Pero también los pepinos en conserva, pickles, miso, kombucha, y otros alimentos son fuentes de probióticos. Digamos que nuestro cuerpo los aloja y se produce una interacción que en general es positiva. ¿Pero conviene tomar suplementos extra?

Estos microorganismos ya forman parte de la microbiota intestinal habitual en humanos. Los probióticos se emplean para restituir el equilibrio de esta biota, principalmente, en casos de síndromes diarreicos o tratamiento con antibióticos. Así, se obtuvieron buenos resultados con el uso de probióticos en diarrea asociada a antibióticos, enterocolitis necrotizante [3], disminución del colesterol y triglicéridos [4], entre otros problemas de salud.

A diferencia de un medicamento o suplemento vitamínico, los probióticos son microorganismos vivos y, por lo tanto, poseen proteínas, carbohidratos y otras moléculas que pueden interactuar con las del huésped y generar respuesta inmune. Además, tienen la capacidad de captar material genético de otros microorganismos [5] y pueden actuar como patógenos oportunistas en pacientes con compromiso inmunitario, como sucede con cualquier otro miembro de la microbiota habitual humana.

 

Posibles efectos adversos de los probióticos

En el año 2002, la OMS y la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), publicó un informe que señalaba “los probióticos pueden ser responsables, teóricamente, de cuatro tipos de efectos adversos: infecciones sistémicas, actividades metabólicas perjudiciales, estimulación inmune excesiva en individuos susceptibles y transferencia de genes” [6].

La literatura científica describe casos de efectos adversos de probióticos en ciertos pacientes vulnerables o que luego se enferman, es decir, en pacientes inmunodeprimidos. Estos pacientes con “defensas bajas” deberían tener cuidado al tomar probióticos.

Muñoz y colaboradores describieron 3 casos de fungemia por Saccharomyces cerevisae (se llama así porque se usa en la fermentación de la cerveza, el pan y el vino) en pacientes internados en una Unidad de Cuidados Intensivos. Todos tenían en común el tratamiento previo con el probiótico Saccharomyces boulardii (el cual es microbiológicamente indistinguible de S. cerevisae).

 

 

El Saccharomyces boulardii es probablemente seguro para la mayoría de los adultos durante un máximo de 15 meses. En raras ocasiones, podría producir infecciones por hongos que pueden propagarse a través del torrente sanguíneo a todo el cuerpo (fungemia). [6 bis]

Las pruebas moleculares determinaron que el Sacccharomyces probiótico y las cepas aisladas de la sangre de los pacientes, eran idénticos. Los autores adicionalmente hicieron una revisión de la literatura y hallaron antecedentes de pacientes con fungemia por  S. cerevisiae por uso de probióticos, varios de los cuales fallecieron [7].

En otra publicación Vahabnezhad y colaboradores, reportaron un caso de bacteremia por Lactobacillus rhamnosus, en un adolescente de 17 años con colitis ulcerativa en tratamiento con corticoesteroides e infliximab, quien  desarrolló fiebre y escalosfríos una semana después de comenzar a ingerir el probiótico Lactobacillus rhamnosus GG [8]. Otro caso de septicemia asociada al uso del probiótico  L. rhamnosus fue publicado en 2008 en un paciente diabético de 54 años [9].

Como se puede observar, los casos de infecciones asociadas a probióticos ocurren en pacientes con enfermedades de base y/o inmunosupresión.  En tal sentido, Land y colaboradores,  afirman que “estos reportes no desaconsejan el empleo de Lactobacillus y otros agentes  probióticos pero deben servir como recordatorio de que los probióticos pueden causar infecciones invasivas en ciertos grupos poblacionales” [10].

 

Contribución de los probióticos a la resistencia de los antibióticos

Las bacterias utilizadas como probióticos no contienen, o al menos no deberían contener, genes transferibles de resistencia a antibióticos  debido a que la ausencia de resistencia adquirida a antimicrobianos, es uno de los primeros criterios de seguridad para ser considerados como candidatos a probióticos [11].

Al consumir probióticos también se están ingiriendo ácidos nucleicos. Es factible que in vivo pueda ocurrir intercambio genético entre las  bacterias de la microbiota humana y los microrganismos probióticos ingeridos.

Al respecto, en una investigación se demostró, por primera vez, la transferencia de un gen de resistencia al antibiótico vancomicina, desde Enterococcus al probiótico Lactobacillus acidophilus de origen comercial tanto in vitro como in vivo en un modelo animal utilizando ratones [12], es decir, si bien inicialmente los probióticos no pueden transferir ningún gen de resistencia, podrían adquirirlo y posteriormente diseminarlo a otras bacterias.

 

Los probióticos en Argentina y su regulación según ANMAT

Los probióticos deben inscribirse como todo alimento, requisitos acá. Según la ANMAT, el el intestino es uno de los órganos metabólicamente más activos del cuerpo humano, y juega un papel muy importante en la nutrición y en la salud.

Entre los distintos componentes de la microflora intestinal se encuentran algunas bacterias
(bifidobacterias y lactobacilos) que impiden el crecimiento de las nocivas para la salud humana y, por ello, en la actualidad hay un gran interés en mejorar el desarrollo de las que son benéficas, disminuyendo así el crecimiento de las potencialmente patógenas.

Y aclaran que ningún organismo elabora bacterias, es decir, no las genera, simplemente éstas se hospedan en nuestro intestino. Su incorporación es siempre externa.  Durante la vida intrauterina, la luz intestinal permanece estéril pero la colonización comienza inmediatamente
luego del nacimiento y alcanza una estabilidad duradera hacia el primer año de vida.

Dicha estabilidad puede ser alterada durante episodios de infecciones intestinales, tratamientos antibióticos, inmunodeficiencias transitorias o crónicas y en la vejez. La flora intestinal está siempre activa y se renueva aproximadamente cada 48 horas. Un factor
externo que incide en la composición de la flora es la dieta y esto es particularmente evidente
durante la lactancia.

Existen 3 estrategias alimentarias que promueven el mantenimiento de un equilibrio massaludable de la microflora intestinal, consistentes en la alteración beneficiosa de su composición,mediante el incremento de las cantidades de bifidobacterias, de lactobacilos o de ambos basadas en la utilización de prebióticos, probióticos y simbióticos.

Según el organismo, los probióticos son microorganismos vivos reconocidos como habitantes normales del intestino  humano que, al ser ingeridos, potencian las propiedades de la flora intestinal.

 

 

Los prebióticos son ingredientes alimentarios (hidratos de carbono no digeribles) que poseen un efecto favorable sobre la flora intestinal ya que estimulan selectivamente el crecimiento de bacterias benéficas. Y los simbióticos son la combinación de pre y probióticos.

Tanto los prebióticos como los probióticos son considerados alimentos funcionales, y se definen, como aquellos que contienen un componente, sea o no un nutriente, que afecta una o varias funciones del organismo en forma específica y positiva, promoviendo un efecto fisiológico que va más allá de su valor nutritivo tradicional.

En 2011, el Código Alimentario Argentino incorporó el artículo 1389, el cual quedó redactado:

Con la denominación Probióticos, se entiende los microorganismos vivos que, administrados en
cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud del consumidor. Para que
una cepa pueda ser utilizada como ingrediente probiótico para alimentos deberá
cumplir con el siguiente protocolo de Evaluación de un Probiótico como ingrediente
para Alimentos:
I. Requisitos Mínimos
1. Identificación de la cepa (Género/especie/ subespecie)
Los análisis para la identificación de la cepa deberán ser llevados a cabo por
laboratorios reconocidos por la Autoridad Sanitaria o internacionalmente mediante
metodología validada.
El método recomendado para la identificación de las cepas de probióticos por
técnicas moleculares es el de la secuenciación del 16SrDNA obtenido a partir del
16SrRNA, de acuerdo con: “Sambrook, J. and D. W. Russell. 2001. Molecular
Cloning: A Laboratory Manual, Third ed. Cold Spring Harbor Laboratory Press, Cold
Spring Harbor, NY”.
2. Caracterización “in Vitro” e “in Vivo”
• Resistencia gástrica: ensayo realizado como indicador de que la cepa podrá
atravesar la barrera biológica estomacal, arribando viable al intestino. Deberá
observarse supervivencia de la cepa en una solución gástrica simulada, a 37º C y
en condiciones estandarizadas (tiempo y pH).
• Resistencia a bilis: ensayo realizado como indicador de resistencia de la cepa a
esta barrera biológica del organismo, presente a nivel de duodeno. Deberá
presentar capacidad de desarrollo en un medio de cultivo adicionado de bilis bovina
al 0,3% (entendida como la concentración fisiológica), a 37º C y en condiciones
estandarizadas (medio de cultivo y tiempo).
• Resistencia a lisozima (opcional): ensayo realizado como indicador de que la cepa
podrá sortear esta barrera biológica presente en la boca (saliva) e intestino
delgado. Deberá presentar capacidad de desarrollo en un medio de cultivo
adicionado de lísozima, a 37º C y en condiciones estandarizadas (concentración de
lisozima, medio de cultivo y tiempo).
3. Ensayos “in Vivo” e “in Vitro” que demuestren el(los) efecto(s) probiótico(s)
adjudicado(s) debidamente documentados y respaldados en estudios efectuados
por organismos nacionales y/o internacionalmente reconocidos.
4. Seguridad La cepa probiótíca no debe ser riesgosa para la salud. La bacteria no
deberá presentar o promover la translocación bacteriana (pásaje de bacterias del
intestino más allá de los nódulos mesentéricos) en las concentraciones en que se
encuentra en el alimento. Puede ser medida sembrando en placas agarizadas
muestras de sangre y de homogenizados de tejidos de nódulos linfáticos
mesentéricos, bazo e hígado de animales de experimentación. Además se
realizarán las pruebas complementarias descriptas en el punto II.
II. Pruebas Complementarias para Garantizar la Seguridad de la Cepa
• Resistencia a antibióticos: ensayo realizado como indicador de la presencia de
cepas portadoras de genes de resistencia. Visto que la diseminación de antibióticoresistencia
puede reducir las posibilidades terapéuticas en enfermedades
infecciosas, se deberá determinar la presencia de resistencia transferible en cepas
que serán usadas para consumo humano. Las cepas no deberán ser portadoras de
genes de resistencia a antibióticos.
• Actividad hemolítica: ensayo realizado como indicador de la presencia del factor
de virulencia responsable de actividad hemolítica. Dicho factor es utilizado
principalmente por ciertos microorganismos como fuente de hierro, motivo por el
cual causa anemia y edema. Deberá estar ausente en bacterias probióticas.
• Producción de toxinas: las cepas probióticas no deberán producir toxinas. La
toxicidad de las cepas hacia la mucosa del tracto gastrointestinal es considerada un
importante aspecto de seguridad. La toxicidad aguda se determina comúnmente en
ratones, durante el ensayo en el cual se suministra a los animales una determinada
dosis de bacterias (equivalente a la dosis que contendrá el alimento) se observan
diariamente posibles cambios en la actividad y comportamiento de los mismos.
Después del ensayo, los animales son sacrificados para detectar existencia de
cambios patológicos visibles en órganos (estómago, porción dista) del ileum, cecum
y colon).
III. Identificación Comercial de la(s) Cepa(s) El producto se presentará
comercialmente en un envase bromatológicamente apto cuyo rótulo indique la
identificación precisa de la(s) cepa(s) que lo componga(n) y la concentración de
células viables de cada una de ellas (UFC/g) Con la denominación de Alimento con
Probióticos, se entiende aquel alimento con una carga de células viables que deberá
estar comprendida entre 106 y 109 UFC/g durante su período de duración mínima.
El producto se rotulará: “… con probióticos” llenando el espacio en blanco con la
denominación de venta del alimento correspondiente.
Los alimentos elaborados con probióticos serán autorizados, previa evaluación
satisfactoria de los ensayos “in Vivo” con el alimento tal cual se va a consumir, que
demuestren la funcionalidad que se le atribuye a la(s) cepa(s) probiótica(s) que
contiene, de una Comisión Evaluadora integrada por profesionales especializados
pertenecientes a la Autoridad Sanitaria o a los que ésta designe a ese efecto para
cada caso particular.
La Comisión Evaluadora determinará si es necesario la repetición de los ensayos “in
Vivo” para aquellos alimentos en los cuales se demuestre que una modificación en
la composición del alimento, sobre el cual se llevaron a cabo los ensayos “in Vivo”,
no altera el o los efectos probióticos que se intentan demostrar.

Algo de marketing…

En Argentina hubo polémica por las publicidades de Actimel, que es una leche fermentada entre cuyos ingredientes se encuentra un microorganismo (el Lactobacillus casei inmunitass). Para algunos este probiótico sería equiparable a cualquier yogur del mercado, si bien tiene un precio muy superior. Y desde un punto de vista estrictamente nutricional, serían necesarios tres potecitos para alcanzar un simple vaso de leche [12 bis].

Sin embargo, tampoco sería cierto que sea perjudicial: dos equipos investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y de la Universidad de La Laguna (ULL) que han realizado estudios sobre los beneficios funcionales de Lactobacillus Casei DN 114001, que Danone fabrica como base de Actimel, negaron hoy que el consumo diario de este producto probiótico hace “vago” al organismo y avalaron sus propiedades beneficiosas. [12 ter]

De todos modos, al parecer, la publicidad fue exagerada porque la empresa de lácteos aceptó pagar US$ 21 millones por exagerar las propiedades saludables de su yogur Activia y la bebida láctea DanActive, equivalente de ActiMel en los Estados Unidos.

En las publicidades de ambos productos, la empresa asegura que las bacterias beneficiosas en su yogur Activia ayudan a aliviar el estreñimiento y que su bebida DanActive (como se conoce al Actimel en EE.UU. y Canadá) aumenta la inmunidad.  Pero la Comisión Federal de Comercio (FTC, en inglés) dijo que no hay sentencias científicas que avalen las bondades que la marca anuncia en sus publicidades [13 quater].

Así, se eliminará la publicidad que indica que estos productos ayudan a evitar resfriados y gripes, o la contribución que realizan en la regulación del tracto intestinal. Hasta el momento, no hay sentencias científicas que avalen las bondades que la marca anuncia en sus publicidades.

 

Qué tan conveniente es tomar probióticos

En la definición de probióticos de la OMS,  ya se le atribuye a estos una propiedad de salud  (“confiere beneficio para la salud”). Esta definición es la aceptada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos, recomendada por la Asociación Científica Internacional para probióticos y prebióticos, y  utilizada en la mayoría de las publicaciones científicas.

Sin embargo, hasta la fecha para la Autoridad Europea de Seguridad en Alimentos (del inglés EFSA) no está aceptado que los probióticos tengan propiedades de salud definidas ya que no existen  beneficios saludables mensurables [12].

A pesar de todas las publicaciones científicas que atribuyen beneficios a los probióticos, existen determinados grupos de riesgo que pueden desarrollar complicaciones. Son casos contados, infrecuentes, pero posibles y no se deben subestimar. Estos grupos de riesgo son los pacientes críticos ingresados en la UCI, niños críticamente enfermos,  pacientes postquirúrgicos, enfermos crónicos e inmunocomprometidos, siendo seguros en personas sanas [13].

Entonces, al considerar las evidencias se puede afirmar que los probióticos pueden tener efectos beneficiosos o adversos dependiendo de las condiciones de salud del individuo que los utilice. Por ende, siempre consultar con el médico de confianza.

 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.-  Health and Nutritional Properties of Probiotics in Food including Powder Milk with Live Lactic Acid Bacteria. 2001. [Disponible en “http://www.who.int/foodsafety/publications/fs_management/en/probiotics.pdf”]. Consultado el 25-07-2018.
2.- Rijkers G, De Vos W ,  Brummer R,  Morelli L, Corthier G, Marteau P. 2011. Health benefits and health claims of probiotics: bridging science and marketing. British Journal of Nutrition, Volume 106 (9): 1291-1296.

3.- Guthmann F, Kluthe C, Bührer, C. 2010. Probiotics for prevention of necrotising enterocolitis: an updated meta-analysis. Klin Padiatr 222: 284-290.
4.- Yadav R, Khan SH, Mada SB, Meena S, Kapila R, Kapila S. 2018. Consumption of Probiotic Lactobacillus fermentum MTCC: 5898-Fermented Milk Attenuates Dyslipidemia, Oxidative Stress, and Inflammation in Male Rats Fed on Cholesterol-Enriched Diet. Probiotics Antimicrob Proteins. May 13. doi: 10.1007/s12602-018-9429-4.
5.- Mater D, Langella P, Corthier G, Flores M. A probiotic Lactobacillus strain can acquire vancomycin resistance during digestive transit in mice. 2008. J Mol Microbiol Biotechnol.14:123–127.

6.-  Doron S, David R. Snydman  Risk and Safety of Probiotics. 2015. Clin Infect Dis. 60: S129–S134.
7.- Muñoz P, Bouza E, Cuenca-Estrella M, Eiros JM, Pérez MJ, Sánchez-Somolinos M, Rincón C, Hortal J, Peláez T. Saccharomyces cerevisiae fungemia: an emerging infectious disease. 2005. Clin Infect Dis. 40(11):1625-34.
8.- Vahabnezhad E, Mochon AB, Wozniak LJ, Ziring DA. Lactobacillus bacteremia associated with probiotic use in a pediatric patient with ulcerative colitis. 2013. J Clin Gastroenterol. 47(5):437-9.
9.- Zein EF, Karaa S, Chemaly A, Saidi I, Daou-Chahine W, Rohban R. Lactobacillus rhamnosus septicemia in a diabetic patient associated with probiotic use: a case report. 2008. Ann Biol Clin (Paris). Mar-Apr;66 (2):195-8.

Santino I; Alari A; Bono S; Teti E; Marangi M; Bernardini A; Magrini L; Di Somma S; Teggi A (2014). “Saccharomyces cerevisiae fungemia, a possible consequence of the treatment of Clostridium difficile colitis with a probioticum”. Int J Immunopathol Pharmacol. 27 (1): 143–46. doi:10.1177/039463201402700120. PMID 24674691.

10.- Land MH, Rouster-Stevens K, Woods CR, Cannon ML, Cnota J, Shetty AK. Lactobacillus sepsis associated with probiotic therapy. 2005. Pediatrics.115 (1):178-81.
11.- Saarela M, Mogensen G, Fondén R, Mättö J, Mattila-Sandholm T. Probiotic bacteria: safety, functional and technological properties. 2000. J Biotechnol. 84(3):197-215.
12.- Guidance on the implementation of regulation N°1924/2006 on nutrition and health claims made on Foods. Conclusions of the standing committee on the food chain and animal health Ernahrung/Nutrition 31, 468- 472.
13.- Tolin H. ¿Son seguros los probióticos?. El probiótico. [Disponible en: “https://www.elprobiotico.com/son-seguros-los-probioticos/”] Consultado el 27-07-2018.

Dianny M

Dejar un comentario