Un parto domiciliario que salió mal. Tribunal impone penas a los padres

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Comparto este caso simplemente para alertar sobre los riesgos de este parto domiciliario que salió mal, en donde no se tomaron los recaudos del caso. Es verdad que hay malas prácticas hospitalarias, de violencia obstetricia, casos muy graves. Pero es cuestión de abordar entonces esos temas y mejorar el sistema de salud, y no exponerse a un riesgo innecesario como pasó en este caso. Para algunos, el parto domiciliario no debiera ser una opción válida. En tanto algunas posturas consideran que sí debe ser una opción con toda la seguridad, tranquilidad y confianza que el sistema tiene para ofrecer.

El parto domiciliario irresponsable que finalizó en una condena penal a los padres

El caso español

Los hechos probados de la sentencia recurrida recogen que la acusada dio a luz en su casa el 1 de mayo de 2015, a la 5:50 horas, con la única asistencia de su marido, que nunca había presenciado ni asistido a ningún parto y carecía de conocimientos para prestar la asistencia necesaria.

Pese a que era un embarazo de alto riesgo, ambos decidieron, mucho antes, que el parto tendría lugar en casa, y sin asistencia médica. La niña nació y los padres –según los hechos probados- “decidieron no cortarle el cordón umbilical, no se procedió a la aspiración de las secreciones ni a la reanimación neonatal, no le dieron ningún alimento a lo largo del día ni la abrigaron”, publicó la web oficial del poder judicial español.

Aunque los dos acusados observaron que “la respiración de la recién nacida era cada vez más tenue a medida que pasaban las horas, que apenas se movía, ni lloraba, y que su vida corría peligro, continuaron sin prestarle los auxilios mínimos necesarios, conscientes de que si continuaban con su actitud pasiva se produciría la muerte de la niña”.

 

 

Sobre las 23:00 horas, “la niña ya no realizaba ni el más mínimo movimiento, y aun así, los acusados mantuvieron su actitud pasiva y en ningún caso requirieron la asistencia de los servicios sanitarios, sólo dejaron pasar el tiempo, sin hacer nada por salvar la vida de su hija hasta que el fallecimiento se produjo”. Hasta al día siguiente, “cuando estaban totalmente seguros del fallecimiento del bebé”, no fueron al Centro de Salud de Vecindario, donde ya solo pudieron certificar la muerte.

El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias que condenó a quince años de prisión como autores de un delito de asesinato a unos padres por dejar morir a su bebé recién nacida en su casa de Santa Lucía de Tirajana (Gran Canarias) en mayo de 2015.

En su recurso, el condenado alegaba, en primer lugar, la vulneración del derecho a la presunción de inocencia al entender que la condena carecía de toda base razonable, y, además, que los hechos probados podrían considerarse como un homicidio imprudente en lugar de un asesinato.

Respecto a la primera alegación, la Sala afirma que “ha existido prueba de cargo de la conducta pasiva del recurrente, sin atender a la niña y sin requerir ayuda médica, a pesar de que necesariamente, como ha reconocido en alguna de sus declaraciones, era consciente de la falta de atención que se prestaba a la recién nacida, y del riesgo creciente que ello determinaba para la vida de la misma”.

La Sala considera razonable la conclusión del TSJ de Canarias relativa a que la decisión de dar a luz en el domicilio, sin asistencia médica, supone la asunción de unos riesgos, especialmente para el recién nacido, que se incrementan si se decide y se acepta no cortar el cordón umbilical. “La presencia del acusado, padre de la recién nacida, en el mismo domicilio, le sitúa en una posición de garante que le obligaba a actuar para evitar un resultado altamente probable, como era la muerte de la niña, ante la inacción de su madre”.

Sin embargo, destaca el tribunal, ambos permanecieron pasivos sin cortar el cordón umbilical, no limpiaron las secreciones ni realizaron la reanimación neonatal, no abrigaron suficientemente ni alimentaron a la recién nacida a lo largo de todo un día, a pesar de que necesariamente se percataron, como ha reconocido el recurrente, de que su vitalidad disminuía progresivamente, sin requerir asistencia médica hasta que supieron que la menor había ya fallecido.

Sobre el segundo motivo, la alegación relativa al homicidio imprudente, la Sala indica que el recurrente “necesariamente sabía que el riesgo para la vida de la menor aumentaba con el transcurso del tiempo en las condiciones descritas, y sabía igualmente que su obligación como padre le imponía una actuación orientada a evitar el resultado de la muerte, que se presentaba como altamente probable”.

La Sala considera que “conociendo el riesgo jurídicamente desaprobado y la evidente obligación de garante, su pasividad es indicativa de la aceptación del resultado o, al menos, de su indiferencia hacia el mismo, por lo que concurren las exigencias del dolo eventual en los casos de comisión por omisión”.

Por otro lado, subraya el tribunal, no existe ningún dato que indique que el recurrente tenía razones serias para entender que la madre de la niña tenía controlada la situación, pues conocía la ausencia de experiencia y de formación sobre el particular.

 

La situación argentina sobre la ley de parto respetado

En Argentina hay una ley muy clara de parto respetado. A que el sanatorio o clínica den buena atención, como se define allí legalmente. Desde ya que según el principio de autonomía personal, se podría optar por un parto domiciliario. Sin embargo, en este caso, como mínimo debe haber información previa y tomar recaudos médicos y sanitarios.

Según María Pichot, “un trabajo de parto es un proceso fisiologico que reviste cierta complejidad. Ha de ser observado y no intervenido innecesariamente. Las personas somos seres complejos y parir es de por si un hecho extraordinario en la vida de madre y bebé”. Además, señala la labor de la ONG Dando A Luz que Dando a Luz conformada por un “grupo de mujeres dispuestas a modificar el actual sistema de atención del parto y el nacimiento, basado en la desigualdad, el abuso del poder médico y el desconocimiento de los derechos que asisten a los usuarios”.

Para Soledad Barruti, “todas las revisiones científicas muestran que los dos sistemas deben dialogar, el parto domiciliario y el institucional. No establecer una guerra entre uno y otro porque ahí aparecen los problemas.”

 

¿Es cierto que el parto domiciliario incrementa el riesgo?

Según algunos estudios estadísticos, dar a luz en casa supone más riesgo para el recién nacido que si el parto se atiende en el hospital. En concreto, se registran el doble de muertes neonatales cuando el alumbramiento ocurre en el domicilio (estudio realizado en Estados Unidos por el Maine Medical Center. Se trata de un metanálisis de diferentes estudios realizados en países desarrollados, en Europa y EE UU.).

Ahora bien, quizás esto puede implicar que el parto en el domicilio no necesariamente se hace conforme a las prácticas aconsejable, pero esto no puede significar prohibir esa práctica sino más bien darle un cauce adecuado y responsable, tal como debe ocurrir en las clínicas.

En Argentina, hubo un caso público de un parto domiciliario que salió mal: la fiscalía lleva a cabo una acusación contra una pareja neuquina por el homicidio culposo de su hija, a la que decidieron tener por un parto domiciliario. Desde el ministerio de Salud, publicó Clarín, advirtieron que los partos domiciliarios, aunque no están prohibidos, son peligrosos para la madre y el bebé. Se estima que en Argentina unos 7.000 nacimientos al año se producen de esta manera.

Algunos argumentan que si bien los defensores del parto domiciliario respetan el derecho de la mujer a elegir y que una “mujer embarazada no es una enferma”, deben también remarcar los mayores riesgos que tiene esta modalidad. Una médica obstetra, conmovida, escribió:

“Todos los que nos dedicamos al noble arte de curar, queremos que las cosas salgan bien. Estudiamos, nos formamos y especializamos, hacemos cursos de actualización para garantizarles a nuestros pacientes la mejor atención”.

“Contar con un hospital, con un equipo entrenado, con anestesia, con un quirófano, es un privilegio. Privilegio que nuestras antecesoras de siglos pasados no pudieron gozar. Durante siglos las mujeres murieron de complicaciones en el embarazo y en el parto. Ellas no tenían la chance de elegir”.

La carta de la autora médica prosigue con una réplica a que “el embarazo y el parto son hechos fisiológicos, es cierto. Pero rápidamente, de un momento a otro, pueden convertirse en patológicos…”:

Contar con un hospital, con equipo entrenado, con anestesia, con un quirófano, es un privilegio. Privilegio que nuestras antecesoras de siglos pasados no pudieron gozar. Durante siglos las mujeres murieron de complicaciones en el embarazo y en el parto. Ellas no tenían la chance de elegir.

Mi cuerpo, mi parto, mi decisión?

No se trata de tu cuerpo: está tu hijo en el medio.

Mi parto? No sos la única protagonista, en realidad sos apenas un personaje secundario, el protagonista es él.

Tu decisión? No tenés la formación para saber cuando está en riesgo tu vida ni la de tu bebé.

En tanto, para otra postura, “no es cierto que los partos en hospital sean más seguros. Tampoco que todos los partos en domicilio son posibles. Se alega que en el primer estudio habla de las condiciones mundialmente reconocidas para diferenciar uno de otro. En Argentina, el Ministerio de Salud tiene que atender a todo el territorio y como tenemos un 40 por ciento de pobreza, falta de agua segura y otras condiciones desfavorables, y los embarazos aún se mantienen en gran medida sin los controles necesarios, tiene que atender a todo eso antes que a las familias más acomodadas que pueden elegir. Pero quitando ese factor coyuntural, yendo a lo biologico, las mujres argentinas, tenemos las mismas posiblidades de tener un parto planificado en domicilio que una en Inglaterra”, aduce una fuente, y agrega.

Los equipos de parteras u obstetra más partera son muy profesionales acá. Los índices de muerte materna y neonatal son más bajos que en hospitales. Pero, obvio, cada vez que ocurren generan mucho más ruido. Sin ir más lejos esta semana falleció una chica de 37 años perfectamente sana en una cesárea programada en una clínica privada en mendoza. Pero de eso no se habla.

El debate está abierto, podés dejar tu comentario.

 

 

pd. Actualicé la nota con algunos comentarios de Twitter, agradezco especialmente a Sole Barruti y María Pichot.

 

 

 

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