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Un Comentario

La curiosa historia de Elvira y un comandante africano

| El 08, Jul 2018

Una historia de amor, pasión, intrigas y romance. Con ella, una jubilada argentina que disfruta de las tardes de sol entre Chacarita y Colegiales pero sueña con un comandante africano, su amor, “Mi gran amor nigeriano”.

Una historia de amor internacional

Elvira, de 74 años, se abrió una cuenta de Facebook. Ayudada por su nieta, Marina, ansiaba conocer a algún hombre apuesto. Un día, recibió un mensaje de un hombre de África, muy elegante.

Mutumbo, así decía su perfil en su Facebook, es militar internacional destinado a la base de Siria Alepo, por razones humanitarias. Le mandó fotos a Elvira posando con su rifle.
Elvira estaba contenta de poder practicar inglés, chat va chat viene, él le pedía fotos. Y cada tanto le mandaba corazoncitos. Un día llega Lidia, hija de Elvira, y le pregunta: “-¿Con quién hablás, mamá?”
“-Con nadie, con nadie”.
Un mes más tarde, Mutumbo ya sabía adonde le gustaba vacionar a Elvira, qué le gustaba comer, qué música escuchar (los románticos de Juan Gabriel) y le mandaba fotos acordes. Elvira estaba… ah, estaba enamorada. La distancia, paradójicamente, aumentaba su ilusión de conocerlo.
Un día, mientras Elvira estaba viendo el programa de Mirtha (lo ve religiosamente), suena el aviso de chat de Facebook, el alerta. “Qué raro, piensa Elvira, me habré olvidado de apagar la compu”. Es Mutumbo.
[Continuará] [facebook chat] —Elvira, Elvira, you there?
—Hello Mutumbo, my baby
—Darlin I miss you so much 💋❤
—me too baby, my sweet prince
—Today I almost die
—Whattt
Mutumbo le cuenta del tiroteo, de que fue herido en una pierna al rescatar a uno de su tropa en Siria, pero de que ese acto heroico fue necesario para tener la confianza del batallón. Y de que eso le dio ganas de su regazo, apoyar la cabeza al ver una película, juntos…
Pronto, pronto, le dice Elvira. Pronto nos podremos juntar, mientras piensa en lo que sube el dólar y que está pensando como hacer para comprar el pasaje a Madrid, donde al menos tiene casa adonde quedarse, la de su prima.
—And your leg, darling? how is it?
—Going to hospital, le dice Mutumbo, I will be ok
… Se despiden con 🥰 y cortan. Al día siguiente Elvira le escribe. No contesta. Bueno, será mañana. Tampoco. Se empieza a desesperar. Pero no quiere contarle a nadie, Mutumbo es su secreto.
En la semana recibe la visita de su hija que la nota preocupada.
—Qué ta pasa Ma.
—No nada nada
—Tenés cara rara
—Es que quiero ir a España
—Con el grupo del centro de jubilados?
—No, sola
—¿Quééé´?
Su hija se va, sin creerle. Obviamente Elvira no le dijo nada de su amor. Elvira está muy preocupada. Se hace experta en Siria, en el conflicto internacional adonde trabaja Mutumbo. “¿PEro tendrán gasa en el hospital?”, piensa. “No debe tener señal, por eso no me escribe”.
Finalmente, un sábado a la noche, volviendo del chino de a la vuelta, Elvira escucha el ruido del chat al abrir la puerta de la cocina. Tira las bolsas, se le rompe la mermelada pero no le importa. Ella lo sabe, su comandante le está escribiendo.
[Esta historia, aclaro, es real porque se judicializó…] —Elvira, Elvira, my dear sweetie, wanna kiss you all the body
—Mutumbo, I want to see you
El comandante le explica que está recuperado y que por su acto heroico pidió autorización a su general para tomarse unas breves vacaciones.
Que Croacia tiene unas playas hermosas, que podrán ir juntos, hand in hand, a la playa. Elvira se emociona, piensa que le falta malla.
PEro para eso, le explica Mutumbo a Elvira, hace falta el permiso de las Naciones Unidas. Que Elvira tiene que escribirles para que le den el permiso.
—Write a letter?
—Yes Elvira, so that they will understand that is to marry you
—❤
—And where I write the letter???
—Write them, as soon as possible darling.
—What how?
Mutumbo le pasa el texto a Elvira por chat, y una dirección de las “naciones unidas”. Elvira manda el mail.
Al día siguiente, recibe una respuesta del mail adonde mandó la carta militarylicensesUN– … @gmail . com …
“Estimada Sra. Elvira…
Para acceder al trámite solicitado debe depositar la suma de US$ 3.800 en la cuenta bancaria…”.
—Elvira, my darling u there?
—Hello Mutumbo!!!
—Did they write you back?
—Yes!!!
—And what they said?

Elvira le cuenta todo a Mutumbo. Indeed, le responde, dice que son los pasos normales del trámite de licencia militar. Y le manda más fotos suyas, con el uniforme. Qué guapo.
Elvira no llega. Piensa en el dinero, en la playa, en España. En las vacaciones con Mutumbo tomados mano a mano de la playa y tras la larga caminata estar solos en las rocas, en algún lugar, con el ruido de las olas.
—Dont have that amount
—Oh darling no worry
Mutumbo le explica que sin el pago de la tasa de trámite él tiene que quedarse en Siria por unos seis meses más que es su contrato. Que la semana que viene hay malos pronósticos, que su vida corre peligro. Elvira se preocupa.
Justo la llama su hija. Directamente no la atiende. Es lunes al mediodía. El diariero de la esquina se sorprende al verla a Elvira corriendo así, sin saludarla. Justo enfrente pasa su hija, preocupada. Pero no la llama. Decide seguirla.
Ve que Elvira entra a la boca de subte. Su hija piensa: “Es esta o ninguna. Ahora voy a saber en qué anda mi mamá”. La sigue de lejos, a unos 50 metros. La ve pagar con la SUBE en Chacarita, se toma la BA para el centro.

 

 

Cuando la hija de Elvira pasa la SUBE por el molinete le salta sin saldo. Le avisa al guarda y le dice “Tiene que cargar, señora”. Mira la ventanilla, hay fila. “Mi mamá se me está yendo!!!!!”
“Lo siento, señora, no puedo dejarla pasar”.
La hija se dispone a saltar el molinete, es maestra así que está acostumbrada al trote… Ni bien pasa del otro lado, “Policía de la Ciudad, documentos por favor”.
“No no no estoy siguiendo a mi mamá”
—DNI por favor, señora
Les muestra el DNI
“Ya debe haber tomado el subte… La perdí”, piensa.
En eso suena el altoparlante del subte… “MEtrovías Informa”
“Por medida de fuerza gremial, informamos que la línea B se halla momentáneamente interrumpida”. Una horda de pasajeros sale de las vías, diciendo de todo. Al final de esa horda… Su mamá.
“Es mi día de suerte”, piensa. Elvira ni la vio. Las dos agentes ya la dejaron ir, tenían que concentrarse en los arrebatos. La sigue por Corrientes, Elvira se toma un colectivo.
“Taxi, Taxi siga a ese colectivo”
“Al 93?”
“No, al otro”
“OK”
Héctor, el chofer del taxi, es un crack. Logra seguir al colectivo por la Av. Corrientes, esquivar un choque y dejarla a hija, devenida detective privada, justo donde Elvira se baja, en Corrientes y Uruguay

[continurá] Hoy, sí, hoy, 10:10 AM, continúa “Mi gran amor nigeriano”.
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Carla Ritrovato 💚
@CarlangasOK
Despertarte y descubrir que @dzapatillas no continuó la historia de amor interesado, es como amanecer y descubrir que los reyes son tu vieja en cuatro.
Estoy aniquilada.
Aniquilada.
😫

Elvira se baja y camina por Corrientes. Vuelve por Paraná y pasa enfrente de una casa de pianos. Se queda mirando y entra a preguntar algo. Su hija maestra, Lidia, la sigue silenciosamente. No sabe cómo, pero trata de acordarse de las películas de espías.
Sale y toma Lavalle, pasa por el palacio de Tribunales y dobla en Libertad. En un momento su hija la pierde de vista, y al querer apurar el paso se choca con un abogado y le tira toda la carpeta con escritos y cédulas. “Perdone, perdone”. El tipo la mira y ella sale corriendo.
Finalmente Lidia la ve adentro de la joyería “ORO COMPRO PAGO MÁS”, la ve sacar una pulsera del metal macizo. La ve cuando le pagan. Se parapeta para que no la vea, igual mamá es medio chicata, piensa.
“Listo, acá la encaro, me hago la boluda y le pregunto, la van a terminar afanando encima!”.
Elvira la ve entrar, primero se sorprende, después se asusta, pero sonríe para disimular.
—¿Viniste a comprar una cadenita?, le pregunta a hija
Justo llega el encargado, “Sí, señora, le podemos pagar con dólares, serían en total US$ 2.200”.
—Mamá, no te hagás, ¿Para qué necesitás esa plata?
—Por Felisa, mi amiga del centro de jubilados, está enferma
Vuelven juntas charlando, hija guarda la mitad de la plata en el corpiño. Pasan por Doña Clara e hija la acompaña a Elvira a su casa, en Colegiales.
Ni bien llega, Elvira apaga la pantalla de la compu, no sea cosa que lo vea a Mutumbo, ni las fotos de Mutumbo.
—¿Te querés quedar corrigiendo acá?, le pregunta Elvira, te armo la mesita de la cocina y unos mates
—Bueno, dale
La compu está en el living, y justo esa tarde, había acordado charlar con su novio africano, apostado en combate en Siria. Tiene que alejar a hija.
Mientras su hija corrige con los mates, abre el chat, puntual, tras el emperifolleo de rigor, con su comdante africano, este le cuenta
— Tomorrow is important day, we are destined to combat chemical weapons
—Is it dangerous?
—Very very dangerous
—You have to leave
—I want to
—We will meet soon, I have the money, almost all
—Soon, very soon darling, on a paradise beach
De repente, justo detrás, su hija:
—MAMÁ CON QUIÉN HABLÁS???
Del susto, Elvira tira la computadora al piso. Se escucha el “chuiin broom”, se apaga.
—Ay, me asustaste, nena, hablaba con mi prima de España
(qué pensará Mutumbo que me fui del chat, piensa, espero no se haya ofendido)
Su hija la ayuda a conectar todo de vuelta pero la compu no enciende. Hija sabe lo hincha que se puede poner su madre cuando eso no anduvo, llamadas a cualquier hora, soporte técnico 24/7… Saca el celu y la llama a Marina, su hija y nieta de Elvira, su novio estudia sistemas.
—Perdoname, mami, sé que estás nerviosa por lo de Felisa. Ya arreglé, mañana viene Marina que tiene entrega de diseño y se queda a dormir con su novio que es de sistemas y te reconecta todo, querés?
—Bueno, sí, querida, les cocino algo rico
—Canelones, haceles canelones
Elvira aprovechó, al día siguiente, a pasarle el plumero a toda la madeja de cables de la compu. Casi no escuchó el timbre.
—Hola, Abu, él es Juli
—Hola, Maru, ah tenés nuevo amiguito…
—Hola, señora. Me dijeron algo de la compu, dice al tiempo que se saca la mochila.
Juli estudia sistemas, la conoció a Marina, de diseño industrial, en Ciudad Universitarias. Es capo gamer, linux al palo. Por filosofía. Se quedan a dormir. A la noche van a la terraza, los dos.
—¿Trajiste el encendedor?
—Sip
—¿Quedó bien la compu? Perfecto, le instalé un Ubuntu
—¿Pero lo va a saber usar?
—See, es una boludez. Y con el Firefox puede entrar a Facebook, ah, ok. ¿Solo finitos trajistes? Nah, hay más pero abajo, en la mochila
—LA noche está fresca pero “acampan” en la terraza. Se abrazan y miran las estrellas.
—Te estás dejando el pelo largo, Ju
—Nah, paja de ir a la peluquería nomás
—Pará, Maru, que nos va a escuchar tu abuela abajo, acá noooo
—Mi abuela está con la tele al mango, vení
(vuelcan la cerveza, ni se dan cuenta…)
La que sí se da cuenta es Elvira, pero pone la tele un poco más fuerte. Es medio sorda, además de chicata pero tiene re buen olfato. Y olió los finitos y todo. Ahh, “yo también quiero, para la fibromialgia, piensa, ¿Si les pido me convidan? Pero ahora no voy a subir…”.
Al día siguiente les hace el desayuno y se van volando, despertaron tardísimo y Marina casi pierde la clase. Un rato más tarde, Mutumbo:
—Darling, all is wrong here, situation very bad
—I need 500 more dollars
Le falta poco, un poco más de plata para encontrarse con su amor
Elvira a la cocina a hacerse un té. Y en eso ve una notebook que había traído Julián en la mochila. Aparte de la suya es otra, porque cada tanto arma y vende. Del apuro se la olvidó… En el momento, tiene un dejavù de cuando le pagan al ir a venderla.
Elvira lleva la compu de Julián a un local del barrio, que vende PC. Le dan US$ 600 y va al banco y deposita todo. El gerente le dice que como sus ingresos no son compatibles con la jubilación tiene que firmar…
—Sí, no hay problema, dónde firmo? Necesito transferirla afuera
—Mutumbo my love
—My sweet Elvira, how are you doing? Difficult times here, we are under attack
—Today the UN will receive the money
—Really?
—Yes
—And do you have the air ticket?
—Not yet
—Buy it buy it soon my tender little pigeon, we will fly away
“Re. Depósito por licencia extraordinaria, Lt. Mutumbo
En mi carácter de comisionado especial para la Organización Naciones Unidas en Siria le informo que el trámite ha sido iniciado. Para proseguirlo, debe depositar US$ 3.500 adicionales o quedará automáticamente cancelado”.
Elvira lee el mail y no lo puede creer, “de dónde saco esa plata. El pasaje aéreo lo compro con mi tarjeta en cuotas pero el resto. Voy a preguntarle a Felisa a ver si me presta, pero tendría que ir y bancármela una tarde…”.
—Hola, Feli
—Hola, Elvirita, ¿Qué contás?

—Perá perá Feli que me tocan el timbre en la cocina

—Abuu, cómo estás? Muack (Maru saluda con beso onomatopéyico) Julián está desesperado, no se dejó acá la compu?
—Ah no sé, fijate, yo no vi nada. Solo unos cigarrillos y les saqué uno…
—¡Abu!
Su nieta se va porque Julián está tratando de ver adónde está la compu. Por suerte le instaló un programa que ayuda a localizarla ni bien se conecte a una red de Wi Fi, será cuestión de tiempo…
Mientras, Elvira le cuenta a Felisa:
—Acá ando, nena, tengo a mi hija enferma
Francisco Lamarque, el gerente de sucursal del banco, estaba analizando un crédito UVA cuando entra el tesorero:
—Te acordás la señora de la otra vez?
—Sí
—Bueno, ahora volvió por otro depósito. Adiviná qué, tiene olor a faso…
—¿De cuánto?
—Por normativa del central no puedo, me compromete
—Es una donación!
—Por normativa del central no puedo, me compromete a mí
(le viene la imagen de Mutumbo en la trinchera)
—Me toman el depósito o los denuncio!!!!
—Consulte a @dzapatillas si quiere pero igual le aclaro que no…
Elvira chatea con Mutumbo, le explica las vicisitudes del sistema argentino, claro, si es de Nigeria, algo debe conocer o debe ser parecido. Mutumbo le pide que contacte de nuevo a la ONU a ver qué opción le dan. Esta vez él le corta, emergency call to take shelter. Bye, my love
Elvira sigue las instrucciones del segundo mail de la ONU, les transfiere con una de esas agencias que ubicó gracias a un chico de Senegal que vende en la calle. Se prueba los anteojos, le quedan bien, para la playa con Mutumbo, se imagina.
A la tarde, también saca el pasaje, se van a encontrar en Barcelona. Finalmente, piensa. Mañana le chateo a Mutumbo y le cuento todo, perá que le mando foto con mis anteojos, acomoda la webcam y justo suena el timbre.
—Me podés explicar qué es todo esto, mamá!!! ¿ESTUVISTE FUMANDO?
—Dejala, mamá!!!! Quién la interrumpe es Marina
Justo detrás llega Julián.
Marina agrega que Juli rastreó la PC y que el vendedor le dijo que ella se la vendió.
Elvira se desvanece
—Mamááá!!!!
—Abuuuuuu!!!!!!!!
Va a estar bien, dice el médico, fue solo una baja de presión.

“Biip biip” se escucha”. Elvira mueve los labios con los ojos entrecerrados: “Barcelonaaa”.

 

 

A todo esto, Juli revisa la PC y descubre todo. Lidia, su hija, decide hacer la denuncia penal por estafa, Elvira no quiere.
Días más tarde, ya en casa, descubre que Mutumbo no aparece más. La denuncia sigue tramitando pero con pocas chances de encontrarlo.
—No, mamá, no le pasó nada en combate, es todo una farsa. Pero tengo una buena noticia, le dice Lidia.
La hija sigue:
—Ya hablamos con Ber [marido de Lidia, yerno], te compramos un pasaje. Nos vamos todos a Brasil, Felisa también se viene. En compensación. ¿Te parece? Pero cualquier cosa rara que veas en la PC le avisás a Juli, eh.
La relación entre Maru y Juli va cada vez mejor. Y Elvira lo tiene como a un nieto más. Tanto que hasta le presta la terraza para algunos afters. A cambio, Juli se encarga de cuidarla. Un día, Elvira recibe un chat, “Hola, tengo una herencia muy importante y necesito su ayuda”.
Enseguida lo llama a Julián que justo estaba trabajando en su casa, que la adoptó medio de oficina hacker.
Juli ve el chat y le muestra un jugador de fútbol de la selección francesa, con reverse image search.
—¿Ves? ¿Es el mismo, no?
Al año que volvieron, Elvira la compra a Felisa otro pasaje pero en micro. Se van a encontrar con Geraldo y Luiz, dos jubilados conocieron en la playa en un punto medio, en Iguazú.
Julián y Maru ya conviven. Pero siguen visitando la terraza.

*** Saludan desde el escenario ****

Comentarios

  1. Giselle

    Me estafaron con el mismo modus operandi desde Costa de Marfil pero con otra temática. Estabamos cerrando un alquiler por 6 meses en Argentina. Me comentaron que ellos debían pagar la totalidad del alquiler por adelantado (unos 3000 dólares), les pasé mi cuenta bancaria y al otro dia me mandan un “recibo de depósito” pero diciendo que la transferencia estaba trabada (ya no recuerdo por qué) y que yo debia transferir por wester union unos 400 dólares para destrabarla. Siempre con mails enviados desde un Banco de allí. Se los transferí y al otro día me dijeron que faltaba un papel más que salia otros 400 dolares, y si no los enviaba yo ya iba a perder los primeros 400 y ellos los 3000. Volvía a caer!!! Hoy lo pienso y suena super ridiculo, pero en ese momento, luego de muchas negociaciones no parecía tan descabellado. Luego de 800 dólares perdidos tuve un momento de lucidez y empecé a googlear y me encontré con esta gran estafa… Pobre Elvira, pobre yo..

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